Contra la depresión: menos medicamentos, más espiritualidad

¿Sabías que en muchas ocasiones usar, medicamentos para combatir la depresión no es suficiente? Es esencial que las personas hagan ejercicios, participar en actividades de carácter espiritual.
La receta, a primer aspecto poco ortodoxa para un psiquiatra, es del doctor Jorge Jaber, maestro de postgrado en psiquiatría en la PUC-Rio y post graduado en dependencia química por la Harvard Medical School.

El hermoso mensaje de Stephen Hawking contra la depresión

Stephen Hawking es, sin duda alguna, una de las mentes más privilegiadas de nuestra época. Más allá de sus importantes aportes al mundo de la física y del origen del universo, la suya es una historia que tiene tintes de leyenda.

El 7 de enero de 2016, Stephen Hawking dio una conferencia en la Royal Society . Su contenido fue difundido hace poco en Internet.
A diferencia de lo que muchos pudieran pensar, el tema central de su intervención no fueron los misterios del Big-Bang, ni de la luz o el espacio. Hawking decidió hablar a las personas con depresión y otros problemas emocionales.

Los 8 peores enemigos de la depresión

La depresión es uno de los grandes males de S. XXI. El consumo de antidepresivos y el aumento de suicidios continúan aumentando cada año. ¿A qué se debe? ¿Qué es lo que está pasando?
Creo que la respuesta es que estamos pasando cada vez a una sociedad menos humana, más automatizada y en la que el dinero parece poder comprar la felicidad. Nos estamos olvidamos de dónde venimos y nos estamos metiendo en un mundo que hemos construido para supuestamente mejorar nuestra calidad de vida, pero que sin embargo nos aleja cada vez más de lo que somos.

Pasar por una depresión es algo realmente desagradable y sin apenas darnos cuenta, cualquiera somos susceptibles de acabar metidos en un círculo vicioso de inactividad, pensamientos negativos y emociones negativas del que es difícil (aunque por su puesto posible con un tratamiento adecuado), salir.

En este artículo quiero hablar de los enemigos de la depresión, de aquellos factores que se llevan bastante mal con la tristeza y que teniéndolos en cuenta podemos conseguir que los sucesos desafortunados no pasen de un mal bache y no se conviertan en una depresión. De aquellos factores que nos alejan del circulo vicioso de la depresión

1. La actividad

La acción es el enemigo número uno de la depresión. Mantenernos activos (sin superar ciertos límites) correlaciona directamente con el estado ánimo.  La inactividad, el aburrimiento, es el caldo de cultivo ideal para que miles de pensamientos negativos y de miedos invadan nuestro cerebro.

No estoy hablando de que no paremos de hacer cosas en todo el día para no tener tiempo para pensar; por supuesto, esto no es para nada saludable. Estoy hablando de mantener de forma rutinaria un nivel de actividad moderada en nuestra vida.

2. La ilusión

La ilusión es el estado contario a la depresión. Mantenerse ilusionado con lo que sea, es un excelente preventivo de cualquier trastorno mental. Da igual lo que sea, pero es muy importante encontrar cosas que nos ilusionen en la vida (puede ser un deporte, una persona, un proyecto, un empleo, un viaje, una idea, un hobby…). Jamás he visto una persona depresiva que este ilusionada con algo.

3. Un círculo social

Tener un círculo social adecuado es muy importante. Cualquier suceso desafortunado, siempre va a ser menos malo si estamos rodeados de un grupo de buenos amigos. Nunca es tarde para crear o para aumentar tu círculo social, y te puedo asegurar que estar rodeado de gente con la que puedas desahogarte, despejarte o lo que sea, te puede traer más beneficios a nivel psicológico de los que te puedas imaginar.

4. Tener hobbies

Tener actividades de las que disfrutamos y con las que podemos desconectar de lo que sea es un excelente recurso. Los hobbies nos hacen centrar nuestra atención en algo que nos gusta, en algo que nos genera emociones positivas, y esto, es incompatible con estar triste.

5. Jugar

¿Has visto algún niño triste jugando? Rara vez ¿Verdad?.  No entiendo porque cuando llegamos a la edad adulta dejamos de jugar. El juego es un excelente enemigo de la depresión, jugar consiste en pasárselo bien y estar alegre.  Así que saca el niño que llevas dentro y ¡Juega! Juega con tus hijos, hazle cosquillas a tu pareja, juega con tu perro, juega con tus amigos, apúntate a campamentos de adulto, juega al futbol, juega a las cartas, nunca pares de jugar… Y cuando te sientas triste, simplemente, juega.

6. Hacer deporte

Hacer deporte hace segreguemos de manera natural las llamadas hormonas de la felicidad. Cuando hacemos deporte de manera regular, a nivel cerebral aumenta la misma clase de neurotransmisores que aumentan con medicación antidepresiva. Están más que comprobados los beneficios tanto físicos, como psicológicos que el deporte puede tener para la salud, así que ¿A qué esperas para poner tu música favorita y salir a correr?

