10 señales para descubrir a un mentiroso

Emociones engaño micro expresiones

Es importante poner atención a las micro expresiones del rostro, aquellas que duran una fracción de segundo, pero que revelan las verdaderas emociones de una persona. ¿Alguna vez se te ha pasado por la cabeza que tu pareja te esté engañando, y has deseado tener a mano un detector de mentiras o incluso has pensado en contratar a un detective privado para que lo siga?
Bueno, quizás no es necesario que llegues a esos extremos si sólo aprendes a reconocer ciertos signos que pueden dejar rápidamente en evidencia a un mentiroso.

Sloan Sheridan-Williams es una experta en esta materia y lleva años en la labor de descifrar señales tanto verbales como no verbales que -dice- traicionan las verdaderas emociones de las personas. En este sentido, la terapeuta de medicina complementaria afirma que es importante poner atención a las micro expresiones del rostro, es decir, aquellos gestos que aparecen en la cara de una persona y que son muy difíciles de detectar porque duran una fracción de segundo.


"Si tu novio te engaña, su micro expresión será una emoción de angustia, caracterizada por que las cejas se van hacia arriba y hacia el centro de la frente, lo que hace que ahí le aparezcan unas líneas cortas pero profundas. Las siguientes señales serán una sonrisa falsa o que se mantiene por mucho tiempo; errores en la sincronización de las expresiones, sonrojarse y asimetría en los gestos", señaló al periódico británico "Daily Mail".

Sloan agregó que los ojos también pueden entregar información importante, ya que un pestañeo constante o pupilas dilatadas por lo general son signos que están asociados a las mentiras.
Sin embargo, para que tu observación sea precisa, primero debes tener claro cómo se comporta tu pareja cuando no está presionado por el miedo o el estrés, es decir, tienes que establecer lo que ella denomina una "línea de base". Según la experta, la mejor forma de hacerlo es fijarse en cómo actúa cuando hablan sobre temas neutrales -como por ejemplo respecto al día que tuvo en su trabajo o su opinión sobre alguna película que vieron juntos- y luego desviar inesperadamente la conversación hacia algo más complicado.

Los 10 signos

Sloan sostiene que existen ciertas reacciones que implican una desviación de la "línea de base" y que podrían indicar que tu pareja te está mintiendo. De ellas, las "top ten" son:

1.- No responde inmediatamente a tus preguntas: si hace pausas antes de contestar significa que está pensando la respuesta para que ésta sea convincente. Por lo general, a un mentiroso se le hace difícil contestar directo a preguntas directas.

2.- Utiliza demasiado expresiones como "bueno", "umm", "ah", etc.: en el fondo, estos términos son un relleno y también le dan a la persona un tiempo extra para elaborar su respuesta.

3.- Se pone a la defensiva: si se ve arrinconado ante una pregunta comprometedora, seguramente te responderá con otra interrogante del tipo "¿realmente me estás acusando de engañarte?". Es posible que también te acuse a ti de algo similar para así desviar la atención y liberarse del incómodo momento.
4.- Evita el contacto visual y pestañea más de lo habitual: según la experta, éste es un signo de ansiedad, al igual que el movimiento de los ojos. Así, por ejemplo, mirar hacia arriba y a la izquierda se relaciona con imaginar, y mirar lateralmente hacia la derecha se asocia a la construcción de frases, es decir, a mentir.

5.- Traga y carraspea más seguido: cuando una persona se siente incómoda y está a punto de mentir, su cuerpo comienza a liberar adrenalina, lo que aumenta la producción de saliva y de ahí la tendencia a tragar con más frecuencia. Sin embargo, luego la boca y garganta se secan, lo que lleva a la persona a carraspear mientras sigue adelante con su mentira.

6.- Comienza a juguetear: el temor a ser descubierto hace que se ponga nervioso, por lo que busca liberar su energía tomando y moviendo cualquier objeto que tenga frente a él, en su ropa o en su cuerpo. Por ejemplo, puede comenzar a tocarse repetidamente su nariz, orejas o pelo.

7.- Se encoge de hombros: según Sloan, un mentiroso puede ensayar lo que dirá, pero no los gestos que hará mientras habla. Así, si las palabras no combinan con sus movimientos, el engaño quedará en evidencia.

8.- Empieza a entregar demasiada información: un mentiroso cree que debe sustentar su engaño con muchos argumentos, por lo que suele dar muchos datos para convencer tanto a su pareja como a sí mismo de la historia que está contando. El problema es que el exceso de información lo va hundiendo en un hoyo cada vez más profundo, y todo termina en una historia sin peso y llena de inconsistencias.

9.- Se muestra aliviado cuando descubre que manejas poca información: puedes aparentar que sabes toda la historia que él relata, para que así comience a hacerte preguntas y se dé cuenta de que en realidad son pocos los datos con los que cuentas. En ese momento, su cuerpo se relajará y se verá menos estresado.

10.- Su postura corporal es defensiva: si cruza los brazos mientras conversa contigo, claramente está creando una barrera psicológica entre ambos. El mismo objetivo lo logra ubicándose detrás de un mueble, de manera que éste se interponga entre él y tú.

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Fuente: Emol

15 cosas que no necesitamos explicar, justificar o defender

Reclama tu dulce libertad: 15 cosas que no necesitamos explicar, justificar o defender

Una vez hice un experimento de lenguaje que me cambió en formas de las que nunca me recuperé.
Espero no hacerlo nunca, porque la libertad del otro lado es demasiado buena para descartarla.

Dime qué te avergüenza y te diré cómo eres

¿Alguna vez te ha pasado alguna de estas cosas? ¿Cuál preferirías?
No hay nadie que no haya pasado alguna vez por una situación incómoda donde no supo bien cómo reaccionar:
si salir corriendo, ocultar el rubor en las mejillas, o directamente echarse a reír.

Pero a no todos nos parecen vergonzosas las mismas cosas. Algo que para alguien puede ser una anécdota divertida, para otros puede parecer el fin del mundo.

Si quieres saber cómo eres tú, ponte en esta situación: imagínate que has llegado a la casa de tu reciente pareja, y es el momento de conocer a sus padres. Tienes una cena familiar y sabes que la familia suele ser cerrada con los novios/as de su hijo/a. De por sí es una situación incómoda que vienes esperando hace mucho, pero sucede algo que lo hace aún más vergonzoso para ti.
Mira las siguientes opciones: ¿qué es lo peor que podría pasarte? Elige solo una opción y luego lee la respuesta.

1. Soplarte la nariz y que no te quede limpia del todo.
2. Salir del baño y llevarte un papel higiénico pegado en el zapato sin que te hayas dado cuenta.

3. Que te quede una hoja verde pegada en el diente a la hora de comer.

4. Tener mal aliento.

5. Haber olvidado depilarte una zona visible.

6. Que se te escape un gas sin que puedas controlarlo.

7. Tener olor a transpiración.

8. Que te digan que te quites los zapatos para entrar y tú tengas mucho olor a pie, las medias rotas o las uñas sucias.

9. Que te haya quedado dentífrico en la cara sin que te hayas dado cuenta.

10. Reírte muy fuerte de algo que nadie más se ría.

11. Que se callen todos de repente y tú justo digas un comentario que no era para que escuchen todos.

12. Ir al baño y que justo entre otro después de ti, sin poder disimular el olor.

13. Tropezarte.

14. Levantarte de una silla y dejarla transpirada.

15. Mancharte la ropa si es que estás en esos días de tu ciclo (si eres mujer).

Respuestas: y tú, ¿cómo eres frente a algo incómodo?

