Todo depende del color del cristal con el que se mira


Alguna que otra vez he invitado a las personas que me escuchaban en alguna de mis conferencias a que cerrasen los ojos y pensaran en algún problema que ahora podía estar afectando más significativamente sus vidas.

Tras invitarles a abrir de nuevo los ojos les digo:

- “Eso que has pensado no es un problema, sino una situación

Y entonces comento lo que ya dejé por escrito en mi libro“Mi alegría sobre el puente”: “en nuestra vida no hay “problemas” sino “situaciones”.

Y sus ámbitos, sus espectros, naturaleza y características son muy diversos. Así hay situaciones duras y blandas, justas o injustas, breves y otras que se prolongan en el tiempo, agradables o desagradables y reflejan toda la gama cromática, pudiendo transitar desde las situaciones más negativas, oscuras o negras a otras tremendamente positivas y luminosas.

Llamamos “problema” a una “manera concreta, específica y absolutamente personal de “mirar, acoger, afrontar y responder a una determinada situación”.

Todo depende del color del cristal con el que se mira

Un paso fundamental que puede afectar de manera significativa nuestra vida cotidiana esel comprender que el problema nunca está ahí fuera, sino que reside en nuestra reacción o respuestaa las situaciones.

Solemos vivir como “problemas” esas situaciones externas que, en un primer momento, pensamos, sentimos y recibimos como algo que nos contraría, que no nos gusta y que ni nos es favorable ni tampoco nos conviene.

Estamos convencidos de que tenemos el problema debido a esa situación externa, ya se trate de un problema económico, de salud, social, familiar, o de lo que sea. En la medida en que yo crea que mi problema, que mi inseguridad, miangustia, mi tensión omi depresión son consecuencia de esa situación exterior, yo no podré resolver el problema. Es verdad que existen unas situaciones externas que despiertanenmí, más fácilmente, una determinada vivencia que suele vivirse como desagradable, negativa o conflictiva. Pero si nos fijamos bien veremos que esa situación externa es problema según como yo lo valoro y lo vivo, lo es en la medida en que yo reacciono o respondo ante ella deuna manera determinada.

Nunca es la situación exterior en síla que provoca mi estado negativo interior, sino el modo en que vivo la situación, según sea mi reacción o mi respuesta ante ella. De hecho, es algo que comprobamos diariamente al ver cómo ante un mismo hecho objetivo, ante una misma situación externa, las maneras de vivirlo y situarse son distintas.

Algo que la sabiduría popular expresa en esta sentencia de todos conocida: “Todo depende del color del cristal con el que se mira”.

En nosotros está el colocar ese color que nos ayude a ver lo que sucede y responder a ello desde la responsabilidad, la esperanza, la alegría, la serenidad, el compromiso y la misericordia.

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José María Toro. Maestro. Escritor. Formador y conferenciante.

Autor, entre otros, de "Educar con Co-razón" (18ª ed.), "La Sabiduría de Vivir" (4ª ed.) "Descanser. Descansar para Ser" (3ª ed.), "La Vida Maestra" (2ª ed.) y "Mi alegría sobre el puente. Mirando la vida con los ojos del corazón" (2015) publicados por la Editorial Desclée de Brouwer.

Coautor de: “Maestros del corazón”. Hacia una Pedagogía de la Interioridad.Ed. Walters Kluwer.