7. Ayudar a los demás

Hay estudios que demuestran que ayudar a los demás genera bienestar. Somos seres sociales por naturaleza, así que no es de extrañar que ayudar a los demás sea premiado con sensaciones de bienestar  ya que favorece la supervivencia de la especie. Así que ¿Por qué no aprovechar este beneficio de la selección natural para sentirnos mejor?

8. Tener objetivos

Trabajar para lograr un objetivo le da un propósito a tu vida, y eso, te hace sentir bien. Así que te recomiendo marcarte metas que sean importantes para ti y que tengan un fin claro.

Estos son los 8 enemigos de la depresión. De hecho podríamos definir la depresión como ausencia de objetivos, de ilusión, de motivación… como soledad, como ganas de no hacer nada…  Así que ¿Qué esperas para utilizarlos a tu favor y convertirte en una persona inmune a la depresión?



Fuente: Psicoactiva, mujer hoy
http://blog.psicoactiva.com/los-8-peores-enemigos-de-la-depresion/

5 Señales poco comunes de Depresión que podrías estar pasando por alto

Podrías estar pasando por alto estos 5 signos de Depresión ya que son muy sigilosos

La depresión no tiene una talla única para todos. Hemos avanzado mucho con respecto al pasado pero todavía puede ser fácil perderse. Si bien hay síntomas típicos, la depresión puede tener un aspecto diferente de una persona a otra. De hecho, hay un montón de maneras en las que la depresión puede manifestarse mucho más allá de los síntomas conocidos como el llanto, ánimo bajo y la pérdida del interés.

Por Andrea Méndez Molla

1. Cambios de peso muy rápidos. 
La pregunta "¿Has perdido peso?" a menudo se considera un cumplido. Generalmente, en nuestra cultura, la pérdida de peso es una señal positiva de salud y cuidado. Sin embargo, la pérdida de peso involuntaria, en particular la pérdida de peso pronunciada en un corto periodo de tiempo, puede ser un síntoma muy astuto de la depresión adulta. El aumento o disminución del apetito es un efecto químico secundario de la depresión. Por lo que si has pasado de comer 3 comidas diarias y una merienda a una sola comida y una merienda, cuidado, puede ser una señal de depresión.

2. Mucho temperamento. 
En nuestras mentes la depresión equivale a tristeza severa, fin de la historia. Pero para muchas personas puede manifestarse con comportamientos agresivos y de mal genio. Así como las personas con depresión pueden encontrarse llorando sin saber por qué, pueden encontrarse con la misma facilidad siendo irritables e impulsivos sin entenderlo.

3. El aburrimiento. 
Uno de los síntomas clásicos de la depresión es la pérdida del interés o placer. Tendemos a imaginar que va de la mano con sentimientos de tristeza y pérdida pero el hecho es, que es más bien una sensación parecida al aburrimiento. Las cosas dejan de sonar divertidas y parece que no vale la pena hacer el esfuerzo. Poco a poco vas dejando de hacer actividades hasta que sólo las más simples y menos exigentes (las siestas, ver la Tv, navegar por internet...) permanecen.
4. Dolores y molestias. 
Hasta hace poco, los síntomas somáticos no entraban en el radar de la mayoría de profesionales de la salud mental, pero las señales de dolor físico se consideran ahora una alerta para la depresión. Estos pueden ir desde la hipersensibilidad en la piel hasta el dolor muscular, rigidez o incluso problemas estomacales y digestivos. Empieza por descartar otras causas para determinar si el dolor que estás experimentando se puede relacionar con la depresión o con un problema médico. Si no hay una explicación médica o tus síntomas no mejoran con el tiempo y el cuidado las raíces probablemente nazcan del estrés y angustia psicológica.

5. Dificultad para tomar decisiones. 
A todo el mundo nos resulta difícil tomar decisiones de vez en cuando. Pero de ahí a que tengas que luchar con decisiones tan cotidianas como qué ponerse para ir a trabajar o qué cenar va un mundo. La angustia mental y la baja energía que acompaña a la depresión muchas veces puede hacer que la toma de decisiones sea algo paralizante y mande a la persona a una espiral de angustia y confusión. Las personas abrumadas por la indecisión depresiva pueden verse angustiadas por elegir una simple película o por escoger entre una bolsa de plástico o papel en el supermercado.

Si tú estás luchando con alguno de estos problemas, especialmente en combinación con los síntomas depresivos "clásicos", puede que haya llegado la hora de buscar apoyo profesional. La historia de la depresión puede ser aterradora, pero a decir verdad también es una enfermedad con un largo historial de éxito en el tratamiento.

Un gran saludo y un abrazo,

Andrea




Fuente: http://sentir-bien.euroresidentes.com/2015/02/5-senales-poco-comunes-de-depresion-que.html

El baile cura el estrés, la depresión y el dolor de cabeza


Un estudio realizado con adolescentes de entre 13 y 19 años demuestra los efectos beneficiosos de esta actividad para la mente.

Una investigación realizada en la Universidad de Örebro (Suecia) con 112 niñas de entre 13 y 19 años con problemas de ansiedad, depresión o fatiga, así como con dolores de cabeza, espalda, cuello y hombros, ha demostrado que el baile es una actividad muy beneficiosa para la salud mental. Tras ocho meses de baile, las jóvenes sometidas al estudio mejoraron su estado de ánimo, su autoestima y la capacidad para enfrentarse a los problemas diarios, además de ver reducidos sus síntomas psicosomáticos.

