5 claves para mejorar un mal día

¿Quién no ha tenido un mal día? Uno de esos en los que te levantas y todo parece estar conspirando para sacarte de tus casillas. El jabón se acabó, el desayuno se quema. Sales y comienza a llover de forma inesperada. La gente te mira como si les hubieras hecho algo malo.Dices algo y te entienden lo contrario. Y todo, absolutamente todo, sale mal…

Un mal día también sucede cuando tienes algo importante entre manos y todo se viene al traste.
Tal vez una actividad de trabajo muy relevante para ti. La has preparado con esmero y finalmente los resultados son decepcionantes. O un encuentro con alguien especial que cancela, después de que ya tenías todo listo.
Nadie se salva de un mal día. Lo cierto es que no tienes por qué aceptar esto, sin más. Siempre puedes hacer algo para mejorar un mal día y rescatar esas jornadas de pesadilla. Al fin y al cabo, es un día de vida. Y siempre que haya vida, también hay caminos para reparar lo que no anda bien.

El éxito no está en vencer siempre sino en no desanimarse nunca”. - Napoleón Bonaparte

1. Una pausa para mejorar un mal día

Las situaciones estresantes a veces toman ventaja. Comienzan con una molestia, siguen con una inquietud creciente y cuando menos lo piensas, ya estás hecho un manojo de nervios y a punto de explotar. Si frenas el estrés a tiempo, tu mal día mejorará.
Cada vez que se te presenten situaciones que te estresen, haz una pequeña pausa. Y si puedes, una pausa más larga. Aprovéchala para respirar, para escuchar una bonita canción o para leer algo lindo. O simplemente haz una pequeña caminata. Esto te ayudará a cortar con el estrés y a pensar con mayor claridad.

2. Niégate a hacer autoprofecías

Que un día tenga un mal comienzo no quiere decir que el resto será igual. Tampoco un mal momento significa el inicio de malos ratos. Sin embargo, a veces caemos en el error de suponer que lo malo solo es un anuncio de lo peor.
Así, sin darnos cuenta comenzamos a lanzar autoprofecías negativas. Decimos frases como que era mejor no habernos levantado de la cama. O que tenemos mala suerte y frases por el estilo. Cuando menos lo pensemos, vamos a estar haciendo realidad esas programaciones de nuestra mente.

La clave está en cambiar el foco de atención de lo negativo a lo positivo o al menos, a encontrar posibles alternativas. Buscar soluciones nos ayudará a mejorar un mal día, en lugar de quedarnos sin hacer nada lamentándonos.

3. Cambia la química de tu cuerpo

El mal humor y el estrés ocasionan cambios químicos en el organismo. Particularmente, en el cerebro. Se activan algunas hormonas, mientras que otras se inhiben. Ahora bien, no se sale de ese estado porque sí. Es necesario, entonces, hacer algo para que esta química se modifique.

Una manera de lograrlo es haciendo un poco de ejercicio. Puede ser una caminata a paso rápido o alguna rutina suave. También, por qué no, algo de baile. Moverte ayuda a recuperar ese equilibrio químico perdido. Otra opción es tomar algunos alimentos saludables. Especialmente frutas o verduras frescas. La cuestión es ponerse en movimiento.

4. Enfócate en lo constructivo

Siempre puedes aprender de cualquier cosa que te suceda. Basta con que adoptes la actitud adecuada. Simplemente tienes que abrir tu mente y preguntarte si hay alguna enseñanza en lo que te ha pasado. ¿Qué dice todo eso de ti?

También es importante que traigas a tu mente ideas positivas. Piensa, por ejemplo, en esos días en los que todo te sale bien. Trae a tu cabeza recuerdos agradables. Mira con atención y aprecia lo bueno que hay a tu alrededor. Da las gracias por todo ello.

5. Realiza algo superior

Un mal día es también una excelente oportunidad para exigirte más. Sí: exigirte más. Si haces media hora de ejercicio al día, haz una hora. Si haces tu trabajo bien normalmente, hazlo mejor. Dedícale más tiempo y esfuerzo. También podrías hacer algo especial para una persona a la que no le has prestado atención.

Tumbarte en un sillón y detener tus actividades no es una opción. Tampoco lo es pasar el resto del día renegando. Al contrario: que el malestar que sientes se canalice en un esfuerzo adicional. Esto, de seguro, te hará sentir mejor contigo mismo. Verás cómo al final mejora tu estado de ánimo.

Recuerda que, sin importar lo que pase, un mal día también termina. Mañana vuelve a salir el sol. Si has logrado lidiar con las circunstancias, ese mañana va a ser mucho mejor que el hoy. Está en tus manos que así sea.

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Recuerda: Sonreír, agradecer y abrazar tu vida

Autor: Edith Sánchez - Escritora y periodista
Fuente: Lamenteesmaravillosa.com