1. Soplarte la nariz y que no te quede limpia del todo.

Puede que en momentos incómodos tú solamente estés pensando en huir. Pero como algunas cosas debes hacerlas igual, puede que seas un poco alérgico o somatices. Ésa puede ser una manera en que tu cuerpo rechaza la situación. Tómatelo con más calma.

2. Salir del baño y llevarte un papel higiénico pegado en el zapato sin que te hayas dado cuenta.

En momentos incómodos, directamente tu mente se desconecta. Puedes llegar a ponerte muy nervioso y no prestar mucha atención a nada más que tu reloj. Te presionas demasiado. Sé tú mismo y relájate.
3. Que te quede una hoja verde pegada en el diente a la hora de comer.

Si esto es de lo peor que puede pasarte es que eres una persona que en momentos incómodos suele ser muy diplomática; siempre quieres caer bien y te importa mucho la impresión que los demás tienen de ti. Puedes parecer un poco rígido y hasta falso, en ocasiones. Confía más en lo bueno que tienes.

4. Tener mal aliento.

Ante situaciones incómodas, tu punto débil es el estómago. Puede que te sientas indigesto, con gases o más hinchado que de costumbre. Relájate. Todo está en tu mente.

5. Haber olvidado depilarte.

Puedes sentirte incómodo ante situaciones que el resto de la gente quizás ni siquiera percibe. Sueles ser un poco más sensible que el resto de las personas, y demasiado detallista. Haz foco en lo importante, y verás cómo te sientes más liberado.

6. Que se te escape un gas que pensaste que no tendría sonido.

Las situaciones incómodas a ti, en el fondo, te dan un poco de gracia. Te sientes tan tenso que te divierte un poco jugar con fuego. Pero cuidado, a veces puede salir mal.

7. Tener olor a transpiración.

Sueles ser una persona que ante las situaciones incómodas disimula mucho su molestia. Pero no eres un negador y sabes bien que quisieras que termine pronto. Por eso tu cuerpo puede hacértelo notar, aún aunque tú no lo quieras. Si respetas lo que sientes, estarás más en armonía contigo mismo.

8. Que te digan que te quites los zapatos y tú tengas mucho olor a pie, las medias rotas o las uñas sucias.

En las situaciones más incómodas, tú solo te fijas en lo que está a la vista; en lo que los demás ven o pueden ver de ti. Eso es lo que te parece más importante; tu foco está ahí, pero puede que en el medio se te pasen de vista otros detalles. Ser tu mismo tiene que ser lo más importante de todo, siempre. No lo olvides.

9. Tener dentífrico en la cara sin que te hayas dado cuenta.

Eres de las personas que frente a una situación incómoda, directamente tiembla. Dudas mucho antes de ir y cuando lo decides, haces todo a último momento. Puede que seas, en esto, un poco extremista: o te importa demasiado y estás mucho tiempo pensando qué hacer; o directamente no te importa nada y cuánto menos te prepares o lo pienses, mejor. Busca el punto medio.

10. Reírte muy fuerte de algo que nadie más se ría.

Eres de las personas que frente a una situación incómoda, la risa y el sentido del humor lo ayudan como un salvavidas. Esto es genial; ya que puede ayudarte a descomprimir situaciones muy tensas, pero también, si no lo sabes controlar o usar a tu favor, puede funcionar como una válvula que descargue tus nervios pero moleste aún más a los demás.

11. Que se callen todos de repente y tú justo digas un comentario que no era para que escuchen todos.

Eres de los que si algo les incomoda, su herramienta para pasar el mal trago es hablar. Puedes estar horas y horas hablando y hablando, y parece que nunca se te acabaran los temas de conversación. Pero puede que llegue un punto en que no prestes tanta atención a lo que dices, y termines haciendo aún más incómodo el asunto.

12. Ir al baño y que justo entre otro después de ti, sin poder disimular el olor.

Eres de las personas que frente a algo incómodo, prefieren negarlo. Haces todo lo que puedes por mantenerte intacto frente a los demás, pero en el fondo la situación te afecta y tú lo sabes. ¿No será mejor guiarte un poco más por lo que sientes?

13. Tropezarte.

Eres una persona que frente a una situación incómoda, puedes llegar a perder el control. Te pones muy nervioso y quieres hacer todo lo posible para que termine rápido. Respira y serénate.

14. Levantarte de una silla y dejarla transpirada.

Eres de los que frente a una situación incómoda no pueden dejar de pensar qué dirán luego cuando te vayas. Te preocupa mucho lo que puedan opinar los demás; sobre todo, detrás de ti. Practica tu confianza y seguridad y verás cómo deja de importarte.

15. Mancharte la ropa si es que estás en esos días de tu ciclo (si eres mujer).

Eres una persona muy vergonzosa, incluso ante situaciones muy naturales. Intentas ocultar algunas cosas de tu personalidad por miedo al qué dirán. Pero debes aprender que si te abres, puedes encontrar que los demás tienen contigo más empatía de la que podrías imaginar, y la incomodidad podría quedar solo como una anécdota.

Fuente: Labioguia.com

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Fuente: Labioguia.com

El poder de nuestras palabras

Siempre que estamos delante de niños hablamos con cuidado, porque no queremos que ellos aprendan palabras incorrectas o porque no queremos que las pronuncien sin control y puedan hacernos pasar vergüenza en cualquier momento.
 ¡Claro! Los niños dicen muchas cosas sin detenerse a pensar en el efecto que puede causar el hecho de que las pronuncien en un determinado contexto. Somos conscientes del gran poder de nuestras palabras.

Así son las palabras para nuestra vida, nuestra vida toma la acción que tienen las palabras que decimos. Es por eso que pensar antes de hablar tiene mucho sentido, pues nos evita muchas situaciones incómodas y desagradables.

El poder de nuestras palabras es tan grande que con ellas podemos crear o destruir.

Conoce los efectos que produce el odio al cuerpo

“Si mis enemigos supieran el daño que se hacen odiándome, no me odiarían”.

Diversos son los grados de manifestación del odio, esa pasión dañina en alto grado, que sólo anida en las almas pobres y ruines, al dar cabida en sí a esa pasión destructiva, por ignorancia de las consecuencias dañinas que habrá de ocasionarle. 
Porque el odio comienza por perturbar la tranquilidad de quien lo siente, por su acción perturbadora sobre las facultades del alma, cuyas vibraciones desequilibrantes afectan la mente y perjudican la salud, por la incidencia de esa vibración enconosa en los sistemas nerviosos y glandulares. Y, a más de dañar la salud de quien da cabida en sí al odio, le convierte en una persona amargada que, en sus relaciones de trabajo, negocios, etc., desbarata oportunidades de progreso por la actitud negativa del afectado y los errores que induce a cometer.