La depresión, el estrés, la fatiga e incluso el dolor de cabeza que sufren las jóvenes puede aliviarse mediante la práctica asidua del baile, según se extrae de un estudio en el que participaron 112 niñas de edades comprendidas entre 13 y 19 años. 

Anna Duberg, doctorando en la Universidad de Örebro (Suecia), llevó a cabo en el Hospital Universitario de Örebro un estudio titulado “Influencing Self-rated health among adolescent girls with dance intervention” (“Influencia en el estado de salud autoevaluado de niñas adolescentes mediante una intervención basada en el baile”), que ha sido publicado por la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine

Con él, Duberg se propuso investigar si una intervención basada en el baile podría influir en la salud autoevaluada de adolescentes con problemas como el estrés y distintos síntomas psicosomáticos que habían solicitado la atención de los servicios médicos del colegio por ansiedad, depresión, fatiga y dolores de cabeza, espalda, cuello y hombros. 

Las participantes se dividieron en dos grupos de manera aleatoria: en uno de ellos se incorporaron 59 niñas que asistieron a clases de baile y en otro grupo, de control, se incluyó a 53 niñas que no modificaron sus hábitos. 

La intervención consistió en una clase de baile de 75 minutos de duración, dos días por semana durante ocho meses, y su objetivo fue más lograr una diversión mediante el movimiento que alcanzar una buena técnica.

Mejora de la salud 

El descubrimiento clave del estudio fue que las niñas que practicaron el baile mejoraron su salud autoevaluada en mayor medida que el grupo de control. 

Los resultados también mostraron una participación elevada y una experiencia positiva, lo que sugiere que este método puede resultar positivo para las adolescentes que interiorizan sus problemas. 

Según las conclusiones de la investigación, la práctica asidua del baile podría considerarse una estrategia adecuada para prevenir y tratar el decaimiento del ánimo y la depresión. 

El baile también aumentó la autoestima y la capacidad para enfrentarse a los problemas diarios en comparación con el grupo de control. 

El efecto positivo se apreció ocho meses después de que terminaran las clases de baile. El 91 % de las niñas del grupo que acudió a las clases consideró que el estudio supuso una experiencia positiva. 

En relación al trabajo, la Dra. Anna Duberg señala en declaraciones recogidas por CORDIS: “Según estos resultados, a pesar de problemas como el estrés y los síntomas psicosomáticos (y otros retos posibles derivados de la adolescencia femenina), el baile puede inculcar un nivel de compromiso mayor e influir de forma positiva en las participantes, lo que contribuiría al mantenimiento de otros hábitos saludables adquiridos. A la larga, (el baile) puede desembocar en un estilo de vida más sano”. 

Otros beneficios 

Los beneficios del baile se han estudiado en distintos trabajos anteriores. El baile se considera como una forma de desarrollar muchos de los atributos que emergen en el desarrollo de un niño.  


En el plano físico, esta actividad aumenta la flexibilidad, la capacidad de movimiento, la fuerza física y la resistencia. Los movimientos repetitivos del baile también mejoran el tono muscular, corrigen posturas defectuosas y aumentan el equilibrio, la coordinación y la salud cardiovascular.  

En el plano mental, el baile es capaz de mejorar la autoestima y las capacidades sociales y de comunicación y al mismo tiempo desarrollar confianza y aliviar el miedo a mostrarse frente a un público.  

Los niños suelen moverse de forma natural y aprender patrones de movimientos con tanta facilidad como aprenden un idioma. Además, el baile puede considerarse como una forma de expresión muy eficaz desde una edad muy temprana.

Referencia bibliográfica:

Anna Duberg, RPT; Lars Hagberg, PhD; Helena Sunvisson, PhD; Margareta Möller, PhD. Influencing Self-rated Health Among Adolescent Girls With Dance Intervention. A Randomized Controlled Trial. Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine (2012). DOI:10.1001/jamapediatrics.2013.421.



Fuente: Tendencias 21

11 cosas que no debes decirle a alguien cuando está deprimido

Todos llegamos a caer en depresión, muchas veces sin siquiera darnos cuenta. No te encierres, externa tu sentir porque quizás necesites de un médico.

Pero si alguien te pide ayuda, esto es lo que no debes decirle y lo que sí:

Empecemos repitiendo: “La depresión no es una opción”.

1. “Otras personas lo tienen mucho peor  que tu.”
Que alguien más tenga problemas no hace que tus problemas desaparezcan.

Lo que debes decir: Lamento que estés sufriendo. ¿Te puedo ayudar en algo?

2. “Te sentirás mejor mañana.”
Esto no es justo, y que pone mucha presión sobre una persona que está luchando cada día para encontrar la luz. La depresión no es algo que desaparece durante la noche.

Lo que debes decir: Vive un día a la vez, y voy a estar aquí contigo en cada uno de ellos

3. “La vida no es justa.”
Esto es también resta importancia a los sentimientos de la persona. No, la vida puede no ser justa, pero decir eso no va a ayudar a que la persona se sienta mejor acerca de su situación.

