El Equivalente Mental parte I


"Todo lo que somos, es el resultado  de lo que hemos pensado." - Buda.


Si a un niño se le fuera a enseñar una sola cosa, ésta debería ser que este mundo es un Mundo Mental. Debería prescindirse de todo lo demás y enseñarle sólo esto.

Todo lo que viene a tu vida no es sino la manifestación material de alguna creencia en tu propia mente. La clase de cuerpo que tienes, la clase de hogar, la clase de trabajo que haces, la clase de gente con la que te reúnes, todo está condicionado y corresponde a los conceptos mentales que tú tienes.

Para cualquier cosa que desees en tu vida, - un cuerpo saludable, una vocación satisfactoria, amigos, oportunidades y sobretodo la comprensión de Dios -, debes aportar un equivalente mental. Suminístrate a ti mismo un equivalente mental y las cosas vendrán a ti. Sin un equivalente mental las cosas no pueden venir. Ahora en cuanto a las cosas en tu vida que quisieras que se disolvieran (cada quien las tiene). Tal vez quebrantos físicos, fallas en el carácter, sean las más importantes.  Todos tenemos  hábitos de pensamiento y acción, todos tenemos asuntos de negocios, familiares, condiciones personales, de los cuales quisiéramos deshacernos. Si liberamos de nuestra mente su equivalente mental, éstos tienen que desaparecer.


Todo lo que ves o sientes en el plano material, bien sea en el cuerpo, en el hogar,  negocio, o en la ciudad donde vives, es la expresión de un equivalente mental sostenido por ti.  Las condiciones de tu ciudad son el resultado del equivalente mental de sus ciudadanos, y el estado actual del mundo es el resultado del equivalente mental de los tres mil billones de personas que lo componemos.


Por supuesto, que la expresión “equivalente mental”, está tomada de los físicos y químicos. Hablamos del equivalente mecánico del calor, por ejemplo, y los ingenieros constantemente están cambiando al equivalente de las distintas clases de energía.  Ellos tienen que descubrir cuánta electricidad se requiere para ciertos trabajos mecánicos, tal como operar un compresor. Necesitan averiguar cuánto carbón se necesita para producir cierta cantidad de energía eléctrica, etc. De igual forma, un equivalente mental de cada objeto o situación en el plano físico.


El secreto de una vida de éxito está en edificar el equivalente mental de lo que deseas; y deshacerte, expulsar, el equivalente mental de lo que no deseas.


Él cree que la ciudad de Nueva York es muy peligrosa para soportarla, así que de pronto se traslada a Chicago.  Él piensa que es más fácil en Chicago; pero muy pronto  encuentra enemigos en Chicago y viaja hasta la ciudad de Kansas. El ha oído decir que la gente allí es muy amable. Pero muy pronto tiene dificultades en esta ciudad también.  ¿Por qué?  El tiene una actitud belicosa. Tiene el equivalente mental para la contienda.

Hay otro hombre, que dondequiera que va encuentra paz. Si hay una familia en pelea y los visita, reina la paz durante su visita. Él tiene el equivalente mental de paz y el verdadero amor divino. Así que la clave de la vida es edificar un equivalente mental de lo que deseas y eliminar los equivalentes de lo que no quieres. ¿Cómo se hace? El equivalente mental se edifica pensando pausada, constante y persistentemente en la clase de cosas que anhelas,  y pensando así tienes dos valores: claridad e interés. Si deseas construir algo en tu vida, si deseas tener salud, actividad correcta, tu verdadero lugar, inspiración, si deseas compañeros agradables, y sobre todo, si deseas la comprensión de Dios; forma el equivalente mental de lo que quieres pensando mucho sobre tal cosa, pensando claramente y con sumo interés.  Recuerda, claridad e interés: son las dos polaridades.

Para levantar el pensamiento las dos polaridades son la claridad del pensamiento y el calor de la emoción; el conocimiento y el sentimiento. Noventa y nueve veces de cada cien: la razón por la cual las personas no perciben resultados en la manifestación que desean, es porque les hace falta sentir sus tratamientos. Hablan la verdad, “OH sí, Yo Soy Espíritu Divino, Yo soy Uno con Dios”, pero no lo sienten, La segunda polaridad falta. Cuando hablan acerca de sus dificultades están llenos de emoción (sentir), pero al hablar de la Verdad están fríos como un pez muerto; y de momento no puedo pensar en algo más frío que un pez muerto a no ser un metafísico que haya perdido su unificación con Dios.  Ellos dicen: “YO SOY EL ESPIRITU DIVINO”, pero lo dicen sin sentirlo; sin embargo cuando dicen: “Qué dolor tengo”, está cargado de emoción (sentir) y por eso les da dolor y siguen con el dolor.


