Autoestima parte IV


La palabra imposible no está en mi vocabulario."

Napoleón Bonaparte 


Comprensión del Problema 
La mayoría de nuestras creencias y nuestros pensamientos, provienen de nuestra niñez y fueron transmitidos por nuestros padres. 

Por ejemplo, la creencia de que "no haces nada bien" puede provenir de un padre que repetidamente te dijo "eres inútil". Este tipo de relaciones se vuelve un círculo vicioso, el papá con el afán de que "seas alguien en la vida" te podrá pagar escuelas, invertir en negocios para ti, y no habrá nada que salga bien. Todo será un fracaso. La vida cumple con la orden - creencia de que "no haces nada bien" pero además, tu papá "paga" su error invirtiendo todo su dinero en ti, perdiéndolo. Al mismo tiempo el aprovecha la situación para vengarse, repitiendo la frase que ya conocemos. 

Otro ejemplo, es la falta de amor a sí mismo, la cual puede provenir de la ardua tarea de ganarse la aceptación de la gente. Tal vez estuviste mucho tiempo haciendo todo lo que suponías le agradaría a tus padres, pero a cambio, solo recibiste críticas, hiciste tu mayor esfuerzo y nadie lo valoró. 

El miedo a la vida, proviene de unos padres temerosos hacia la misma. Si fueron temerosos al tomar una decisión, al iniciar algún cambio, etc. Te lo transmitieron, y probablemente el que se te escapen todas las oportunidades se está volviendo una costumbre, y en el peor de los casos ¡no te enteras de que están todas las puertas abiertas!. El miedo y la duda siempre están presentes en ti. 

Ejercicio:
Has una lista de todo lo que tus papas te criticaban, analiza cuales fueron los mensajes que escuchaste y lo que aprendiste ¿qué creían tus padres del dinero? ¿del cuerpo? ¿acerca del amor y las relaciones? ¿Del sexo? ¿acerca de tus talentos?. 

Ahora, incrementa tu lista, analizando las creencias de todo el entorno con el que creciste (maestros, amigos, iglesia, parientes, etc.).  Como último paso ¡elimina estos pensamientos! ¡no son tuyos! Y están limitando tu campo de acción. En el capítulo 46 puedes consultar el ejercicio con más detalle. 


La acción de las palabras y creencias 

Cuando se presentan este tipo de acciones en nuestra niñez, suele repercutir toda la vida, lo que aprendemos de niños, es determinante. Por ejemplo, un niño que es sometido y maltratado por sus padres, aprende a tener miedo a la vida, a sentir que no es merecedor ni del cariño de sus padres, aprende a estar por debajo de cualquier símbolo de autoridad (maestro, jefes, etc.) jamás les propondría una idea nueva porque pensaría que carece de valor "ellos valen más que yo".  ¿Que pasa con un niño que lejos de criticarlo apoyaron sus decisiones? ¡Tendrá el mundo en sus manos! Porque el aprendió con lo que el quería, valía, por lo tanto no tiene en mente que pueda fallar ¿Te has preguntado como le hace la gente que todo lo que hace es un éxito?.


"La gente siempre está culpando a sus circunstancias por lo que son. Yo no creo en las circunstancias. Las personas que se adueñan de este mundo son quienes se levantan y visionan las circunstancias que desean y, si no logran encontrarlas, las construyen". -George Bernard Shaw 


Culpa y comprensión 

Cuando crecemos solemos culpar a nuestros padres por el trato que nos dieron, por las ataduras que nos heredaron y por el "daño" que nos causaron.  Cuando decidimos otorgarle esta responsabilidad a nuestros padres o a las personas que consideramos nos han lastimado, entonces estamos perdiendo nuestro poder, estamos perdiendo la oportunidad de renovarnos y de cambiar.  Nadie tiene el poder de hacernos daño, a menos que nosotros lo permitamos, si dejamos que las palabras y acciones de los demás se queden en nosotros a modo de creencias, pensamientos o emociones e influyan en nosotros por el resto de nuestra vida ¿de quien es la responsabilidad?. 

La única manera que tenemos de renovar nuestros pensamientos y creencias es por medio de la comprensión y el perdón. Comprender la causa de los hechos, el por qué, observa los acontecimientos que viviste en el pasado ¿qué aprendiste de ello?.   Comprender la actitud de tus padres ayuda a liberar cualquier sensación de rencor. ¿Qué tipo de niñez tuvieron? ¿fueron felices? Si no les enseñaron a amar y a amarse a sí mismos ¿cómo podrían habértelo enseñado? Ellos actuaron de la mejor manera partiendo de sus propias vivencias, sus propias armas. Te ofrecieron lo mejor de acuerdo con los recursos que tenían.

Del Taller de Autoestima Volumén 1 de Juan Carlos Fernández