Lo que debes decir: Siento mucho lo que te sucede, pero podemos y vamos salir adelante.

4. “Sólo tienes que lidiar con esto.”
Alguien que lucha con la depresión tiene que lidiar con ella … . TODOS los días… lo mejor que pueden. Decir esto los debilita y podría hacer que sientan como si ellos no son lo suficientemente buenos.

Lo que debes decir: No tienes que lidiar con esto solo. Yo estoy aquí para ti.

5. “La vida continúa”.
Sí, la vida continúa, pero para alguien que lucha contra la depresión, puede hacerlos sentir como si estuvieran atrapados y sin salida. Es probable que tengan problemas para imaginar que pueden pasar incluso el día.

Lo que debes decir: Tienes mucho por lo que vivir, y yo estaré contigo para ayudarte a redescubrir esas cosas.

6. “Sé cómo te sientes, yo estuve deprimido una vez.”
Quizás esta demás decirlo, pero los sentimientos de una persona no son exactamente los mismos que de otra. Esto podría hacer que sientan como si estas restándole importancia a sus sentimientos y proceso de lucha. No todo el mundo se ocupa de las cosas de la misma manera, y esto también es válido para la depresión. Recordemos: la depresión es mucho más que mal humor o un mal día.

Lo que debes decir: Sólo puedo imaginar lo que debes estar pasando, pero voy a tratar de entender lo mejor que pueda

7. “Estás siendo egoísta.”
Es probable que una persona que lucha contra la depresión ya sea increíblemente duro con el mismo. No necesita que ayudes a empujarlos hacia abajo. Y recuerda, la depresión no es una opción.

Lo que debes decir: Realmente te echo de menos. ¿Qué puedo hacer para ayudar?

8. “Sal, diviértete, toma una copa, y olvídate.”
Una noche de juerga en la ciudad  no es la cura para la depresión. La depresión no es sólo un mal día. Es cien tos de malos días, todos a la vez, y aparentemente sin salida.

Lo que debes decir: Me encantaría pasar tiempo contigo, y estoy más que dispuesto a ser tu hombro. Tal vez podamos tomar un café y ponernos al día.

9. “Me estas arrastrando contigo.”
Una vez más, repite conmigo: La depresión no es una opción. Una persona que lucha contra la depresión puede sentirse impotente. Ellos están luchando para ayudarse a sí mismos; la última cosa que necesitan es la preocupación extra y el dolor de tratar de ayudarte.

Lo que debes decir: No me gusta verte tan mal. ¿Qué puedo hacer para ayudar?


10 “¿De qué podrías estar deprimido, tu vida es perfecta?”
La depresión no siempre es causada por un evento traumático o triste. A veces, simplemente sucede. Eso no lo hace menos grave.

Lo que debes decir: Lo siento, no me di cuenta de que estabas luchando, estoy aquí ahora.

11. “Eres fuerte, estarás bien.”
La depresión hará que cualquier persona se sienta débil e indefensa.

Lo que debes decir: yo creo en ti, y sé que puedes superar esto. Yo estaré aquí cada paso del camino.

Fuente:  Upsocl.com

Artículos relacionados:  ¡Cuidado con tanta tristeza!

Superar una depresión

Quien ha pasado alguna vez por este trance sabe que superar una depresión no es algo fácil. Si estás pasando por esto y no ves la salida, puedes echar mano de algunos de los consejos que te vamos a dar aquí. Si a pesar de intentarlo no te ves con fuerza para ello deberías visitar a un especialista, sobretodo si tienes pensamientos autodestructivos. Un buen profesional puede ayudarte mucho a salir del pozo.

No dudes en pedir ayuda si crees que tú solo no puedes conseguirlo. En primer lugar es básico saber reconocer que tenemos un problema y no siempre somos conscientes de estar padeciendo una depresión. A menudo ni siquiera las personas más cercanas son conscientes de nuestro problema ya que están acostumbrados a vernos así  o están demasiado ocupados con su propio estrés y problemas para darse cuenta de lo que nos ocurre.

Si alguien te lo ha comentado ya, no te enfades con esa persona, sin duda te quiere. Te quiere lo suficiente como para darse cuenta de tu problema y para decírtelo, no todos son valientes para enfrentarse a quienes tienen problemas. Ese es un buen motivo para ser feliz y disfrutar de la vida, tienes gente que te quiere. Si quieres otros puedes echarle un ojo a nuestro vídeo: cómo ser feliz y disfrutar de la vida. La vida es el mejor motivo para salir de una depresión.

La depresión es todo aquello que acompaña a una situación en la que nos sentimos atascados. Nos encontramos atrapados ante una serie de problemas o una vida que no nos parece satisfactoria y no sabemos cómo salir de esta situación o solucionar nuestros problemas. Pero ojo, eso no es todo. No solo es necesario que no sepas cómo solucionar tus problemas sino que hayas dejado de buscar la solución, si te has rendido, si crees que todo lo que te pasa es así y tiene que seguir siendo así, muy probablemente atravieses una depresión.

