Cada día de mi vida me he alejado más de mí

En mi opinión, y sin darnos cuenta, cada uno de nosotros nos hemos ido alejando un poco más de quien realmente somos.
A estas alturas de la vida, casi todos nos hemos dado cuenta de que no estamos siendo “nosotros mismos”. Y también sabemos que no encontramos una respuesta clara y definitiva cuando nos preguntamos quiénes somos. Todos hemos tenido que inventar y crear más de un personaje para sobrevivir a la infancia.
Para satisfacer las exigencias de unos educadores que no nos querían tal como realmente somos, sino que querían que fuésemos aquel que habían creado en su mente; se habían creado un modelo del que no debíamos salir porque eso atentaba contra la idea que se habían formado acerca de nosotros y nuestra personalidad y nuestro carácter y nuestro modo de ser…. y nuestro futuro.
Nos llenaron de prohibiciones, de exigencias, de miedos –que eran sus miedos-, de dudas sin respuesta, de responsabilidades, y hasta nos obligaron –consciente o inconscientemente- a dimitir de nuestra verdadera naturaleza, de nuestra esencia, del que realmente somos.

Nos inculcaron lo que opinaban o pensaban de nosotros… y nos lo creímos todo. La poca mente de nuestra infancia no daba para más.
Construimos un personaje central que se denomina YO IDEA, porque está compuesto con las ideas que los otros nos suministraron acerca de nosotros. Y nos confundimos creyendo que somos esa IDEA.

La tarea de hoy es evidente: abandonar a ese personaje –y a todos los otros que nos gobiernan-, agradecerle los servicios prestados por habernos traído hasta aquí, y dejarlo en el pasado, en la época que le tocó vivir.

Deshacernos del personaje y comenzar a ser la persona.

No somos el YO IDEA, ni tampoco el YO IDEAL –que es otro personaje inexistente creado por nuestra mente con todas las cualidades y virtudes y éxitos que no tenemos en la vida real y a los que, más o menos secretamente, aspiramos-, sino que somos el SER ESENCIAL que no hemos podido desarrollar.

Y es necesario desembarazarse de los muchos personajes que están usurpando nuestro lugar y nuestra vida.
No sólo hay que preguntarse quién soy, sino que también hay que preguntarse quién NO soy, para dejar de actuar como tal.
La manera que nos han impuesto de vivir, de mostrarnos, de actuar, y hasta de pensar, no siempre y en todo coinciden con nuestra verdadera naturaleza, con quienes somos en esencia.

Las motivaciones, los deseos, los impulsos, y hasta los objetivos que nos marcamos –que aceptamos como propios pero no son propios-, no siempre y en todo coinciden con nuestra verdadera naturaleza, con quienes somos en esencia.

Por tanto, todo aquello que está orientado a la satisfacción del personaje nos aportará placer –a veces-, ilusión –otras veces-, pero nunca nos proporcionará la plenitud feliz que se logra cuando hay armonía y fraternidad con quien realmente somos.

La tarea primordial es reunificarse con lo profundo.

Y preguntarse y averiguar quién está detrás del personaje que mostramos, a quién hemos ocultado o desterrado, cuál es la verdad que está por encima del sucedáneo de verdad que mostramos.

¿Quiénes seríamos si nos despojásemos de los miedos, los prejuicios, lo que hacemos o pensamos sin saber por qué, o esta falsa naturaleza que vivimos como nuestra pero que no sentimos como nuestra?

¿Qué pasaría si nos mostrásemos siempre como ese que a veces permitimos que se asome y entonces sentimos “este sí soy yo”, “esto me hace feliz”, “esto es lo que yo quiero en mi vida”?

Es muy posible que tanto tú, como yo, como casi todos, tengamos pendiente un regreso al origen, a la verdad, a nuestra realidad, y es muy posible que tengamos pendiente la construcción –o la reconstrucción- de la Persona, del Ser Humano, de quienes estamos destinados a ser.
Si lo deseas con intensidad, aparecerá en tu vida el modo de hacerlo.

Te dejo con tus reflexiones…
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Autor: Francisco de Sales



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