Gente Tóxica: El Agresivo Verbal parte I

-¡Vamos, estúpido! ¡muévete!

Un automovilista a otro.




1. Despertando el monstruo que todos tenemos dentro
Los agresivos son personas difíciles, complicadas, seres que minuto a minuto obstaculizan nuestra existencia, que pareciera encuentran placer en hacernos difícil la convivencia o nuestro trabajo.

Sus contestaciones filosas y agudas nos sorprenden, nos dejan mudos, “sin palabras.” Establecer una comunicación con este tipo de gente nos deparará tener que controlar nuestros más bajos instintos.

Estoy totalmente seguro de que al leer estas líneas algún nombre ya tendrás en mente: un jefe, un padre, un familiar, un amigo, una pareja. Los agresivos son seres cuya violencia verbal fluye a través de sus poros, produciendo un desgaste impresionante a quien debe tratar con ellos.

¿Cuánta energía extra consumimos al detenernos a pensar cuestiones tales como: “¿Cómo se levantará hoy?, ¿tendremos un día de paz o de guerra?, ¿estará de buen ánimo o nos arruinará el día?”

Y así es como muchas veces vivimos dependiendo de las emociones ajenas, sujetando nuestro bienestar al humor y al trato que los otros quieran darnos. Protagonizamos continuos intercambios verbales que nos llevan a pensar qué es lo que debemos decir y cómo y qué debemos hacer y qué no, para evitar despertar al “monstruo” que esta violencia del otro guarda dentro de sí misma.

Las personas que sufren de incontinencia verbal tienen dentro de su vocabulario una palabra a la que aman y es ”no”. Digas lo que digas, por más que propongas una idea de oro, esta persona te dirá “no”.

Lo peor es que cuando esto sucede, sin darnos cuenta, terminamos preguntándonos qué habremos hecho mal o qué hubiera pasado si hubiésemos actuado de tal o cual forma, en vez de ser la persona violenta quien si replantea la forma de vincularse con los otros.

 “Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.”

Características del violento verbal:

• El agresivo verbal es mordaz, intimidante, ofensivo: sin importar cuál sea el tema sobre el que se esté expresando, su objetivo será despertar el miedo y la intimidación de los otros, asegurándose así poder y autoridad, dominio o facultad que no sabe transmitir de otra forma. Su propia inseguridad es la que le impide establecer vínculos sanos y relaciones interpersonales prósperas.



• Es sarcástico e iracundo: despliega la artillería más pesada que tiene en su discurso y, cuando lo hace, tú piensas: “¿Todo ésto estaba dentro de este hombre o de esta mujer?” Su boca es manantial pero no de aguas cálidas y mansas, sino de agresión y acoso verbal, capaz de revertir en un segundo la paz y la tranquilidad en la que estabas, para meterte en medio de un campo de batalla.


Ejercerá su poder a partir de:

• Los gritos

• La incontinencia verbal

• Los malos tratos

• La desvalorización continua de sus semejantes


El agresivo verbal tendrá como objetivo hacerte sentir poca cosa, incapaz, débil e inseguro. Su fin es que creas que él sabe todo y que, además de saber más, tiene la capacidad y la autoridad para llevar a cabo lo que se proponga. Lo más probable es que personas como tú, en un intento desmedido por mantener la calma y no perder el control, dado que no te gustan los enfrentamientos, cedan, para evitar más confrontaciones haciéndose cargo de cada palabra y de cada hecho aunque no les competa.

Los monólogos internos que en reiteradas oportunidades repiten aquellos que son receptores de esta violencia verbal son del tipo: “¿Qué hice para que él o ella me tratara así?”

La respuesta es:
Tú no hiciste nada. Hagas o no hagas, el violento verbal siempre encontrará motivos para discutir y establecer conflictos.



Lo que sí es importante, en medio de tantas preguntas, es que puedas darte cuenta de que este bombardeo verbal no puede ni debe dañar, ni debilitar, tu estima, ni alterar tu propósito.



El objetivo de este capítulo ‘ es que puedas encontrar las herramientas para ser libre de la violencia verbal, del maltrato y de la manipulación que cada una de las palabras pueden ejercer sobre tu identidad y tus emociones.



Autor: Bernardo Stamateas -" Gente Tóxica"