Acompañan a la depresión la apatía, la tristeza y la melancolía y las nulas ganas de hacer nada para cambiar esto. Cuando ya has perdido toda la esperanza y te has rendido por completo es cuando llega la depresión. Salir de ella implica encontrar nuevas fuerzas para recuperar la esperanza y volver a luchar por solucionar la situación. Superar una depresión no significa que tus problemas vayan a eliminarse ni que tu vida sea mejor de lo que lo es ahora, pero sin duda tener ganas de vivirla y de encontrar soluciones a los problemas es un primer paso para librarte de ellos.

Además muchos de los problemas que ahora tienes desaparecerán junto a la depresión, los superarás o dejarás de darle importancia a cosas con las que ahora no puedes.

¿Has escrito alguna vez un diario? Hacerlo te enseña de niño cómo los problemas que hoy te parecen imposibles de superar mañana te parecen una tontería. Y no me refiero a un mañana hipotético, no. Mañana en el sentido literal. Lo que hoy escribes y mañana relees se relativiza de una forma sorprendente y a menudo es la mejor idea para quitarle importancia a los problemas.

Si nunca has escrito un diario pruébalo ahora pero trata de que sea constructivo. Utilízalo para explicar cómo te sientes y enumerar tus problemas buscando una solución, puedes ir revisando tus escritos y las propuestas que te hacías para solucionar los problemas y comprobar si lo estás haciendo bien.

Que tengas problemas que ahora te parecen complicados de solucionar no quiere decir que sean imposibles, como digo la perspectiva del tiempo ayuda a poner las cosas en su lugar. Si ahora lees algo de hace unos meses y ya no es un problema, con lo que te llegó a agobiar, puedes tratar de aplicar la misma lógica a los problemas que tienes ahora. Tomar aire para buscar otro tipo de soluciones es necesario y escribir puede ayudarte a ver mejor las cosas.

Insisto, que no veas la solución a tus problemas no significa que no exista. Puedes, tienes que, probar cosas diferentes e insistir hasta que lo consigas. No te rindas.

Si te cuesta esfuerzo hacer las pequeñas cosas de cada día, si no sales de casa por el agobio con el que vives haz que esa sea tu primera meta.

Oblígate cada día a arreglarte, no como si fueras a una boda pero sí como si tuvieras que estar con más gente. No te quedes en casa en pijama o ropa cómoda. Péinate, aséate, aféitate o depílate, no dejes crecer las raíces del pelo ni comas todo lo que te apetezca. Empieza por cuidarte y tratar de tener una buena apariencia día a día.

Haz lo mismo con tu casa. No dejes que la suciedad y el desorden puedan contigo. El ambiente donde vives se refleja en tu estado de ánimo así que aprovecha que no tienes demasiadas ganas de estar con gente para hacer limpieza de tu casa. Tira todo aquello que no uses. Y aprovecha para salir a la calle bien arreglado, aunque sea para tirar la basura.

Ponte metas día a día. No mires mucho más allá del día presente y del día siguiente. Cada pequeña cosa que consigas celébrala, felicítate, tú sabes cuánto te cuesta conseguirlo.

Trata de no perder tu vida social, llama a tus amigos y haz algo con ellos aunque no te sientas la alegría personificada. No te exijas mucho, no te castigues si las cosas no te salen bien.

Para obligarte a salir de casa si no lo tienes, puedes adoptar a un perro. Tendrás que sacarle varias veces al día y te hará compañía. Verás como tener una responsabilidad o una obligación te hace ver las cosas de otra manera.

Por último, trata de relativizarlo todo y acepta que no siempre conseguimos lo que deseamos. A menudo las cosas son así y así hay que aceptarlas. Sin más. Es normal que algunas de ellas te duelan y te den rabia pero trata de pasar por alto todo lo negativo y quedarte con lo positivo.

Juega contigo mismo y rétate a encontrar cosas positivas y a ignorar deliberadamente a las negativas. Compite por encontrar cada día más cosas positivas que el anterior. Saca algo positivo de cualquier rincón, hasta que te parezca divertido, llegará un momento en que no tendrás que esforzarte por hacerlo. Hacer esto puede cambiar tu estado de ánimo. Oblígate a sonreír y verás como haciendo las dos cosas, aunque parezca imposible, lo conseguirás día a día.

Ser feliz depende de ti, la felicidad está en el interior de cada uno y la fuerza para superar una depresión tiene mucho que ver con todo esto. Si quieres conocer una historia de superación y la recompensa a la búsqueda de la felicidad no dejes de ver nuestro vídeo cómo ser feliz y disfrutar de la vida del que sacarás muchas conclusiones positivas.

Cómo ayudar a una persona con depresión



1) Convencer a la persona para que acuda al médico.

En ocasiones la persona deprimida se encuentra bloqueada y no comprende que su estado de ánimo puede mejorar. El primer paso, es convencer a la persona para que acuda a su médico de cabecera.
Su médico de cabecera puede que le recete unos antidepresivos, los cuales le empezarán a hacer efecto a las dos semanas. Lo ideal sería que lo derivase a un psicólogo o psiquiatra.

2) Acompañar a la persona deprimida al médico.