Si conoces la ley de las vibraciones, por consiguiente, eres consciente que los pensamientos y sentimientos son vibraciones (véase física cuántica) que contienen en sí una fuerza benéfica o maléfica, constructiva o destructiva, según su naturaleza. Y siendo el odio un sentimiento cargado de deseos de mal, es destructivo por su propia naturaleza enconosa. Por ello, cada sentimiento de odio es una vibración-fuerza, dañina en alto grado hacia quien se dirija, pero que actúa también contra el mismo que la emite. Y cuanto más odie una persona, más y más se envuelve en esas vibraciones intensamente negativas, desequilibrantes, que le atormentarán. Si pudieras apreciar el aura de una persona vibrando en odios te asombrarías al verla envuelta en un halo negro, en forma de torbellino. Y quien odia, no tiene paz en su mente ni en su alma, ya que ese sentimiento ponzoñoso produce una desarmonía psíquica mortificante, convirtiendo la vida del afectado en un tormento.
Todas esas extrañas misantropías y neurastenias que a veces apreciamos en nuestras relaciones humanas, tienen por causa alguno o varios de esos estados pasionales de odios, rencores, malquerencias, etc., cuyo origen puede ser el egoísmo, envidia, celos, etc. Que son sentimientos frecuentes en las almas mezquinas y ruines. Y cuanto más una persona odie a otra, más se une a ella psíquicamente. Y, ¡paradoja! Cuanto más lejos la desee, cuanto más en ella piense, más la acerca (vibratoriamente); porque, la persona que odia atrae mentalmente hacia sí a la persona odiada, con la fuerza de su pensamiento, y su imagen no le deja vivir en paz, le sigue y le persigue como una sombra, porque ella misma la mantiene en su mente. Y aquí está el tormento. ¿hasta cuándo? Hasta que deje de odiarla.

Puede que alguno, juzgando a la ligera ese fenómeno de la fuerza de atracción, por afinidad, del pensamiento diga: vaya una ley rara. Pero, si se considera que esa ley de vibración y atracción no ha sido creada para ser vehículo de odio, sino de amor, para unir las almas que se aman y contribuir a su felicidad; comprenderá mejor. Cuando el sublime maestro Jesús dijo: “amad a vuestros enemigos”, no estaba enseñando tan solo moral, sino que también una psicoterapia para librarnos de los efectos destructores del odio. Porque, vivir odiando, no es vida; es un tormento. Cuando una persona exclama: “yo no le perdonaré lo que me hizo”; esa persona está cometiendo un gravísimo error, error que puede significarle muchos y muchos años de dolor. Porque, cada vez que se acuerda de ese acontecimiento, perjuicio u ofensa, está impregnando su alma con el magnetismo mórbido contenido en sus propias vibraciones de odio, que irán densificando y oscureciendo esa alma; y a más de que está fortaleciendo esa unión vibratoria con la persona odiada, quien al recibir el impacto de esas vibraciones de odio, percibe también (mentalmente) la figura de quien las envía, reaccionando también del mismo modo, con una andanada de odio, rencor o desprecio, según sea el caso. Y con esa actitud descabellada, ambas partes están destruyéndose mutuamente. ¿no te parece absurda esa actitud? Sin embargo, así acontece con harta frecuencia.

Alguien dijo: “si mis enemigos supiesen el daño que se hacen odiándome, no me odiarían”. Esta frase contiene una gran verdad que todos debieran conocer; y que contribuiría grandemente a liberar al mundo del odio, causa de ¡tantas desdichas!. Porque, aquel que odia está dando poder a su enemigo sobre su tranquilidad, sobre sus nervios, sobre su sueño, su presión sanguínea, su salud toda, y su propia personalidad. ¡meditemos sobre esto! Por ello, insensato es responder al odio con el odio, rencor o malquerencia hacia aquellos que, por lo que fuere, llegasen a odiarnos; y sí con amor, deseos de bien, ya que de este modo, esas vibraciones cargadas de energía psíquica negativa, no penetrarán en nosotros y rebotarán: porque el amor genera energía positiva, conformando un campo magnético de protección. A más de esos efectos perturbadores, con la actitud de odio y malquerencias resultantes, esas personas están conquistando un puesto en las zonas oscuras del astral inferior, al desencarnar. ¡cuán frecuentemente es ver personas que, por ignorancia, son esclavas de esa y otras pasiones absurdas.

¡he aquí, la necesidad de la divulgación de este conocimiento y otros conceptos de verdad! He aquí una oportunidad de progreso espiritual , divulgando éstos y otros conceptos de verdad. Pongamos en práctica esa maravillosa enseñanza del sublime maestro: “amad a vuestros enemigos”. Y con ello quebraréis el poder que sobre vosotros pudieran ejercer a través del odio o rencor. Puede que alguno diga: ¿cómo puedo yo sentir amor por quien me ha hecho daño? Y te pregunto, hermanos muy queridos, ¿no has hecho sufrir alguna vez a alguien o causado daño en algún modo? ¿y no querías que ese error te fuese perdonado y olvidado? De cierto que sí. Entonces…

Y ¿sabías que sólo el amor es productor de perdón? Porque, quien ama, perdona; quien mantiene odio, no perdona. Quien ama y perdona, se engrandece; quien odia, se empequeñece. Quien ama es comprensivo y perdona las ofensas, no dando cabida en su alma a sentimiento alguno de odio que pueda desarrollar un deseo de malquerencia, venganza o represalia, aun cuando en el momento del daño u ofensa perciba ese impacto. ¡sólo las almas débiles y ruines albergan odio! Pide a tus maestros y guías espirituales con fervor, con verdadero deseo de perdonar y anhelo de superación, que te enseñen a perdonar, que te enseñen a amar a quien daño o agravio os haya hecho. Si haces esto una y otra vez, muchas veces. Si así lo haces, con fe y humildad sentida; pronto comenzarás a percibir que una sensación de paz y sosiego inunda todo tu ser. Esa es la señal de haber alcanzado la vibración de amor del cristo. Y un nuevo deseo de bien comenzaras a sentir hacia la persona o personas que por error o falta de control de su emotividad, y aún por ruindad te hayan causado ese agravio o daño. Y no te desanimes si no consigues de inmediato ese propósito digno. Persevera, persevera hasta que hayas establecido la unión vibratoria con la ley del amor universal, generadora de paz y armonía, y liberadora del odio y su secuela de malquerencias y amarguras. Y la paz interna (mental-emocional) aumentará vuestra capacidad intelectual, nuestra alegría de vivir y ansia de progreso. Porque, un alma y una mente despojadas de odios, rencores y malquerencias, con ideales elevados, vibrando en amor fraterno, se exteriorizará en una personalidad más eficiente, ágil y realizadora. Y cada vez que llegue a tu mente, en el comienzo, el recuerdo o imagen del motivo del agravio (que poco a poco irá desvaneciéndose) deséchalo y proyecta sobre esa persona vibraciones de amor, a modo de comprensión y deseos de bien; poniendo todo tu deseo de bien en ese sentimiento, para que esa vibración sea poderosa y le beneficie intensamente, con lo cual te beneficiará a ti mismo.
Cuanto más ames, más felices habrás de sentir; ya que, la ley que es amor, te devolverá ese amor en felicidad. Si das amor, afectos, alegrías, servicio desinteresado (que es amor en acción); eso mismo recibirás en la proporción que das y más aún. Pero, si dominados por una pasión, envidia, egoísmo o amor propio, causas sufrimiento de algún modo o realizas actos de venganza o cometes alguna bajeza; iras acumulando un karma doloroso, y esos mismos daños causados recibiras en la proporción que hayas causado o deseado; porque, la ley es justa. Reten en tu conciencia este axioma; la siembra es voluntaria; pero, la cosecha es obligatoria. Ahora que ya conoces las desventajas (algunas tan sólo) del odio, rencor, malquerencias y resentimientos; comprenderás que, mantener esos enemigos, es un lujo que se paga muy caro.y lo curioso es… sin disfrutarlo. Necesario es saber dar a conocer que, con la muerte del cuerpo físico no mueren las pasiones, antes al contrario, se intensifican; porque, están en la propia naturaleza psíquica que, al dejar la envoltura carnal continúa con los mismos pensamientos, sentimientos y tendencias que mantenía como humano, sin los atenuantes de la vida en la carne. De aquí que, un enemigo en el “otro lado” es mucho más peligroso.

