Nuestro espejo, el planeta


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No se trata de que lo correcto esté contra lo no correcto, ni el bien contra el mal. Es la válvula abierta contra la válvula cerrada, conectado contra desconectado, feliz contra infeliz.

La gente más miserable y codiciosa del mundo es la que en realidad quiere sentirse bien, pero no sabe cómo. Viven en un infierno, pero no tienen ni la más remota idea de cómo salir de él, pues ni siquiera están enterados de que tienen esa opción. Una cosa es segura: nuestro odio contra ellos -sin importar lo que puedan haber hecho o estén haciendo- sólo va a empeorar el asunto para todos.


Pero, ¿cómo podemos olvidarnos y vivir felices para siempre, si sabemos que en todo el mundo se llevan a cabo tantos actos detestables? ¿Cómo podemos permitir que continúen las injusticias? ¿Cómo podemos ser felices cuando hay tanto sufrimiento? ¿Cómo podemos darles la espalda y pretender que no nos importan?


Esto quizá provoque cierto resquemor, pero la respuesta es que cada uno de nosotros está aquí para tener las experiencias necesarias que nos lleven a aprender nuestras diversas lecciones, sea que estemos desempeñando el papel del muchacho bueno, o del malo. Una injusticia de cualquier tipo siempre-siempre- es una lección para las partes involucradas.

De alguna manera, por algo, no importa qué devastación o pérdida pueda llegar a nuestros hermanas y hermanos de todo el mundo, es esencial que lleguemos a aceptar que las co-creaciones suceden en todas partes para que los seres humanos aprendamos lo que necesitamos aprender, es decir, todo aquello que está relacionado con la forma en la que está vibrando nuestra energía. Por apabullantes que puedan parecernos sus circunstancias, si nos unimos a su dolor lo estaremos reforzando, junto con las causas que lo provocaron; además de que con ello nos estamos preparando nosotros mismos para algo muy desagradable.



Puedes estar pensando cuán detestable es que permitamos que la gente muera de hambre, y ese cerrar de tu válvula podría estar llevándote hacia un accidente de auto, y mientras tanto, la desnutrición va en aumento.

Puedes estar pensando qué horrible es que todavía tengamos pruebas nucleares en el mundo, y ese cerrar de tu válvula podría estar llevándote a que te constipes.

Puedes estar sintiéndote horrorizado por el despiadado trato de un país hacia otro, y ese cerrar de tu válvula podría estar llevándote hacia una ponchadura de la llanta de tu auto.

En cambio, podrías estar visualizando y sintiendo a esa gente que muere de hambre como los seres saludables y felices que sabes que tienen derecho a ser, y en ese momento abrir tu válvula, lo cual podría ayudar a que tu nuevo empleo llegue más rápidamente, mientras estás ofreciendo a quienes cobijas en altas frecuencias las indispensables pinturas y pinceles. (Nunca podremos pintar sus cuadros por ellos: sólo podemos ofrecerles nuestra ayuda energética.)

Podrías estar visualizando y sintiendo al planeta completamente restaurado de las pruebas atómicas, y ese abrir de tu válvula podría ayudar a que tu cosecha madure, mientras estás ayudando a cuidar el mundo.

Podrías estar visualizando y sintiendo a dos países en disputa, disfrutando de un excelente nuevo acuerdo, y ese abrir' de tu válvula podría mejorar tu matrimonio mientras estás ayudando a crear nuevas relaciones internacionales.

Pero, por supuesto, está de moda hablar de todo lo que está mal en lugar de lo que está bien, así que nos enfocamos con más facilidad hacia vibraciones negativas que positivas, enfrascándonos inadvertidamente en conversaciones del tipo de: "¡Qué horror!", o iniciándolas nosotros mismos por el hábito que hemos adquirido de no tener nada mejor de qué hablar. Esas vibraciones, unidas con las vibraciones incontables de toda la humanidad, finalmente se traducen en devastación y caos mundiales. Sí, son el resultado de la amalgama de todas las pequeñas vibraciones de "¡qué horror!" lo que causa las guerras, los motines, el terrorismo, la anarquía. Esas vibraciones provienen de ti y de mí.


No podemos eludir nuestra responsabilidad por lo que sucede hoy alrededor del mundo, porque el planeta refleja la vibración predominante que lo rodea. No podemos decir que lo terrible es simplemente resultado de la maldad, de los errores, ni siquiera de la ignorancia de otros. Lo que le sucede a nuestro planeta y a la gente que habita en él ha sido causado sólo por una cosa: las vibraciones de nuestros propios pensamientos y sentimientos. ¡Las de todos! No sólo las de los Hitler, los Custer, los Hussein o los Kahn (todos los cuales han sido aberraciones creadas por la energía en, masa). ¡Se trata de las vibraciones de todos!