Tomar buena nota de la medicación que se le va a administrar. La persona deprimida necesita que alguien le acompañe en este sendero de oscuridad. Pueden aparecer efectos secundarios asociados con la medicación. En cualquier caso es necesario que sea constante y metódico con lo que le han recetado.

3) Prepárate para aguantar un estado de ánimo negativo.

Estar con una persona deprimida no es fácil pero tienes que entender que se trata de una enfermedad y él o ella es un enfermo/a. Tendrás que tener paciencia. Sin embargo, tu presencia y apoyo incondicional es necesario para el enfermo.

4) No agobies a la persona deprimida con consejos.

Su cerebro no funciona igual que el tuyo. Está carente de dopamina y no piensa ni siente las cosas como tu. Simplemente acompáñale y compréndele. Háblale pero no le des sermones. Esta enfermedad requiere su tiempo.

5) Distraerle de sus pensamientos negativos.

Intenta realizar alguna actividad con él o ella que sepas que le gusta hacer. Pon todo tu entusiasmo en preparar dicha actividad para lograr arrastrarlo hacia ella. Cualquier cosa que le distraiga de sus rumiantes pensamientos negativos le hará mucho bien.

6) Cuidado con los pensamientos suicidas.

La persona puede mostrar su deseo de morir. Rápidamente hay que intervenir e insistir en que está pasando por un período malo en el que él o ella está enfermo/a. Es como si se tratase de una gripe pero que dura más y es más difícil de soportar. Tiene que comprender que esta enfermedad tiene cura y que tiene que tener paciencia.

7) Ten un plan de actuación para cada día.

Tener el día programado con diversas actividades: cocinar un plato especial, ver una buena película, salir a dar un paseo por la naturaleza, hacer que venga alguna visita,… Todas estas cosas hay que hacerlas con tacto y sin forzar la máquina. Deben surgir de manera natural y espontánea para que la persona deprimida no se abrume.

8) Presta tu tiempo incondicionalmente.

Una persona deprimida a menudo se precipita de una persona a otra en busca de ayuda. Esta persona deprimida tiende a centrarse sólo en el terrible sufrimiento que vive. La gente pronto se cansa de este tipo de conversación. Poco después, se produce el rechazo.
La persona deprimida necesita desesperadamente a alguien que le cuide, alguien a quién aferrarse. La mayoría de la gente no puede cumplir esta función. Si eres un amigo ocasional al que una persona deprimida se aferra, ten piedad. Escucha con cuidado. Dona un poco de tu tiempo.

9) Comprender que el proceso de la enfermedad puede ser largo.

A medida que avanza el tratamiento, la persona deprimida mejorará. Es importante saber que la recuperación es muy lenta. Algunos esperan una recuperación completa. Se produce un suspiro de alivio y ya no se tiene una mayor tolerancia de todos los signos de la depresión. Pero a la depresión le gusta aferrarse.
Una persona puede sentirse casi normal durante la noche para que a la mañana siguiente todo le parezca sombrío. La persona deprimida necesita saber que estos cambios de humor pueden ser el principio del fin.

10) Ayudarle a tomar decisiones.




Una característica de la depresión es la incapacidad de tomar decisiones. Para una persona sana tomar decisiones puede resultar fácil. Esta incapacidad de la persona deprimida puede causar una desesperación en su entorno más cercano. Las personas deprimidas necesitan ayuda en la toma de decisiones.

La agonía y el sufrimiento que les acompaña a la toma de determinadas decisiones es muy frustrante para las persona deprimidas. La paciencia y la tolerancia son clave en la relación con la persona deprimida.

Vídeo relacionado: ¿Que sienten las personas con depresión y cómo curarla?

Vídeo 2: Dr. Martin Macedo Como Ayudar A Una Persona Con Depresion Sin Medicamentos Usando La Pasión.


Los sentimientos reprimidos llevan a la depresión

La depresión es la rabia vuelta hacia dentro. Es también la rabia que pensamos que no tenemos derecho a sentir. Por ejemplo, es posible que consideres que no está bien sentir rabia contra tu padre o tu madre, o contra tu pareja o tu mejor amigo. Sin embargo la sientes, y además te sientes atascado por ello. Esa rabia se transforma en depresión. Actualmente hay muchísimas personas que sufren de depresión, incluso de depresión crónica. Cuando se llega a este extremo es muy difícil salir de ella. La persona se siente tan inútil, tan desesperada, que le cuesta un enorme esfuerzo hacer cualquier cosa. Por muy espiritual que seas, tienes que fregar los platos de vez en cuando, no se pueden dejar los platos sucios amontonándose en el fregadero con la excusa: «Ah, es que yo soy metafísico». Lo mismo ocurre con los sentimientos: si quieres tener una mente que discurra libremente, deberás lavar tus platos sucios mentales.

Una de las mejores formas de hacerlo es darse permiso para expresar parte de la rabia, y así reducir un poco la depresión. Actualmente hay terapeutas que se especializan en liberar la rabia. Una o dos sesiones con alguno de ellos te serán de gran utilidad.