Aquí apegados al plano físico, en nuestra propia atmósfera, se agitan millones y millones de almas de los que fallecieron cargados de pasiones. Son seres atrasados que, por sus bajas tendencias no pueden elevarse y deambulan imantados al ambiente en donde han vivido, e inciden o tratan de incidir con harta frecuencia, en la vida de los humanos; quienes, por falta de vigilancia sobre sus sentimientos y reacciones, pueden ser sus víctimas. A más de esos, existen otros seres de maldad y organizaciones maléficas, compuestas por seres desencarnados que continúan viviendo sus pasiones y tratan de arrastrar a los humanos hacia la maldad y el crimen. Son los demonios a que hacen referencia las iglesias del cristianismo. Y buscan continuar sus gamberradas y la acción de sus odios, rebeldías y maldad de todo género, influyendo en aquellas personas con sentimientos ruines, azuzando sus bajas pasiones. No obstante, esas fuerzas negativas nada podrán hacer en tí si no les das cabida. Las pasiones e imperfecciones humanas, son las puertas de entrada a esas influencias maléficas. No lo olvides. La venganza es un sentimiento de las almas ruines, que les liga con el ofensor o enemigo al pasar el umbral del más allá, ocasionando grandes sufrimientos. Y a más de eso, volviendo a ligarlo como humano, en alguna de las siguientes vidas planetarias.
Aquellos que, impregnados de creencias religiosas, manteniendo todavía conceptos dogmáticos apartados de la verdad, y que obrando mal creen que, arrepintiéndose y confiando sus faltas y actos de maldad a los oídos de un confesor puedan quedar libres de esas deudas espirituales, o indultados por hombres que se atribuyen poderes divinos; están en un craso error. Ni el arrepentimiento, ni la confesión, ni la penitencia les darán el perdón; porque, el perdón no existe en lo espiritual. Existe la ley justa de: a cada cual según sus obras. Y toda transgresión a la ley del amor, produce un desequilibrio en la sección espiritual del causante, cuyo equilibrio tendrá que ser restablecido por el mismo causante: ya por el amor, ya por el dolor. ¡no nos engañemos con espejismos! Termino mi exposición y análisis, con una llamada a tu razón:

Perdona todo agravio y ofensa que te hagan y serás los más gananciosos. ¡Engrandécete por el perdón! ¡Perdona siempre!.

Extraído de la revista ” Amor paz y caridad”

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Repite estas 14 frases cada vez que te sientas deprimido

La depresión es una enfermedad mental que está cada vez más presente en estos días. Sus principales características son la melancolía, el mal humor y un sentimiento general de tristeza.
Debido a esto, a la persona que sufre de depresión le resulta realmente difícil realizar las actividades cotidianas y pierde interés en todo, incluso en las cosas que antes disfrutaba. La depresión tiene un impacto en cada parte de la vida de la persona, ya que afecta sus pensamientos, sentimientos, comportamiento y su salud.

Cómo vencer a un enemigo según el budismo zen

Las filosofías orientales tienen una idea del combate muy diferente a la que hay en Occidente. Para muchas de esas líneas de pensamiento, vencer a un enemigo no es anularlo, eliminarlo o destruirlo. Para ellos, ganar equivale a neutralizar a quien quiere hacernos daño. Y, si es posible, convertirlo en nuestro amigo.
Esta perspectiva puede sonar muy extraña para nuestra cultura. Desafortunadamente, en general se asocia la victoria sobre nuestros contradictores como un triunfo que debe hacernos felices. Esto se debe a que prima la idea de que son más importantes los resultados que los procesos, o más importante la exaltación personal que el crecimiento conjunto.
El problema es que vencer a un enemigo por la vía de anularlo o dañarlo suele ser un triunfo temporal y muy relativo. En el fondo, estamos alimentando a ese enemigo externo y nutriendo la parte más negativa de nosotros mismos. Quizás podemos obtener una satisfacción inmediata o algún bien específico, pero al mismo tiempo habremos fortalecido todas las emociones destructivas en nosotros mismos y en los demás.
La victoria completa se produce cuando el ejército no lucha, la ciudad no es asediada, la destrucción no se prolonga durante mucho tiempo, y en cada caso el enemigo es vencido por el empleo de la estrategia”. -Sun Tzú-

¿Vencer a un enemigo interno o externo?

Los enemigos pueden ser externos o internos. El zen nos dice que los enemigos internos son mucho más peligrosos y destructivos que los enemigos externos. Tales enemigos internos son la ira, la soberbia, el odio, etc. Todas esas pasiones son capaces de cegarnos y llevarnos a cometer verdaderas locuras. Acciones que van totalmente en contra de nosotros mismos.

Los enemigos externos, en cambio, tienen un poder limitado sobre nosotros… a menos que les otorguemos una presencia desmedida en nuestras vidas. Precisamente ellos comienzan a ganarnos cuando logran activar nuestros enemigos internos. Bajo estados de enojo o de odio perdemos la principal herramienta con la que contamos: nuestra inteligencia.

Por lo tanto, los orientales nos enseñan que no es posible vencer al enemigo externo sin haber conquistado primero al enemigo interno. Si esto no se logra, quedamos completamente sujetos a la influencia y ladeterminación de nuestros enemigos externos. En pocas palabras, les damos un primer triunfo.

El verdadero enemigo

La filosofía zen también nos invita a analizar cuál es el verdadero enemigo. Plantean que este no es realmente esa persona invadida por la envidia, el egoísmo o la ambición y que quiere hacernos daño. En el fondo, a lo que nos enfrentamos es a la envidia, al egoísmo, a la ambición o a cualquiera de esos sentimientos destructivos. Y tales sentimientos y pasiones están dentro del otro, pero también pueden habitar en nosotros mismos.

En ese sentido, vencer al enemigo es vencer esos sentimientos y emociones básicas, independientemente de quién sea su portador o cuáles sean sus intenciones. Para los budistas zen, cada uno de nosotros contribuye a crear más orden o más caos en el universo, dependiendo de cómo actuemos.

El conflicto conduce al caos. Y el caos termina, tarde o temprano, afectándonos también a nosotros. Toda acción genera una reacción y las acciones de odio incrementan el odio. El zen llama a conquistar al enemigo, no a vencerlo. El conflicto siempre es innecesario y desgasta demasiado. También trae mayor decadencia al mundo.