Así que en lugar de: "¡Qué horror!", cuando finalmente empecemos a decirnos: "Nada es más importante para mí que sentirme bien", podremos empezar a romper esos destructivos patrones negativos de conversación. Entonces, ¡gracias a Dios! verdaderamente comenzaremos a lograr un cambio en lo que sucede alrededor del mundo.

Por ejemplo, pensemos en la tala inmoderada de los bosques o en lugar de coincidir con todos acerca de lo lamentable que es su destrucción, y fluir más animosidad hacia quienes llevan a cabo dicha tala, ama la belleza de los bosques que permanecen. Expresa tu aprecio por la vida que alimentan, por el oxígeno con el que todavía están contribuyendo en el planeta y permanece fuera de la energía de: "¡Qué horror! que se engullirá nuestro suministro de oxígeno más rápidamente de lo que miles de termitas podrían hacerlo con árboles. Si tan sólo unos cuantos de nosotros lo hiciéramos, ¡pronto cesaría la tala! y luego, está nuestra creciente escasez de recursos de energía, por la cual todos están muy preocupados, y la disminución de abastecimiento de agua, de madera, de aire puro ¡y de Dios sabe qué más!.

Con toda razón deberíamos estar preocupados, porque enfocamos esas cosas de la misma forma en la que lo hacemos con el dinero. "¡Oh, Dios!, se nos está acabando". "¡Oh, Dios!, no hay suficiente circulando". "¡Oh, Dios!, ¿cómo conseguiremos más cuando se acabe?".
¿Adivinas quién está creando la escasez? ¡Nosotros! Es justamente la preocupación misma, que todos proyectamos, de no tener lo suficiente lo que está disminuyendo nuestros recursos.

Todos y cada uno de nosotros somos responsables de fabricar la escasez cuando, de hecho, no hay carencia de ninguna cosa: empleos, bosques, agua, oro o amantes. No puede haberla, porque el universo no opera con el principio de carencia; la carencia es estrictamente un fenómeno hecho por el hombre. Si empezáramos a vibrar energía positiva, y valoráramos, y fuéramos conscientes de la enorme abundancia de este perfectamente equilibrado planeta, en lugar de enfocarnos en la disminución de sus recursos, o en la codicia de sus saqueadores, volvería la abundancia para crear ese maravilloso campo de juegos al que llegamos para gozar.

Si es la gente lo que te preocupa, abre tu válvula al mayor amor que puedas reunir, y espárcelo entre todos aquellos seres que te preocupan. Visualízalos en sus estados de perfección, más que de carencia. Visualízalos felices y satisfechos, sin estar sufriendo más por la guerra, la peste o la hambruna. Esto contribuirá mucho más a socorrer a los más necesitados, que todos los aviones repletos de artículos que siempre parecen ir en otro rumbo, porque ayudará a esa gente a salir de su papel de víctima (si ése es su más profundo anhelo) hacia sus propios primeros pasos de atraer bienestar. Les ofrecerá "pintura y pinceles"; Una vez que se ofrece realmente esa invitación de vibraciones, si todos los que participan desean sinceramente un cambio, sucederá. Entonces caerán los muros, los países harán las paces, disminuirán las pandillas, los terroristas desaparecerán y los terrenos desaprovechados prosperarán con alimentos para todos.

Si son los desastres del planeta lo que te preocupa, visualiza a éste saludable, no enfermo, pues ha estado cubierto de enormes capas de energía negativa, y eso ya ha sido demasiado como para añadirle más, por estar hablando de todas esas terribles cosas que hacemos para empeorarlo. Habla acerca de lo que está bien en él, no de lo que está mal. Renuncia a la energía del: "¡Qué horror!". De esta forma, los delfines se multiplicarán, los bosques crecerán, la capa de ozono se recompondrá, las aguas se aclararán y los océanos sanarán.


Visualiza a tu mundo, y a todos los que viven en él, como  abundante y sano, y lo ayudarás a llegar ahí. Velo en paz, y ayudarás a producir la paz.

La única cosa que impide que nuestros deseos globales florezcan en este planeta, es la gran masa permanente de fuerza vibrátil negativa, la cual nos desconecta a todos de la original fuerza de vida y de bienestar. Esa fuerza de energía es tan completa, tan absoluta, que si sólo unos pocos mantuviéramos esta visión, respaldada con la alegría vibratoria suficiente como para convertirla en realidad, esa fuerza suprema y positiva contrarrestaría las terribles vibraciones de millones, y este planeta presentaría su mejor cara, ¡rápidamente!