Personalmente creo que todos necesitamos golpear la cama una vez a la semana, con o sin rabia. Hay algunas terapias que animan a entrar adentro de la propia rabia; yo pienso, sin embargo, que de este modo te sumerges en la rabia durante demasiado tiempo. Como cualquier emoción que aflora, la rabia dura sólo unos minutos. Los bebés entran y salen de sus emociones con mucha rapidez. Es nuestra reacción ante la emoción lo que nos hace aferrarnos a ella y reprimirla. Elizabeth Kübler-Ross emplea un maravilloso ejercicio en sus seminarios; ella lo llama «exteriorización». Hace que los participantes agarren un trozo de manguera de goma y golpeen con ella unos cuantos listines de teléfono viejos una y otra vez, dejando emerger todo tipo de emociones. Cuando liberamos la rabia, es normal que nos sintamos un poco avergonzados, sobre todo si expresarla va contra nuestro código familiar. La primera vez que lo hagas te sentirás violento, pero una vez te acostumbres, hasta puede ser divertido, y en todo caso es muy poderoso. Dios no te va a odiar por enfadarte. Una vez que hayas liberado parte de esa vieja rabia, serás capaz de mirar tu situación bajo una nueva luz y de encontrar soluciones.

Otra cosa que sugeriría a una persona deprimida es que trabaje con un buen dietista para limpiar su dieta. Es sorprendente el efecto beneficioso que esto tiene en la mente. Las personas deprimidas suelen comer muy mal, lo cual aumenta el problema. Todos necesitamos que los alimentos que tomamos sean buenos para nuestro cuerpo. Además, muchas veces nos encontramos con que hay un desequilibrio químico en el cuerpo que se agrava aún más por la ingestión de algún tipo de medicamento.

Otro maravilloso tratamiento para liberar sentimientos es la terapia del renacimiento, porque va más allá del intelecto. Si nunca has hecho una sesión de renacimiento, te recomiendo que lo pruebes. Ha ayudado enormemente a muchas personas. Es una modalidad de respiración que te ayuda a conectar con problemas pasados de modo que los puedas liberar de forma positiva. Existen diversas terapias holísticas que te pueden ayudar.  Una determinada terapia puede ser buena para algunas personas y no para otras. La única manera de descubrir cuál es la que nos va mejor es probar diferentes posibilidades. La sección de autoayuda de las librerías es un excelente lugar para informarse sobre las distintas alternativas. Las tiendas de alimentos dietéticos suelen tener información sobre reuniones y clases. Cuando el discípulo está dispuesto, aparece el maestro.

Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 114 Volumén 2: Rompiendo las Barreras que nos Detienen

Depresión y mal humor ...

El malhumor es un malestar crónico, producto de una alteración de la química cerebral. Según los expertos, se saben los motivos anatómicos y fisiológicos que lo generan y dicen que hay tratamientos para combatirlo.

 Tiene un no para cada sí y un pesimismo para cada ilusión. Anda por la vida con la cara larga, las lentes grises y el enojo al día. Es el clásico malhumorado "crónico", al que alguna vez se lo llamó chinchudo o alunado y hoy se destaca entre sus pares por amargo o mala onda. El personaje existe desde siempre. Lo novedoso es que ese rasgo que jamás tuvo más peso ni respaldo que los comentarios populares, está empezando a sonar en los consultorios médicos y en ámbitos científicos: hoy, el malhumor se está alejando de la mera reacción para acercarse a un padecimiento con fundamento orgánico, 

más cercano a la depresión que al mal carácter.
"El malhumor, cuando se prolonga en el tiempo, se vuelve un padecimiento muy complejo. Deja de ser una simple reacción superflua ante un hecho puntual para convertirse en un malestar crónico que afecta la vida de quien lo padece en varios sentidos: le impide disfrutar de cualquier situación agradable o estímulo placentero, afecta su salud y deteriora sus relaciones interpersonales.El malhumor, en Argentina,se está volviendo una epidemia invisible. Lo vemos en la calle y en los consultorios:cada vez vienen más pacientes con este problema", Hoy se conocen los motivos anatómicos y fisiológicos que lo generan y hay tratamientos muy eficaces.


Al hablar de las causas del malhumor, los médicos ya no se refieren al desempleo, la crisis o el corte de ruta número mil. No cabe duda de que estos disparadores empeoran las cosas, pero los especialistas están pensando en otros motivos: "Es un padecimiento que debe estudiarse en distintos planos, porque tiene causas y consecuencias a nivel psicológico, neuroquímico, endocrino e inmunológico. Tiene que ver con un funcionamiento particular del cerebro y con un déficit hormonal.

El malhumor es producto de una alteración de la química cerebral que repercute en el carácter. Para ser más claros: a quien lo sufre le falta combustible para tener buen humor. Por eso los tratamientos con fármacos y psicoterapias resultan muy eficaces, Al recibir un caso así, la primera hipótesis de trabajo que sobreviene es en el campo de las depresiones. En los adultos, se piensa en una distimia, que es una depresión crónica, que no tiene episodios graves pero es prolongada y genera un gran sufrimiento.