Vencer al enemigo

Según el zen, todas las acciones dirigidas a vencer al enemigo deben estar pensadas en pos del objetivo de neutralizarlo. Esto es, bloquear sus posibilidades de acción. Pongamos un ejemplo. Si una persona hace un comentario ofensivo y tú no permites que eso te ofenda, has neutralizado a ese enemigo. Si buscan dañarte y tú interpones a la comprensión delante del rechazo, comenzarás a construir el obstáculo para bloquearlos.
Esto es imposible de lograr si antes no hemos trabajado lo suficiente en nosotros mismos. Ese trabajo consiste en tomar cierta distancia de esas pasiones y sentimientos negativos. También en llenarnos de compasión y ser capaces de ver las carencias y las limitaciones de quienes andan por la vida queriendo hacerle daño a otros.

Así como en el zen, en las artes marciales también vence quien logra evitar el combate. Si las dos partes sacan fruto del enfrentamiento, entonces podremos hablar de victoria. La estrategia se basa en conseguir que el enemigo se dé cuenta de que está gastando sus fuerzas innecesariamente. Que su lucha es inútil porque su odio finalmente no daña al otro, sino que solo le lleva a desperdiciar su energía.

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Por: Edith Sánchez – Escritora y periodista.
Fuente: Lamenteesmaravillosa.com

El exceso de pensamientos y caos emocional

Vamos a hablar del exceso de pensamientos y del caos emocional, ya que ambos se encuentran estrechamente relacionados. A algunos de nosotros un trauma emocional puede habernos dejado con el hábito de pensar en exceso, ya que cuando nos sentimos desbordados en nuestros sistemas emocional y energético, tendemos a llevar toda esa energía sobrante a la mente (describe un círculo alrededor de la cabeza).
Piensa en tu mente como si se tratara de tu protector: es la parte de nosotros que durante años ha creado una lista de instrucciones para evitar el dolor. De la misma manera que si, por ejemplo, tu padre te regañó una y otra vez cuando eras niño por ir a la cocina y tomar cualquier cosa para comer, llegó un momento en que creaste dentro de tí una orden que te repetía: “No debo ir a la cocina para tomar algo de comer”.
Esta es una manera muy simplista de identificar lo que nos ocurre a todos a lo largo de nuestra vida; siempre que nos sentimos amenazados o acusados, bien por la energía de alguien, forma de agresión o bien como reacción emocional, tendemos a crear algo para evitar que esa amenaza vuelva a repetirse. Así es cómo creamos “reglas de seguridad” en nuestra mente que nos impidan repetir la misma acción.
Cuando se trata del exceso de pensamientos y del caos emocional en general, ambos se encuentran ligados ya que, cuando nuestro pensamiento está dando vueltas y vueltas (traza un círculo alrededor de la cabeza), lo que debemos descubrir es qué emoción se encuentra detrás. Por ejemplo, imaginemos que tuvimos una discusión con un amigo hace unos días, que no podemos quitárnosla de la cabeza (dibuja de nuevo el círculo) y se está convirtiendo en una obsesión. De ser así, comprobaremos algunas cosas:

1.-Qué estamos comiendo, cómo es nuestra alimentación. Se puede demostrar científicamente que si tomamos alimentos vivos y orgánicos que sean favorables para nuestro organismo, nuestro sistema energético permanecerá activo y vital, mientras que, por el contrario, los alimentos “muertos”, procesados o a los que tengamos alergia, harán que se vuelva más lento. De manera que, si notamos algunos síntomas de exceso de pensamientos o de caos emocional, lo que vamos comprobar en primer lugar es cómo estamos tratando nuestro cuerpo.

2.- Ejercicio físico. Sé que este nombre desagrada a muchas personas, porque a menudo se relaciona con agotarse físicamente en un gimnasio, pero no tiene por qué ser así; puede tratarse, simplemente, de un paseo por nuestro vecindario o de salir a la naturaleza. Así que, cuando notemos que estamos pensando demasiado, antes de nada debemos darnos cuenta de que estamos en un estado obsesivo y de que nuestro cuerpo necesita espacio, y nos aseguraremos de hacer lo que está en nuestra mano para proporcionarle lo que necesita.

3.-Nos preguntamos: ¿qué emoción se encuentra detrás de todo esto? Porque nuestros pensamientos se encuentran en estrecha relación con nuestro cuerpo emocional. Por ejemplo, si seguimos dando vueltas y vueltas en nuestra mente a la discusión con ese amigo y estamos enfadados o intentando justificar lo que ocurrió, es muy posible que hayamos entrado en contacto con cierta tristeza acerca de lo que ocurrió. Y también es muy probable que, dentro de nuestra sociedad condicionada del siglo XXI, tengamos algunas dificultades para aceptar nuestros sentimientos de vulnerabilidad. Así, si tenemos una discusión o un desacuerdo con alguien, la tendencia programada en nosotros es la de ponernos a la defensiva, bien hacia la otra persona, o bien hacia nuestros propias emociones de tristeza y consternación al vernos envueltos en un conflicto. Por lo tanto, si nos descubrimos atrapados en pensamientos que no se detienen, debemos preguntarnos acerca de la emoción que están escondiendo.

Podemos hacerlo simplemente sentándonos en una silla durante cinco minutos y colocando las manos en la zona del torso, lo que ya de por sí crea un espacio de conciencia para que la energía descienda de la zona la cabeza. Podemos colocarlas en el corazón (Lee se toca el pecho con las dos manos, el corazón, el estómago y los costados), y en el vientre, que se encuentra directamente vinculado con las relaciones, y preguntarnos: ¿cómo me siento?
Algunos de nosotros podemos hacer esto durante varios minutos y no sentir nada, pero no debemos desanimarnos si no oímos nada en nuestra mente: por el contrario, volveremos de nuevo a la sensación de cómo nos sentimos. Este es un ejercicio que nos ayuda a ser más auténticos acerca de nuestros sentimientos, con el fin de evitar que la mente continúe saltando de un pensamiento a otro para llamar nuestra atención acerca de lo que no se está expresando aquí (se toca el pecho). Simplemente nos preguntamos: ¿qué estoy sintiendo?, Y otra vez, ¿qué estoy sintiendo? Quizá sintamos algo, quizá sintamos deseos de llorar y llevaremos entonces la conciencia al vientre (hace círculos con una mano en el vientre mientras con la otra se toca el corazón). O, quizás, sintamos deseos de reír, y eso es lo mejor, porque la risa es la mejor forma de llorar que podemos tener. Cualquiera que sea la emoción que surja, repetiremos el proceso de acariciar nuestro vientre en sentido circular mientras continuamos preguntándonos: ¿qué estoy sintiendo? Nos será especialmente útil a aquellos de nosotros para quienes resulte más sencillo saltar a los pensamientos que conectar con los sentimientos.

El exceso de pensamientos se produce cuando el sistema nervioso está sobrecargado y a causa de emociones intensas, de manera que sabemos que si estamos pensando sin cesar, lo que ocurre en realidad es que nuestro cuerpo necesita espacio; la mitad inferior del cuerpo, del cuello hacia abajo está gritando: “¡por favor, mírame, siénteme! ¡Baja del piso de arriba! ¡La razón por la que subes ahí es porque no quieres saber nada de lo que está pasando aquí abajo!”.

