Agradece a quien estuvo contigo cuando se te cayó la vida


Resulta muy sencillo estar rodeados de amigos, de gente que nos aprecia, de personas que desean vincularse a nosotros sentimentalmente cuando nuestra vida va viento en popa, cuando proyectamos que nada nos resulta necesario y cuando estar a nuestro lado podría resumirse como estar cómodo o a gusto, ya que no existirán de nuestra parte quejas, demandas y mucho menos sufrimientos que actúen como una especie de tortura para nuestro allegados.
Basta que nuestra vida entre en conflicto, que caigamos en un foso de donde nos cueste salir para colocar una especie de filtro, donde veremos realmente la incondicionalidad de quienes nos rodean. Ya que en situaciones difíciles se mide muy bien a las personas, es allí donde se demuestra la calidad del vínculo y qué tanto podemos contar con algunas personas.
La vida nos pone en frente la posibilidad de seguir con quienes realmente demuestran tanto en las buenas como en las malas que están cargados de las mejores intenciones, dispuestos a apoyarnos y a ayudarnos a cualquier escala.

Muchas veces inclusive tendremos que agradecer los tragos amargos de nuestras vidas, porque a través de ellos tenemos la oportunidad de limpiar nuestras vidas, de amistades falsas, de amores condicionados, de oportunismo, de hipocresía, de envidia, de competencia… en fin, de todo aquello que es preferible liberarse para poder volar.
Así mismo como podemos filtrar a quienes conocemos, es factible que justo en los momentos de mayor dificultad nos tropecemos con personas que sin importar el abismo en el que nos encontramos, hagan todo lo que está a su alcance para ayudarnos a salir, buscan las maneras de hacernos sentir mejor y nos dedican sus mejores energías para que nuestra situación mejore, recordándonos a través de cada palabra, de cada acción nuestro valor, que nada ocurre por casualidad y que si bien puede que no contemos con las personas que esperamos siempre la vida nos sorprenderá con lo mejor que tiene para darnos… en este caso manifestado a través de personas que sencillamente vale la pena conocer.

Los malos tiempos traen verdaderos amigos

Queda de nuestra parte cómo agradecer a las personas que resultan un apoyo, que están vinculados a nosotros sin interés alguno y que apuestan por nuestra mejora sin ningún interés particular, sino por el simple hecho de vernos bien y satisfechos con nuestro estado. Se agradece de muchas maneras, una de las más importantes es tatuar en nuestro ser los nombres de esas personas y tenerlos siempre con nosotros porque son el tipo de gente que vale la pena mantener cerca… especialmente de nuestro corazón.

Los amigos que pasan contigo tus noches más oscuras son los que merecen pasar contigo tus días más brillantes.

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Fuente: Rincón del tibet.com