Está en todas partes: ¡es lo que tú eres!
Realmente, a la mayoría de las personas les va muy bien. Sólo echa una mirada a tus compañeros de trabajo, vecinos, amigos de la escuela y miembros de tu club. La mayoría no han sido asaltados en la calle recientemente. La mayoría tiene empleos y hogares aceptables. La mayoría están sanos y, si observas lo suficiente, probablemente incluso encontrarás algunos que podrían ser clasificados como moderadamente felices. Lo mismo sucede en casi todos los países del mundo.



Sin embargo, son miles las estadísticas que nos dicen lo contrario. Nuestros medios de comunicación nos bombardean diariamente con atemorizantes cifras de desastres para mantenernos nerviosamente enfocados -y sintonizados en-las horribles condiciones que existen a lo largo del mundo.

"Un x porcentaje de la economía mundial se está colapsando." "Un porcentaje de la población mundial ya tiene Dios sabe qué, y está aumentando un x porcentaje mensualmente."

"Un porcentaje de adolescentes abortan y se suicidan." "Un porcentaje de niños portan armas en la escuela." "Un x porcentaje de nuevas enfermedades son incurables." "!Terrible! ¡Espantoso!" ¡Olvida las estadísticas!, son simplemente el resultado de muchas de nuestras energías, las cuales fluyen temerosas ante lo que vemos y escuchamos. Si no quieres ser otra estadística más, ¡olvídate de ellas! Mientras estés dentro de la energía de "sentirte bien", ninguna economía, ningún bicho, ningún arma, ninguna inundación, ningún avión va a caerte encima. No, a menos que tú emitas vibraciones invitándolo a que lo haga.


No hay forma de librarse de ello; el abrumador equilibrio de poder en el mundo, está en el lado del bienestar, ¡porque ése es el estado natural omnipotente de todo lo que es, incluyéndote a ti y a mí!

Por increíble que pueda parecer, el sufrimiento que vemos y del que oímos hablar es una parte infinitesimal del bienestar completo; simplemente es el resultado magnético de alguien, o de algún grupo, que está entorpeciendo las vibraciones hacia el bien, que podría pertenecerles si sólo supieran cómo conectar el canal de bienestar.


El mensaje es claro: si cerramos nuestra válvula a alguna cosa, la cerramos también para lo que nosotros mismos queremos. Si cerramos nuestra válvula de bienestar por cualquier cosa, sean niños muriendo de hambre o especies extinguidas, cerraremos nuestro bienestar completo en todos los aspectos de nuestra vida.

O quizá cierres tu válvula porque estás cansado de estar esperando algo, porque te entregaron la pizza equivocada, o porque tus antepasados perdieron la vida en el Holocausto.


¡No importa! Cerrarla es cerrarla, y dejar automáticamente afuera todo aquello que trae consigo esa energía más alta, de abundancia de salud, de felicidad fuera de lo común. De veras, ¿realmente vale la pena sufrir tan enorme privación por una molestia estúpida, o por algún viejo resentimiento de toda la vida?


En medio de un divorcio, al perder a alguien a quien amas, o al enfrentar alguna tragedia, tuya o de otros, te sentirás mal. Pero toma la decisión de sentirte mal sólo durante un periodo corto. Luego, repítete a ti mismo que con eso es suficiente. Es momento de dejar fluir sobre ti, y sobre cualquier otro afectado por los sucesos, mensajes de amor y aprecio. Es hora también de encontrar razones por las cuales sentirse bien y seguir adelante.

En cuanto tomes de verdad la decisión de cambiar tu energía, sea de tristeza por un divorcio o de enojo por la contaminación de los lagos, el universo entero se unirá en ese instante, como en una cascada de bienestar sobre tu existencia física hasta el lugar más apartado. Cae sobre ti, alrededor de ti y a través de ti. La única cosa que tienes que hacer es decir ¡SÍÍI! a todo eso, y a la vida, y verás lo bien que se siente sentirse bien.


Entonces sabrás, desde lo más profundo de tu ser, que todo está realmente muy bien. No importa cómo pueda verse; no importa cómo parezca; no importa lo que los medios puedan reportar en contra, tú y este valioso planeta y la mayoría de los que estamos en él, siempre estaremos muy bien.

Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 102 Volumén 2: Tu Cuerpo y Vida. Ley de Atracción