Lo que necesitas saber del autocuidado espiritual


El autocuidado espiritual consiste en conectar con tu yo más profundo y encontrar tu sentido del propósito. Hay varios rituales, enseñanzas y guías que podemos utilizar como factores motivadores, pero todo se reduce al amor propio y a la compasión por nosotros mismos y por los demás. La idea del autocuidado espiritual se ha entrelazado con datos científicos y las enseñanzas del budismo.

A través de una investigación publicada por el Indian Journal of Endocrinology and Metabolism, se afirma que “la aparición de enfermedades está estrechamente relacionada con la propia salud mental, física y espiritual”. Cuando se descuida cualquiera de estas áreas, se manifiesta en términos de estrés y dolor que conducen a síntomas de enfermedad. Muchos encuentran la espiritualidad a través de la creencia en un poder superior, pero su fundamento no está asociado a ninguna religión en particular. Puede honrarse a través de la naturaleza, el arte o las relaciones con los demás.

Lo que necesitas saber del autocuidado espiritual

¿Por qué es valioso el autocuidado espiritual?

El autocuidado espiritual es necesario para equilibrar nuestra salud física, mental y psicológica. Puedes hacer ejercicio con regularidad, seguir una dieta adecuada y practicar la meditación, pero si no te centras en lo que te llena, tu energía y bienestar pueden verse mermados y tu sensación de bienestar puede quedar incompleta.

Practicar el autocuidado espiritual tiene muchas recompensas, como la claridad sobre la propia identidad, el aumento de la paz y la calma interiores, la mejora de la comunicación y la conexión con los demás, y una sensación de propósito y serenidad.

Formas de honrar mi yo espiritual

Para encontrar el equilibrio y la armonía dentro del cuerpo y el alma, es importante honrar cada uno de estos aspectos de nuestro bienestar espiritual. Comienza por identificar tu verdadero yo, establecer conexiones y ser intencional en todo lo que haces. El despertar espiritual de cada persona es único, ya que es un reflejo de lo que es importante para el individuo, lo que significa que puedes recurrir a la inspiración y la orientación de los demás, pero es tu propio camino el que te llevará al crecimiento interior y a la iluminación.

Identificar y apreciar tu verdadero yo

Comprender quién eres y qué te impulsa puede ser una lucha constante. Las metas y aspiraciones pueden cambiar a lo largo de los años, pero siempre hay un foco central que es la motivación principal detrás de todo lo que haces. El objetivo es identificar cuál es y honrarlo con aquello en lo que te centras en tu vida diaria.

Identificar tu verdadero yo comienza con la honestidad sobre lo que amas y lo que te entusiasma de la vida. A menudo, estas pasiones quedan enterradas bajo las responsabilidades del día a día, pero cuando dedicas tiempo a tu propósito, te entregas a tu auténtico yo. Algunas formas de identificar tus valores fundamentales son escribir tus pensamientos en un diario, practicar la visualización en tu práctica de meditación y/o reunirte con otras personas que compartan valores o ideales similares.

Formar conexiones con aquellos que inspiran

El autocuidado espiritual requiere tiempo de silencio y meditación para reflexionar y desconectar, pero encontrar inspiración en los demás es una herramienta poderosa para tu propio autocuidado. Encuentra una comunidad de personas que te proporcione un espacio seguro para compartir ideas y apoyarte en el ánimo y las acciones de los demás. Puede tratarse de una reunión religiosa o cultural, pero también puede ser una experiencia de voluntariado o un club de lectura sobre un tema específico que te ayude a conectar con tus amigos a un nivel más profundo.

Sentir la energía de otras personas y compartir tus propios pensamientos puede reforzar tu autoestima y la comprensión de lo que realmente mueve tu alma. También puede disminuir los sentimientos de soledad o ansiedad que pueden obstaculizar tu autocuidado. Puede tratarse de un grupo específico o de varias organizaciones diferentes en las que eres capaz de alimentar tu propósito de diversas maneras. Tomarte tiempo para reflexionar sobre cómo te sientes después de reunirte es una buena manera de saber si te llena el alma y es una contribución significativa a tu viaje de sanación espiritual.

Ser intencional con la forma en que compartes tu energía

Llevar un ritmo de vida es algo natural y no necesariamente negativo. Sin embargo, es importante dedicar tiempo a reflexionar sobre las áreas que te hacen feliz y las que te restan equilibrio. Es una actividad para la que muchos no sacan tiempo porque aceptan la negatividad como “parte de la vida”. Para honrar verdaderamente tu propio espíritu y tu salud mental, es necesario identificar las áreas que están demandando tu energía sin dar nada a cambio. Puede tratarse de un trabajo, una persona o un entorno.

Piensa bien con quién pasas el tiempo y con qué frecuencia. Por ejemplo, si te sientes infeliz en un trabajo, busca otras oportunidades. Mientras tanto, ¿hay alguna forma de evitar ciertos drenajes de energía? Programar tiempo fuera de tu escritorio o crear una comunidad en tu lugar de trabajo para mejorar las conexiones son formas de cuidar de ti mismo, al tiempo que te preocupas por tu futuro.

Centrarse en el autocuidado espiritual ayuda en todos los aspectos de la vida y permite afrontar las situaciones con más calma y felicidad. Requiere una inmersión más profunda para alcanzar tu auténtico yo, lo que puede conllevar una serie de emociones. Sin embargo, una vez que afines tu propósito y tu poder interno, comprenderás cómo navegar mejor por la vida y tomar las riendas de tu propio destino.


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Fuente:NIH