De manera que démonos el tiempo para sentarnos y permanecer en contacto con nuestras emociones. Deja salir todo lo que emerja a la superficie y deja que se libere. Al terminar el ejercicio, también puede sernos de utilidad escribir o tomar algunas notas acerca de lo que aparece en nuestra conciencia porque, cuando vuelvan los pensamientos, siempre podremos leer esa página que dice:” Estoy triste por lo que ha ocurrido con mi amigo”. Para los más sensitivos de nosotros, puede que no necesitemos un catalizador de tercera dimensión para llegar a sentir todo esto; es posible que ni siquiera haya una razón específica de por qué estamos pensando en exceso o en un estado de caos emocional. Sin embargo, sería válido el mismo ejercicio: sentarse durante cinco minutos, darnos cuenta de que estamos intentando acompasarnos con otras partes de nosotros en nuestra mente (se señala la cabeza de nuevo). Respira, deja que la inhalación baje realmente al vientre, porque en esos estados tendemos a respirar de forma superficial y frota tu vientre en círculos como lo harías con un bebé. Esto proporcionará el alivio que necesitamos en esos momentos de sobrecarga.

En el último lugar de la escala, estaríamos los que aún no pudimos resolver algún tipo de trauma de mayor o menor gravedad. Si los síntomas de excesos de pensamiento y caos emocional son frecuentes e intensos, recomendaría acudir a un psicoterapeuta o terapeuta energético, en la modalidad en la que cada uno se sienta más cómodo. Si se trata de un patrón que ya nos está creando dificultades y del que estamos cansados, démosle algún espacio en nuestra vida para que pueda resolverse trabajando con el cuerpo emocional y el campo energético.

En resumen: comprueba tu alimentación y tu nivel de ejercicio físico, reconoce que tal vez necesites desaparecer del lugar de estrés dónde estás durante 10 minutos, pon alguna música que te inspire y baila por toda la casa o usa aceite esencial; lo que sea que funcione para ti. ¿Qué te ayuda cuando te encuentras sobrecargado/a?

En mi caso, sé que el aceite esencial me va bien y el aroma me ayuda a calmarme: un poco debajo de la nariz, a ambos lados de la nuca y las sienes. También los baños, las duchas, el agua general, me ayudan a reequilibrar mi campo electromagnético y a volver a mi centro. En tu caso ¿qué es lo que te ayuda a volver a ti mismo/a? Porque cuando nos encontramos en estados de caos emocional y con exceso de pensamientos significa que ya nos hemos salido de nuestro centro.

Clave: Descubre qué te calma y te tranquiliza.

– Lista de auto-cuidados:

  • ¿Qué estoy comiendo?
  • ¿Estoy haciendo ejercicio físico?
  • ¿Duermo lo suficiente?
  • ¿Necesito más espacio?
  • ¿Necesitó un nuevo límite?

Lista de ajustes energéticos:

  • Acariciarse a uno mismo.
  • Paseos suaves, estar en la naturaleza.
  • Contacto con el agua (baños, duchas, nadar)
  • Aromaterapia (aceites esenciales, incienso)
  • Música, baile y otros movimientos fluidos.
  • Espero que les sirva de ayuda. 
Mi amor para todos,

Por Lee Harris
© copyright 2015 –all rights reserved by Lee Harris Energy
Traducción: Rosa García
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El peso de nuestra vida

"¿Sus vidas cuánto pesan? Imaginen por un segundo que llevan una mochila. Quiero que noten las correas sobre los hombros, ¿las notan?Ahora quiero que la llenen con todas las cosas que tienen en sus vidas. Empiecen por las que hay en los estantes y los cajones, las tonterías que coleccionan. Noten cómo se acumula el peso.
Ahora cosas más grandes: ropa, pequeños electrodomésticos, lámparas, toallas, la tele. La mochila ya pesa. Ahora, cosas más grandes: el sofá, la cama, alguna mesa…
Métanlo todo dentro: el coche, la casa, un estudio o un apartamento de dos dormitorios. Quiero que introduzcan todo eso dentro de la mochila. Intenten caminar. Es difícil, ¿no?

Pues esto es lo que hacemos con nuestra vida a diario. Nos vamos sobrecargando hasta que no podemos ni movernos. Y no se equivoquen, moverse es vivir.
Ahora voy a prenderle a esa mochila fuego ¿Qué quieren sacar? ¿Las fotos? Las fotos son para la gente que no puede recordar, tomen gasolina y quémenlas. Es más, dejen que se queme todo e imagínense despertando mañana sin nada. Resulta estimulante, ¿no es así?

(…)
Tienen otra mochila. Solo que esta vez deben llenarla con personas. Pueden empezarla con los conocidos: amigos de amigos, la gente de la oficina, y luego pasen a las personas a las que confían sus secretos: sus primos, tíos, tías, hermanos, hermanas, sus padres, y por fin, su marido o su mujer, su novio o su novia.

Métanlos en la mochila. Sientan el peso de la mochila. Puedo asegurarles que sus relaciones son la carga más pesada de su vida. ¿No sienten un peso clavándose en sus hombros? Todas esas negociaciones, discusiones, secretos y compromisos… No necesitan cargar con eso.

¿Por qué no dejan la mochila? Hay animales que viven cargando con otros en simbiosis toda su vida. Amantes sin suerte, cisnes monógamos… no somos esos animales. Si nos movemos despacio morimos rápido. Nosotros no somos cisnes sino tiburones".

Bingham, en Up in the air.
Nuestra mochila está llena de piedras grandes, pequeñas y medianas, de todos los tamaños. A mí me gusta vaciarla de vez en cuando pero rápidamente se vuelve a llenar, es lo que tiene la vida. Es realmente complicado sacar lo que lleva dentro, seleccionar lo que se quiere y lo que no, lo que es pasajero y lo que ayuda o no ayuda a estar mejor…

Todos llevamos piedras, piedritas y pedruscos en nuestra mochila emocional. De hecho solemos llevarla cargada hasta el extremo de forma innecesaria. Si alguna vez te has planteado qué es lo que te frena a la hora de coger impulso y seguir, te invito a que mires en su interior, es más que probable que encuentres ahí tu respuesta.

Aunque no puedas ver lo que ocupa me apuesto algo a que te sientes pesado cuando piensas en ella. Es posible que esté llena de culpa, enfrentamientos, dependencia emocional, altas expectativas, exigencia, frustración… Todo ello es lo que nos encadena e impide avanzar.

A esto también se le suma que quienes hemos perdido a seres queridos portamos una mochila repleta de ausencias y, ¿cómo vaciamos la parte de nuestra mochila que echa de menos? Es realmente difícil, sobre todo cuando nos reprochamos lo que ya no tiene solución.

Cuando revises tu bolsa es probable que te des cuenta de que mucho del peso que llevas ni siquiera lo has metido tú en ella; son pequeñas y grandes piedras que otras personas han guardado en ti en el pasado: sus miedos, sus frustraciones, su rigidez…

Es posible que también hayas metido en tu mochila sentimientos tóxicos generados por el enfado, el miedo, la tristeza excesiva, la ansiedad, los prejuicios… Todos ellos son pesadas losas que no se separan de ti y, por tanto, influyen en tus decisiones y comportamientos.

