Que todo lo que no es para ti, pase de largo

Esto es un hermoso deseo, sin embargo, es como desear que el sol salga para ti cada mañana, va a ocurrir lo deseemos o no, va a ocurrir, lo notemos o no.

Porque resulta que a nuestra vida solo llega lo que es para nosotros. No se trata de que haya una lista predeterminada con lo que nos corresponde vivir, sino una constante comunicación con el universo a través de nuestra vibración, donde le damos las coordenadas de ubicación a todo lo que se encuentre en la misma frecuencia vibratoria que nosotros.

La Ley de Atracción

La famosa Ley de Atracción, como cualquier ley que rige nuestra naturaleza y existencia ocurre, aunque no la entendamos. Aun cuando no sepamos nada de gravedad, vemos la lluvia caer, aun cuando no sepamos nada de electricidad, encendemos una lámpara y disfrutamos su luz, aun cuando no sepamos nada de la Ley de Atracción, estamos construyendo en nuestras vidas cada vivencia a través de nuestro enfoque y la vibración que emitimos.
Así que lo que no es para nosotros, agradable o no, deseable o no, no llegará, pasará de largo sin ni siquiera notarlo, porque simplemente no vibramos con ello. Evidentemente podemos hacer cosas que nos coloquen en una situación favorable para vivir cualquier experiencia que deseemos. Esto es mucho más conveniente a hacer cosas para evitar aquello que no deseamos, porque al evitar, terminamos colocando nuestra atención allí, en lo que no queremos que nos ocurra y ¿qué terminamos haciendo? Atrayendo la experiencia indeseada a nuestras vidas.

Enfocarnos en lo que sí queremos

Tenemos que aprender a mirar lo que sí queremos, lo que sí deseamos vivir, lo que nos gustaría vivir. Es crucial aprender a sentir lo que aún no tenemos. El vivir en nuestra mente lo que queremos que nos ocurra es una herramienta súper poderosa en nuestra creación, pero que normalmente utilizamos para generar lo contrario.

Muchas veces en nuestro afán por cubrir todos los escenarios y ser previsivos, nos imaginamos todas las peores cosas que nos pueden ocurrir ante determinada opción, con la justificación de estar preparados y saber qué es lo que tenemos que hacer en cada caso. Esto es un elemento crucial en la planificación, pero en la vida resulta bastante perjudicial, porque terminamos viviendo a través de nuestra mente situaciones que no queremos experimentar, pero que, al imaginarlas, proyectarlas, preocuparnos por ellas, les estamos dando cabida para manifestarse en nuestra realidad.

A nivel práctico nos conviene enfocarnos solo en lo que sí queremos vivir, nos conviene confiar en que los mejores resultados son los que obtendremos y que nuestra mente se impregne de la satisfacción de lograr lo que queremos vivir.

Recatar lo positivo

Debemos aprender a canalizar nuestras experiencias. Si nos ocurre algo que hubiésemos preferido evitar, debemos conectarnos con algo positivo de allí, evitando las anclas hacia el malestar en cualquier sentido.

Y entendamos que todo lo que nos ocurre, lo deseemos o no, es para nosotros, es nuestra creación. Pongamos un poco más de atención a nuestra manera de crear y al punto de atracción en el que normalmente nos encontramos. Tomando en consideración que mientras mejor nos sintamos, mejor nos irá… Así que la meta de hoy de cada día es: Sentirnos bien, aprender a encontrar nuestro bienestar en cualquier circunstancia y favorecer la creación de cada experiencia de nuestro futuro.

No venimos con un manual para ser felices, pero sí con todo el potencial para alcanzar ese propósito universal… En este hermoso juego llamado vida, todos ganamos, porque siempre nos vamos con una experiencia más para nuestra alma. Pero el mayor provecho lo obtenemos cuando somos creadores conscientes de nuestras experiencias, confiamos en nuestro poder creador y disfrutamos de cada una de nuestras obras, aunque a veces se vean un tanto abstractas.

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Por: Sara Espejo – Reencontrate.com