Un hombre está desempleado y dice “Dios es mi fuente de provisión”. “El hombre siempre está en su perfecto lugar”. Lo dice a la perfección, pero sin sentirlo. Si alguien le pregunta si ha conseguido ya trabajo, contestará: “Qué va, hace dos años que no consigo trabajo, hago solicitudes, voy a ver cuanto trabajo me dicen, pero ellos estaban prejuiciados contra mí y no me dieron ninguna oportunidad”. Tan pronto cae en la frase negativa la emoción le envuelve y la demostración es que sigue sin trabajo. El pensar claro y sentirlo lleva a la demostración, porque en esa forma se edifica el equivalente mental.

Piensa en lo que quieras que te suceda. Si deseas estar saludable, alegre, próspero, con un empleo constructivo, con una comprensión elevada de Dios, no es necesario que hagas el cuadro, pero piénsalo, siéntelo y ponle todo tu entusiasmo e interés. Lo que llamamos sentimiento en conexión con el pensamiento es en realidad interés y entusiasmo. Sentimiento no es excitación. ¿Has sabido de algo que vino de la excitación salvo una apoplejía?. El verdadero sentimiento en el pensar es provechoso.

No podrá usted señalarme ningún hombre o mujer que haya tenido éxito, empezando desde el presidente hasta el limpiabotas, que no haya estado interesado en su trabajo; ni podrá señalarme a nadie que tenga el corazón puesto en su trabajo y que nó haya tenido éxito. El limpiabotas que ha tenido éxito, tiene interés en su trabajo. Ha puesto su corazón en él. Él ama su trabajo. Hace su trabajo tan bien que le di doble propina al terminar su labor, pero ningún dinero compensaría su trabajo. Tenía tanto entusiasmo según limpiaba mis zapatos, le gustaba tanto que en verdad no le pagué por su trabajo. El se pagó a sí mismo. El disfrutó de su labor. Y tiene gente haciendo fila para limpiarle los zapatos.

Usted edifica el equivalente mental de lo que quiere interesándose en él. Esta es la forma de crear sentimientos. Si deseas salud, interésate en la salud. Si deseas el lugar perfecto, interésate en dar servicio, haciendo algo con lo cual des servicio a tu prójimo.

La razón por la cuál la gente no progresa en sus negocios es porque tratan de elaborar planes por medio de los cuales le sacan dinero a su prójimo en lugar de pensar en las oportunidades de dar servicio. Ellos tienen solamente interés en lo que desean hacer, y se deshacen de las cosas que no les interesan. ¿En qué forma vas a extirpar los equivalentes mentales erróneos? Suponte que tienes un equivalente mental de resentimiento, desempleo, crítica, falta de comprensión espiritual. Cuando alguien habla de Dios no te interesa en forma alguna. Te da sueño, te aburres. Tal vez no te lleves bien con la gente – no que tú pelees con ellos, pero ellos pelean contigo- ¡la pelea surge! ¿Qué debe hacerse?

La única forma de expulsar un equivalente mental equivocado es suministrando lo contrario. Piensa lo correcto. El pensamiento correcto  automáticamente extirpa el pensamiento erróneo. Si tú dices: “No voy a tener más resentimiento. No creo en esto. No voy a pensar en esto ¿En qué estás pensando sino en resentimiento? Estás aún pensando sólo en resentimiento todo el tiempo y fortaleciendo el equivalente mental de resentimiento, ¡Olvídalo! Piensa en salud, en relajamiento físico, paz y armonía, y habla la palabra. Así estás edificando un equivalente mental de salud. Si deseas el lugar perfecto,- si tu problema es desempleo, no tienes trabajo, el trabajo es incorrecto, o un trabajo que no te gusta- si dices “No voy a pensar en desempleo”, estás mal. Esto es pensar en “desempleo”, ¿no es así? Piensa en el lugar correcto. Positivamente.

Si te dices a ti mismo, ¿No pienso en la estatua de la libertad en Nueva York?, tú sabes lo que estás pensando, No estás pensando en otra cosa sino en la estatua de la libertad. Allí está ella, con la antorcha en la mano. Digo, no pienso en ella, pero tú si piensas.

Ahora les contaré que hace algún tiempo visité cerca de Springfield, Illinois, una perfecta reproducción de la villa de New Salem en los días de Abraham Lincoln. Hasta la cabaña era exacta.  ¿Ya se te olvidó la estatua de la libertad no fue así? Estabas pensando en New Salem. Te di una idea distinta. Esta es la clave  en el manejo de tu mente, el manejo de tu pensamiento y por consiguiente, la clave para manejar tu destino.

No te apropies de cosas negativas, substitúyelas suplántalas, con cosas positivas y constructivas.