Sin duda esta carga es la más difícil de llevar, es tan complicada y pesada que incluso a veces nos sorprendemos pidiendo auxilio porque nos está hundiendo en el fango y no somos capaces de desprendernos de ella.

Llevar la mochila hasta los topes es un autosabotaje realmente terrorífico. Me pregunto qué nos pasa, porqué nos aferramos tanto a los recuerdos, a las cosas malas que nos brinda la vida, a las personas tóxicas… Entonces solo vienen a mi mente cuatro palabras: el temor a soltar.

El temor a soltar

Se da el caso que a veces somos perfectamente conscientes de lo que nos paraliza y ahoga nuestras energías pero, sin embargo, no somos capaces de abrir la mochila y descargar. ¿Qué es lo que nos pasa?

Pues bueno, a todas estas pesadas piedras las une un sentimiento de identidad y pertenencia; en otras palabras, son parte de nosotros (aunque una parte indeseable, claro). En ocasiones pensamos que si nos deshacemos de ello también lo haremos de lo que nos define o que hemos fracasado.

Sentir que si no aguantamos un poco más estamos faltándonos a nosotros mismos y a los demás es algo asombrosamente común. Parece que si renunciamos a mantener en nuestra mochila a esa pareja, amigo, compañero o familiar nos convertimos en personas terriblemente egoístas. Esto no deja de ser bastante contradictorio si lo piensas, ¿Verdad?

Al "temor a soltar" yo lo definiría como vértigo emocional; este no es más que el miedo en estado puro, el miedo a enfrentarnos con el vacío que la pérdida genera. Es el miedo al duelo por la pérdida de nuestro amor por el sacrificio y de nuestra debilidad por el masoquismo.

Ante estas dificultades nos comportamos de forma muy cruel con nosotros mismos, ¿cuánto más crees que conseguirás cargar a tu espalda? No tiene mucho sentido que tu vida se convierta en un calvario de sufrimiento, sobre todo sabiendo que solo hay camino de ida.
Quizás te apetezca más vaciar tu mochila si te digo que es espacio que lo negativo le resta a lo verdaderamente importante y positivo para ti. Deja hueco a tus fortalezas porque son tus alas: asume tus errores, manifiesta tus intenciones y tu compromiso, incrementa tu entusiasmo y elimina lo que ha agotado tu bienestar, como a los depredadores emocionales.

Por el bien de tu espalda, despréndete de los malos sentimientos y de las personas tóxicas, son verdaderamente mortales. Piensa que, en nuestra metáfora, son capaces de ahogarte en el río sin ni siquiera intentar socorrerte.

Simplemente se trata de que, de vez en cuando, nos paremos a revisar nuestra mochila para deshacernos de lo negativo e innecesario. Se trata de ser conscientes de lo que lo que hacemos está fuertemente determinado por lo que llevamos dentro y que es de suma importancia que periódicamente emprendamos un nuevo viaje con el equipaje renovado.

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Por Raquel Aldana
Fuente: Lamenteesmaravillosa.com

Si te tratan mal, recuerda que hay algo mal en ellos, no en ti

Si alguna vez te tratan mal, recuerda que la responsabilidad no es tuya.Recuerda que son ellos los que están errando, los que tienen “algo mal” en su interior. No eres tú. No es tu culpa, tampoco tu responsabilidad.Nada, absolutamente nada, justifica un maltrato, un mal gesto, una mala palabra.
Sin embargo, tristemente nos ocurre con frecuencia que damos validez a las malas palabras y malos gestos de los demás.

Cuando otorgamos atención a estos comportamientos, las personas que nos tratan mal pueden enorgullecerse incluso de su manera de proceder, creyendo que son válidos y que sus malas palabras son el reflejo de la realidad. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, pues sus actos reflejan su oscuridad y sus conflictos internos.

4 claves para limpiar tu pasado emocional

La mejor manera de cambiar tu realidad es aclarar tu mente. Nuestra mente tiene dos componentes: uno consciente, y uno subconsciente. El primero es el que está activo durante todo el tiempo que estamos despiertos. 
Nos permite pensar, analizar la información, sacar conclusiones.

Estoy cansado de “estar cansado”: 7 formas con las que recobrar la energía

Hay momentos en que llegamos al más extremo de los agotamiento posibles, ese donde uno se siente cansado de “estar siempre cansado”.

Puede parecer irónico, pero aunque cueste creerlo, esta sensación va mucho más allá de la simple fatiga física.

Hablamos, ante todo, de un estado mental donde la persona empieza a sentirse vulnerable, falta de recursos personales y frustrada por no poder cumplir los objetivos del día a día.
Pocas situaciones pueden llegar a ser más desgastantes que la de sentirse enfadado con uno mismo por no llegar, por no corresponder a los demás como le gustaría y por no disfrutar de un bienestar físico y emocional donde disponer de una adecuada calidad de vida.
Hoy en nuestro espacio queremos explicarte a qué se debe este tipo de estado tan común y, sobre todo, cómo podemos hacerle frente.

1. Te estás descuidando demasiado: empieza a centrarte en ti mismo

En ocasiones, nos olvidamos de que nuestro cuerpo y nuestra mente son atributos de un ser humano, no de un robot de energía incombustible.

  • Tu cuerpo necesita descansar y hacerlo, permitirte unas horas de relax al día y uno o dos días de descanso a la semana, no significa que hagas menos o que descuides tus obligaciones.
  • Centrarnos en cumplir expectativas ajenas, en hacer más de lo que nos piden y en centrar toda nuestra atención en los demás, tarde o temprano, pasa factura.
  • Nutrirnos a nosotros mismos de vez en cuando con instantes de soledad, ocio y bienestar es sinónimo de salud.
  • Reflexiona en estas ideas y permítete aquello que tanto necesitas: priorizarte.

    2. Aprende a centrarte en lo que puedes controlar

     Admitámoslo, gran parte de nosotros nos obsesionamos con todo aquello que está lejos de nuestro control.

  • Nos gustaría que esta y aquella persona se dieran cuenta de ciertas cosas.
  • Nos agradaría que muchos de quienes nos rodean actuaran como nosotros esperamos.
  • En ocasiones, también cometemos el siguiente error: invertir tiempo y energía en causas perdidas.
  • Hacemos todo lo posible para que nuestro amigo o hermano, por ejemplo, cambien de actitud, de ánimo o de conducta con la idea de que sean más felices.
  • No obstante, si no ponen de su parte, no lo van a conseguir solo con que se lo digamos.
  • Debemos centrarnos en exclusiva en aquello que está a nuestro alcance, en aquello que sí podemos controlar y donde vemos resultados claros.
    De lo contrario, lo único que conseguiremos es darnos cabezazos contra la pared al invertir tanto de nosotros mismos en causas imposibles.

    3. Controla tus expectativas

    “Si hago esto lograré aquello”. “Si tal persona me hace este favor, entonces, pasará lo que tanto espero”. “Si logro este objetivo mi felicidad estará garantizada”

  • Si bien es cierto que ponernos metas en el horizonte es bueno y recomendable, lo que ya no lo es tanto es construir expectativas demasiado altas o fijarnos objetivos cuya consecución no dependen de nosotros mismos.
  • En estos últimos casos, lo más probable es que muchos de nuestros deseos no acontezcan nunca.
  • La sensación de fracaso reiterada hace que uno acabe cansado y falto de esperanzas.
  • Aprendamos por tanto a establecer metas más creíbles y más ajustadas a nuestra realidad.

