Palabras que Definen: La Importancia de Cumplir lo que Dices

Palabras que Definen: La Importancia de Cumplir lo que Dices


Honrar tus palabras es importante.

Las palabras pueden ser simplemente inocentes trazos sobre un papel.

O una combinación cuidadosamente mecanografiada de letras en una pantalla.

Al principio pueden parecer vacías.

Sin embargo las palabras sin sentido tienen la extraña capacidad de robarle a la vida su esencia, su significado.

Estas palabras pueden estudiarse, planificarse y colocarse estratégicamente para producir efectos específicos.

O pueden surgir espontáneamente de la parte orgánica de nuestro ser, revelando nuestros sentimientos más puros y auténticos.

Estas expresiones espontáneas revelan mucho sobre nosotros, porque son directas y veraces.

Palabras que Definen: La Importancia de Cumplir lo que Dices

Sin embargo, nunca debemos subestimar el poder de las palabras.

Una sola palabra puede elevar o derrumbar a un ser humano en un momento de vulnerabilidad física o emocional.

Desde muy pequeños aprendemos a comprender elpoder de las palabras. Descubrimos que nombrar las cosas, y sobre todo expresar nuestros sentimientos, nos permite satisfacer mejor nuestros deseos y necesidades. La capacidad de hacernos entender a nosotros mismos y a los demás a través de las palabras confiere a los seres humanos una característica distintiva: un código de señales, tanto sonoras como escritas, que nos integra en un grupo más amplio, idealmente un grupo más humano porque comparte nuestro lenguaje.

A lo largo de nuestra existencia, aprendemos, a través de experiencias tanto dolorosas como exitosas, la forma más eficaz de manipular el significado de las palabras. De este modo, buscamos garantizar o distorsionar la verdad en función de nuestras intenciones, nuestro carácter y los valores que nos mueven.

A pesar de nuestra ansiedad y de nuestra forma de funcionar, ya sea integrados en el mundo o al margen de él, a menudo sacrificamos la capacidad de escuchar a nuestros semejantes. Mientras la otra persona habla, nuestra mente va a toda velocidad. A veces intenta anticipar el siguiente discurso, otros buscan la mejor manera de oponerse o argumentar a favor o en contra.

Esta inquietud nos coloca en una situación paradójica: como nunca nos escuchamos a nosotros mismos, nos pasamos la vida sin saber realmente lo que pensamos, queremos, lamentamos o tememos en la vida. Nuestra vida transcurre en un estado perpetuo de reacción, sin reflexión ni interacción reales, lo que conduce a una comunicación deficiente.

Hacer honor a tus palabras diciendo sólo lo que puedes conseguir es importante por varias razones, tanto personales como laborales.

A continuación, presentamos algunas de ellas:

1. Cumplir lo que dices da credibilidad y confianza.

Cuando cumples tu palabra, los demás confían en ti. Esto refuerza tu credibilidad, y es más probable que la gente crea en tus palabras y confíe en ti en el futuro.

2. Integridad personal

Cumplir tus compromisos demuestra que tienes integridad personal. Refleja tus valores y demuestra tu compromiso con la ética y la fiabilidad.

3. Cumplir tus promesas crea relaciones sólidas

Las relaciones sólidas, ya sean personales o laborales, suelen basarse en la confianza. Honrar tus palabras ayuda a construir relaciones duraderas y positivas con los demás.

4. Productividad y eficacia

Cuando cumples tus compromisos, contribuyes a mantener un entorno de trabajo o de vida más productivo. Los equipos funcionan mejor cuando todos pueden contar con que los demás harán lo que prometieron.

5. Compromiso

Al cumplir tu palabra, demuestras una gran responsabilidad. Estás dispuesto a aceptar las consecuencias de tus palabras y actos, lo que es un signo de madurez y seriedad.

6. Cumplir tus palabras da una imagen positiva

Hacer honor a tus palabras contribuye a dar una imagen positiva de ti mismo. Tanto en la vida personal como en la vida laboral, ser visto como alguien en quien se puede confiar es un activo valioso.

Por lo tanto, honrar tus palabras es un elemento clave para establecer relaciones sanas, construir una reputación positiva y contribuir a un entorno en el que se valoren la confianza y la responsabilidad. También puede mejorar tu satisfacción personal al permitirte vivir de acuerdo con tus valores.

Conclusión

La realidad es que nuestras palabras, nos guste o no, conforman nuestra imagen ante el mundo.

Si adoptamos una actitud agresiva, despertamos en los demás la necesidad instintiva de defenderse o atacar. La asertividad, en cambio, anima a los demás a prestarnos atención, porque nuestra postura inspira confianza y firmeza. Ser demasiado complaciente da a los demás permiso para disminuirnos, menospreciarnos y dominarnos, porque proyecta una imagen de fragilidad e incertidumbre. En cambio, si somos benévolos, tranquilos, dignos y amables, aunque nos lleve tiempo, poco a poco encontraremos nuestro lugar en este inmenso mundo.

Nuestro comportamiento pacífico puede influir positivamente en nuestro entorno y ayudar a cambiar la forma en que el mundo nos percibe, interpreta y trata.

Descubrir el lenguaje puede considerarse una de las innumerables experiencias de aprendizaje de nuestro planeta. Puede significar simplemente dominar un código para intercambiar información, o puede verse como algo de escasa importancia evolutiva si nos limitamos a reproducir palabras. Sin embargo, como todo en la vida, siempre hay otras innumerables perspectivas. Es crucial que el dominio de este maravilloso recurso de comunicación se interprete como un medio de acercamiento y no de confrontación o juicio.

Cuando nos formamos imágenes mentales de nuestro discurso, los demás tienen derecho a interpretarlas.

Nuestra capacidad de articular palabras no debe limitarse al ámbito de la manipulación, sino hacernos comprender que defender el derecho de expresión de todos, incluidos los que discrepan de nosotros, garantiza también que nuestra voz sea escuchada y respetada.

Se acerca el momento en que nos daremos cuenta de que quienes buscan el bien mayor deben poner en práctica sus palabras con tanta habilidad como su elocuencia verbal. Quedará claro que el abuso de poder se produce cuando callamos por cobardía, consentimiento o conveniencia. Comprenderemos que el valor de las palabras reside en adoptar una postura coherente y que las palabras mordaces, irónicas, despectivas y ofensivas sólo nos empequeñecen, alimentando un ciclo de depreciación mutua.

En ese momento, estaremos dispuestos a expresar sólo lo que construye, eleva y suma. Nuestras palabras adquirirán el valor de una promesa ya en gestación, lista para cumplirse.

Tendrán el poder de la oración sincera y la energía de transformación y curación que acompaña a quienes honran sus palabras diciendo sólo lo que son capaces de cumplir.

Sandra V.



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