La ley mental es que puedes deshacerte de un pensamiento substituyéndolo por otro.  Si un carpintero pone un calvo en una viga, allí queda el clavo, pero si él pone un segundo clavo encima del primero, un clavo saca otro clavo. Esto es lo que ocurre exactamente en la mente cuando substituyes una imagen con otra. Porque por cada cosa en la vida tiene que haber un equivalente mental.

Si empiezas en este mismo día a rehusar pensar en tus errores, y por supuesto esto incluye los errores de los demás; si dejas de pensar en errores y mantienes en cambio los conceptos reales ; si dejas  de pensar en temor y piensas en cambio en Amor Divino; si cesaras de pensar en escasez y en su lugar pensaras en la prosperidad y en la presencia de la abundancia de Dios;  y si entonces pensaras con la debida claridad y le pones interés, estarás edificando un equivalente mental de felicidad y prosperidad.

Si tu pensamiento es muy vago no edificas un equivalente mental. Si tu pensamiento carece de interés, no edificas un equivalente mental.  Así, haz tu pensamiento tan claro como sea posible. Nunca luches. Tan pronto asumes la actitud “Voy a lograr lo que quiero”, “Lo voy a conseguir aunque me cueste la vida”, toda edificación mental se estanca.


A todos se nos ha dicho que nos relajemos. He visto gente que se pone más tensa al instante de decirles que se relajen.  Ellos querían relajarse aunque les costara la vida si era necesario, y por supuesto que perdieron de vista su verdadero propósito.

Piensa lo que deseas tan claro como te sea posible: sé definido pero no seas muy específico. Si vives en un apartamento y dices: “Yo quiero una casa en el campo o en las afueras, la quiero con un balcón, con un patio grande lleno de árboles y flores” está muy bien  -pero nunca digas “Yo tengo que tener la casa en el 257 de la Novena Avenida o de la 5ª Avenida esquina calle 3”.

Imagínate que vas de compras. Por supuesto que deberás saber lo que deseas comprar. Por lo menos alguna idea específica de lo que quieres. Si dices, quiero algo que no sé lo que es, le dejo a Dios que me inspire; pero si dices: “Yo quiero un negocio, puede ser una finca, o una tienda, se lo dejo a la mente Divina”, eres un tonto. ¿Para qué estás tú aquí?  Debes tener algún deseo, y anhelo porque tú representas a Dios. Por consiguiente debes decir: “Yo quiero una tienda y sé la clase de tienda que deseo”.

Conozco una mujer que trajo a manifestación una tienda de sombreros. No tenía capital, pero quería un negocio. Quería una tienda de sombreros. Le encantaba hacer sombreros. Tenía talento natural para esta clase de trabajo. Podía hacer un sombrero para cada tipo de mujer. Y ese era el arte que necesitaba para la tienda de sobreros. No era una gran mujer de negocios, así que edificó el equivalente mental de una tienda de sombreros. Ella no dijo, tiene que ser en determinada cuadra, en cierta calle. Ella no dijo, voy a tener esta tienda aunque me cueste la vida, quiero una tienda y voy a tener la de Juanita. Ella edificó un equivalente mental específico y esta es la forma correcta de hacerlo. Si dices quiero un cuerpo saludable, fuerte y haces el equivalente mental, pensando constantemente en tu cuerpo como un cuerpo perfecto, está bien. No pienses en muchos detalles. No digas primero voy a enderezarme los dientes pensando correctamente, y dejo la calvicie para más tarde, o quizás mejor arreglarme el asunto de la calvicie primero y los dientes que esperen. Aquí son los detalles los que están equivocados. Lo malo de elaborar está en entrar en detalles insignificantes, diciendo “lo quiero cuando yo diga, a mi manera, quiéralo Dios o no”. En vez de entrar en muchos detalles debes tener una idea definida.

No luches por aclarar tus ideas. Estarán más claras mañana, pasado mañana o dentro de quince días. Si tienes un par de binoculares y deseas enfocar algo mejor, todo lo que haces es ajustarlos hasta enfocar claramente.


Para obtener el equivalente mental tal vez necesites una semana, un mes, tal vez un año. Llénalo de interés, como si fuera una carga eléctrica, o se muere. La única forma es con amor. No te puede interesar algo si no lo quieres. Si lo amas, está lleno de interés, lleno de energía y vida, y se vuelve real.


He conocido muchos casos sobresalientes donde la gente suministró el equivalente mental y del cielo surgieron cosas que ellas nunca hubieran conseguido en forma corriente.  Conozco hombres y mujeres en Londres y Nueva York y otros lugares que humanamente no parecía que tuvieran éxito nunca, pero se apropiaron de este conocimiento del equivalente mental, lo sostuvieron y tranquilamente aplicaron este conocimiento y tarde o temprano, sin ayuda externa, lo que anhelaban vino a sus vidas, y lo conservaron y fue una bendición para ellos.


Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capitulo 54 - Volumén 2