    4. Escucha a tu mente

    El propósito primario de nuestra mente y de nuestro cerebro es protegernos.

  • Si me siento siempre cansado es que hay un desequilibrio físico o emocional que debo atender.
  • No podemos olvidar que tanto el dolor como el propio sufrimiento son llamadas de atención de nuestro cerebro para que nos detengamos y descubramos qué origina esa molestia.
  • En caso de no escuchar a nuestra mente, en caso de no hacer caso de ese cuerpo cansado, el agotamiento se acumulará aún más hasta llegar a un estado de auténtica indefensión.

    5. Tómate en serio de una vez

    Eres una persona que ha logrado muchas cosas. Que ha hecho frente a más de un momento difícil, a más de una adversidad.

    Tienes virtudes admirables, fortalezas que un día te dieron grandes resultados… ¿Has olvidado quizá todo lo que vales, todo lo que has hecho y conseguido?

  • Tómate en serio, valórate, mímate.
  • Si estás cansado, regálate descanso.
  • Si estás preocupado, regálate paz.
  • Si te sientes ofuscado, regálate calma.
  • Si piden demasiado de ti, libérate de ciertas personas.
  • Si te has olvidado de cuánto vales, establece una cita contigo mismo para reconciliarte con tu ser, con tus emociones e identidad.
  • 6. Hay estrategias que te permitirán recuperar la energía cuando estés cansado

  • Aprende a decir no y descubrirás algo asombroso: el mundo no se acaba.
  • Levántate y vete a dar un paseo.
  • Escucha música.
  • Crea una visión de cómo quieres verte y sentirte dentro de un año. Empieza a trabajar en esa idea cada día.
  • Decir a los demás “hoy no estoy para nadie” no es un crimen, es salud.
  • Averigua el “porqué” de tu cansancio. Evita dejar para mañana el malestar que sientes hoy.
  • Perdónate por cometer errores.
  • Rodéate de personas que te hagan sonreír.
  • Conoce gente nueva.
  • Deja de compartir tiempo con personas que te roban la calma, la energía y los ánimos.
  • Lee libros que te muestren nuevas realidades, que te ofrezcan estrategias de mejora.
  • Regálate tiempo para ti en soledad.
  • 7. Vive el momento

    Vivir el momento implica también saber escuchar el propio cuerpo para darle aquello que necesita en cada instante.

  • Si necesitas descanso porque te sientes cansado, obedece a tus necesidades: descansa. Así de simple.
  • Vivir de forma consciente siendo receptivos a lo que nos envuelve y nos dice nuestro interior es una clave de salud mental que debemos practicar a diario.
  • No dudes en poner en práctica estos consejos. A veces, los cambios más pequeños traen grandes resultados.

    Esta publicación ha sido seleccionada especialmente para ti, ya que nos pareció interesante que lo leyeras. Si lo encontraste útil, ayuda a otros compartiendo en cualquier red social: Google +, Facebook, Pinterest, Twitter o la aplicación WhatsApp..
    Fuente: Mejorconsalud.com

    10 puntos claves para levantar el ánimo

    A veces nos vienen pensamientos negativos que nos envuelven en un manto gris de amargura. Muchas veces nos sumimos en el sinsentido y descreemos que nos va a ocurrir algo bueno.

    Sin ánimos de querer resolver los dilemas tan singulares que llevamos cada uno, aquí enumeramos algunas ideas que quizás ayuden a despejar las nubes. Aunque no lo veamos, ¡el sol siempre está!

    7 características que delatan a las personas controladoras

    Hay quienes camuflan su tendencia al control de otros utilizando todo tipo de trucos.

    Buena parte de la personalidad humana queda definida por el modo en el que nos relacionamos por los demás. Las personas controladoras, en concreto, expresan una de las facetas más problemáticas de su manera de comportarse a partir de actitudes que limitan la libertad del resto.
    En este artículo veremos cuáles son los aspectos fundamentales que caracterizan a las personas controladoras, así como diferentes maneras de reconocer las diferentes variantes de este estilo de conducta.

    Sanando el origen del dolor emocional- Deepak Chopra

    La mente humana, de por sí impaciente, provoca reacciones emocionales cuando nuestras ideas acerca de cómo deben ser las cosas chocan con cómo son en realidad. 


    A veces nos atormentamos a nosotros mismos acerca de las opciones que hemos hecho, las palabras que hemos hablado, y el camino no tomado. 
    O nos fijamos en el futuro, posponiendo nuestra felicidad con pensamientos sobre lo que es erróneo o no en el momento presente.

    Cómo aplicar la ley de atracción

    "La base de tu vida es la libertad absoluta, la meta es la alegría, y el resultado de esta perfecta combinación es movimiento hacia adelante o crecimiento. " (Abraham)

    Nada necesita ser arreglado.
    Todo se está desarrollando perfectamente. Entonces cuando estás en tu ahora aceptando que todo está bien, entonces desde esa vibración, te rodea más y más evidencia de que todo está bien.

    Pero cuando estás convencido de que las cosas están rotas, que hay polución, o que las cosas han salido mal, o que el gobierno está conspirando. ..entonces lo que ocurre es que quedas atrapado en esa vibración, y comienzas a manifestar ese tipo de cosas, y entonces dices, "¿Ves?, te dije que las cosas iban a salir mal."

    Síndrome de alta exposición: cuando te odian por destacar

    Una de las grandes contradicciones en los seres humanos tiene que ver con la dificultad para apreciar honestamente las virtudes de otro, sin sentirnos molestos por ello.

    No es exactamente envidia. Tiene que ver con lo que se denomina el síndrome de alta exposición o síndrome de la amapola alta.
    El síndrome de alta exposición nos habla de que cuando las personas destacan demasiado en algún área generan odio en los demás. Ese odio no se puede llamar envidia como tal. Más bien está relacionado con el hecho de que el éxito de los demás hace que las propias limitaciones se hagan más visibles.

    7 frases sencillas que desarman a la gente grosera

    Cuando alguien es grosero contigo, es difícil no enojarse. Seguramente tu reacción inicial es a menudo ponerte a discutir con esa persona, pero si resistes los sentimientos de rabia y enojo, puedes responder a comentarios inapropiados y acusaciones groseras sin perder el autocontrol y con frases que dejarán “desarmada” a la otra persona. 
    A continuación te mencionamos las frases más efectivas para conseguirlo.

    El agotamiento emocional, la consecuencia de exigirse ser fuerte

    El agotamiento emocional es un estado al que se llega por sobrecarga de esfuerzo. En este caso no hablamos solo de excesos laborales, sino de cargar con la responsabilidad de asumir conflictos, responsabilidades o estímulos de tipo emocional o cognitivo.
    Al agotamiento emocional no se llega de un momento a otro. Se trata de un proceso que se incuba lentamente, hasta que hay un punto en que la persona se desploma. Ese quiebre lo sumerge en la parálisis, la depresión profunda o la enfermedad crónica.