Una de las características principales de quienes sufren este problema es su incapacidad de obtener placer (anhedonia). Pero la cosa no acaba ahí, porque muy pronto la "víctima" convierte a su entorno en victimario: quien desparrama malestar contamina el ambiente y la gente empieza a alejarse. El malhumorado se termina quedando solo, porque nadie quiere contagiarse el bajón. Además, porque nunca se sabe cómo va a reaccionar; su temperamento se torna irascible y agresivo y genera peleas y discusiones constantes.

Científicamente, el mejor sinónimo de malhumor es lo que conocemos como disforia, un trastorno del ánimo caracterizado por un estado recurrente de insatisfacción, ansiedad, irritabilidad e inquietud". Estas emociones están ligadas a un neurotransmisor llamado dopamina, asociado a la gratificación y la saciedad. Por eso los tratamientos apuntan a recomponer su equilibrio cuando hay un desarreglo.

Desde el punto de vista químico, el placer depende de dos sustancias (la dopamina y las endorfinas), cuyos niveles son bajos en las personas que tienen malhumor. No puede haber goce cuando no fluyen en determinadas dosis en el cerebro. Asimismo, hay un zona llamada amígdala, asociada a las emociones negativas, que debe estar en calma para que haya placer.

Desde el punto de vista psicoanalítico, un malhumorado es alguien que no responde según sus ganas; no está en contacto con su deseo y vive en estado de frustración. Además, vive en un espacio de agresión constante. Siempre se siente atacado o agredido, por lo cual se encierra y se pone a la defensiva. El problema es que así como el humor contacta y socializa, el malhumor corta el lazo, aísla. Y quien no tiene humor no puede recibirlo. Y es una pena: el humor permite satirizar situaciones duras. Es un condimento esencial para vivir mejor. 

Algunos signos para detectar el problema

Yo he vivido como alguien que nunca comió sal", comentó un paciente al psiquiatra. Y hubo otro que describió su malestar sin anestesia: "¿Vio ese tango que dice de chiquilín te miraba de afuera? Bueno, yo soy ése, alguien que siempre vio, desde afuera, cómo los demás la pasaban bien. Nunca pude entrar". No hubo más que decir. El diagnóstico estaba echado. "Hay una clave para entender a un malhumorado: la frustración, que es una especie de resorte interno que va tensando todas las cosas", "Otros signos son la insatisfacción y la inseguridad, sentimientos que disparan la decepción, el reproche, la hostilidad". Convivir con alguien así es cualquier cosa menos fácil. "Y hasta puede ser de pesadilla", "Un mufado le arruina el día a cualquiera; la pasa mal él y les complica la vida a los demás". Aun así, los especialistas recomiendan entender que este malestar no es del orden de la voluntad. "Para acompañar y contener a alguien así hay que tener un equilibrio muy particular. Lo fundamental es comprender que no sirve insistir con que esa persona se ponga bien, porque eso genera más frustración. La ayuda debe ser profesional".  

El cerebro y las emociones 

Quedan, todavía, un montón de agujeros negros por descifrar, pero la ciencia arrincona los misterios del cerebro cada vez más. "El humor, como todo lo anímico y lo emocional, tiene que ver con estados tan cambiantes que son muy difíciles de pesquisar. Y sólo se pueden estudiar con tecnologías muy precisas, como la resonancia magnética funcional, que permite observar qué zonas del cerebro se activan ante cada emoción. De todos modos, todo está en etapa experimental. Se está creando un nuevo mapa de las emociones del cerebro. Hoy podemos medir las sensaciones, registrarlas, y de esa manera alejarlas de la mera reacción superflua. Nuestras emociones son orgánicas; tienen un sustrato bioquímico en el cual la memoria y la experiencia previa juegan un rol preponderante", comenta. Es tanta la ansiedad por sumergirse en las lógicas cerebrales que las novedades sobre el tema son diarias. También se probó que los correlatos neurales del amor romántico son diferentes a los del amor de pareja. Activan distintas zonas del cerebro vinculadas al placer". También se demostró que cuando uno tiene enfrente una comida rica, colorida y calórica, se activa una zona muy distinta a la que se enciende ante un plato diet.  

Los más propensos

No todos corren el mismo peligro de caer en las garras del malhumor. Hay personalidades más proclives a sufrir malhumor crónico: Las hipersensibles, porque viven siempre en estado de alerta y tensión; las perfeccionistas, por sus altos niveles de exigencia y su frecuente insatisfacción; y las depresivas, por su sentimiento recurrente de desesperanza. También las personalidades obsesivas son muy proclives al malhumor, sobre todo aquellas que tienen obsesión por el orden y la simetría y se sienten contrariadas y hasta violentas cuando alguien cambia algo de lugar.

Caminar por una vereda angostísima repleta de gente, hacer equilibrio para no caer en un pozo, estirar como chicle el sueldo que no alcanza, pelear con la cajera del súper por el precio de una oferta, sufrir el enésimo corte de una calle... La alegría —como sostuvo Albert Camus— está siempre amenazada, "porque el bacilo de la peste no muere ni se va definitivamente". Pero encarar con humor los costados negativos de la vida —al estilo Woody Allen— es la mejor manera de sobrellevarla. Después de todo, si hay algo humano, eso es la risa. Lo que nos diferencia de los animales. 

Fuente: Psicomag