¿Cómo afrontar la pérdida de nuestra mascota?

"Y cuando me di cuenta que ya no regresarías fue ahí donde supe que respirar dolía."

Afrontar la pérdida de nuestra mascota es una experiencia que todas las personas que amamos a los animales experimentamos en uno u otro momento de nuestras vidas. Pero, ¿vivimos todos el duelo y la pérdida de la misma forma? La respuesta es no!
A pesar de aparentar ser un fenómeno universal, las formas para manejar el duelo presentan una gran diversidad que depende de factores culturales y religiosos, entre otros (Marqués, 2003).
De la misma manera que se expresa el duelo por la pérdida de personas, también se expresa por las mascotas. Ahora bien, ¿qué hace que las personas lleguemos a experimentar el duelo por la pérdida de nuestra mascota? Esto sucede porque la relación de apego entre los seres humanos y las mascotas se ve reforzada por el hecho de que los animales son vistos como parte de la familia (Field, Gavish, Orsini & Packman, 2009).


El que no acepta sufrir, sufrirá durante su vida entera

Thelma Duffey (2005), doctora de la Universidad de Texas en San Antonio, asegura que la pérdida de nuestra mascota es experimentada generalmente como una experiencia dolorosa. A este sufrimiento hay que añadirle los tabúes culturales que van asociados a la experiencia de duelo por la pérdida de nuestra mascota. Este dolor no suele ser entendido por gran parte de la población, lo que añade una mayor aflicción a estos procesos de duelo.
Aunque muchas personas creamos vínculos con las mascotas, hay otras que no desarrollan ese apego y por lo tanto, no son capaces de apreciar las relaciones entre humanos y animales. Los que no comprenden esta relación suelen subestimar la pérdida e incluso hacen comentarios tales como “era solo un perro”, “adopta otro”, “¿te pones así de triste por un animal?”, etc.

La pérdida de una mascota puede suponer uno de los momentos más difíciles en la vida de una persona, a pesar de que a nivel social no esté reconocido como el mismo impacto emocional y anímico que se vive con la de un ser humano. Según un estudio del departamento de Ciencias Animales de la Universidad de Hawai (Estados Unidos), el 30% de los dueños sienten dolor seis meses o más, mientras que para un 12% supone un suceso muy traumático en sus vidas.

Despedirse cuando se quiere no duele, duelen todos los momentos que se irán con ese adiós.

Pero, ¿cómo afrontar el duelo por la pérdida de nuestra mascota?

El proceso de duelo se compone de cuatro fases, las mismas que experimentamos cuando muere alguien cercano:
  • Negación: en esta fase aún no hemos podido afrontar la pérdida y utilizamos la negación de lo sucedido como un mecanismo de defensa para postergar el impacto. Lo recomendable sería deshacernos o guardar los juguetes de nuestra mascota.
  • Expresión de emociones: tristeza, melancolía o rabia. Son muchos los sentimientos que pueden aparecer como consecuencia. Para paliar estas emociones sería adecuado ser indulgente ante las lágrimas y no exigirnos estar bien cuando aún no lo estamos. Hemos de dejar que las emociones se expresen y experimentarlas, sentirlas tal y como están surgiendo, dejar que afloren y no pretender evitarlas.
  • Reconstrucción: en esta fase es cuando nos damos cuenta del vacío que nos ha dejado nuestra mascota y nos percatamos de las rutinas diarias que habíamos creado con ella. Rutinas de las que antes no éramos conscientes, como por ejemplo, sacar a pasear a nuestro perro y jugar en el parque con él, nuestro momento “mantita y película”… Por lo tanto, sería el momento de crear nuevas rutinas.
  • Relacionarnos con el recuerdo de nuestra mascota de otra manera: se trata de que miremos hacia delante y vayamos cuesta arriba hacia la recuperación, de una forma tranquila y segura. De esta forma, nos quedará el recuerdo del tremendo cariño que sentíamos hacia ellas.
  • Superarlo no es olvidar, superarlo es darse cuenta que ya no va estar para ti, pero que te hizo alguna vez feliz.

    No llores porque terminó, sonríe porque ocurrió

    Al igual que en multitud de situaciones, siendo las mismas, cada uno las vivimos de manera diferente. Así, no todos tardamos el mismo tiempo en recuperarnos del proceso de duelo por la pérdida de nuestra mascota.
    Algunos optamos por la adopción de otro compañero, otros por no tener ninguna otra mascota… No obstante, no debemos sentirnos mal si decidimos tener otra mascota, puesto que hemos de darnos cuenta de que no se trata de “sustituirla”, sino de emprender un nuevo camino lleno de nuevas rutinas y experiencias maravillosas con nuestra nueva mascota.

    Por Marián Carrero Puerto
    Fuente: Lamenteesmaravillosa.com
    Bibliografía
    Duffey, T. (2005). Saying goodbye: Pet loss and its implications. Journal of creativity in Mental
    Health. 1(3/4), 287-295. doi: 10.1300/J456v01n03_18
    Field, N., Gavish, R., Orsini, L. & Packman, W. (2009). Role attachment in response to pet loss. Death Studies, 33, 334-355. doi: 10.1080/07481180802705783
    Marqués, N.M. (2003). De la experiencia del duelo: Reflexiones en torno a los significados de la muerte y la vida. Pontificia Universidad Católica, Ponce, P.R.