Comenzando a despertar


Lo que está delante de nosotros y lo que está detrás es poco

 importante comparado con  lo que reside en nuestro interior. 

Oliver Wendell Holmes

La iluminación, ¿qué es eso?

Un mendigo había estado sentado más treinta años a la orilla de un camino. Un día pasó por allí un desconocido. 'Una monedita', murmuró mecánicamente el mendigo, alargando su vieja gorra de béisbol. 'No tengo nada que darle', dijo el desconocido. Después preguntó: '¿Qué es eso en lo que está sentado?' 'Nada', contestó el mendigo. 'Sólo una caja vieja. Me he sentado en ella desde que tengo memoria'. '¿Alguna vez ha mirado lo que hay dentro?', preguntó el desconocido. 'No' dijo el mendigo. '¿Para qué? No hay nada dentro'. 'Échele una ojeada', insistió el desconocido. El mendigo se las arregló para abrir la caja. Con asombro, incredulidad y alborozo, vio que la caja estaba llena de oro.

Yo soy el desconocido que no tiene nada que darle y que le dice que mire dentro. No dentro de una caja como en la parábola, sino en un lugar aún más cercano, dentro de Ud. mismo.

'¡Pero yo no soy un mendigo!', parece que le oigo decir.

Los que no han encontrado su verdadera riqueza (la Alegría Radiante del haber descubierto quién son: Ser, Paz, Amor, Lo_profundo, Dios, y la profunda e inconmovible experiencia que acompaña a este maravilloso descubrimiento: estar inundados esencialmente de Ternura, Armonía y Gozo Interior) son mendigos, incluso si tienen mucha riqueza material. Buscan afuera mendrugos de placer o de realización para lograr la aceptación, la seguridad o el amor, mientras que llevan 'dentro' un tesoro que no sólo incluye todas esas cosas sino que es infinitamente mayor que todo lo que el mundo pueda ofrecer.

La palabra iluminación evoca la idea de un logro sobrehumano y el ego quiere conservar las cosas así, pero es simplemente el estado natural de sentir la unidad con el Ser. Es un estado de conexión con algo inconmensurable e indestructible, algo que, casi paradójicamente, es esencialmente Ud. y sin embargo es mucho más grande que Ud.. Es encontrar su verdadera naturaleza más allá del nombre y de la forma. La incapacidad de sentir esta conexión da lugar a la ilusión de la separación de Ud. mismo y del mundo que lo rodea. Entonces Ud. se percibe a sí mismo, consciente o inconscientemente, como un fragmento aislado. Surge el miedo y el conflicto interior, y lo exterior se vuelve la norma.
Me encanta la sencilla definición de la iluminación dada por Buda como 'el fin del sufrimiento'. No hay nada sobrehumano en esto, ¿cierto? Por supuesto, como toda definición, es incompleta. Sólo dice lo que la iluminación no es: no es sufrimiento. ¿Pero qué queda cuando ya no hay sufrimiento? El Buda no habla sobre esto y su silencio implica que Ud. tiene que averiguarlo por sí mismo. Usa una definición negativa para que la mente no la convierta en algo que se deba creer o en un logro sobrehumano, una meta que es imposible de alcanzar. A pesar de esta precaución, la mayoría de los budistas aún cree que la iluminación es para el Buda, no para ellos, al menos no en esta vida.

Ud. usó la palabra Ser. ¿Puede explicar lo que quiere decir con eso?

El Ser es la única Vida, eterna, siempre presente, más allá de las miles de formas de la vida que están sujetas al nacimiento y a la muerte. Sin embargo, el Ser no sólo está más allá, sino también profundamente dentro de cada forma como su esencia más íntimamente invisible e indestructible. Esto significa que es accesible a Ud. como su propio ser más profundo (por eso lo llamamos su lo profundo y no su yo profundo) su verdadera naturaleza. Pero no busque captarlo con la mente. No trate de entenderlo. Ud. puede conocerlo sólo cuando la mente está inmóvil. Cuando Ud. está presente, cuando su atención está completa e intensamente en el Ahora, se puede sentir, intuir, el Ser, pero nunca puede ser entendido mentalmente. Recuperar la conciencia del Ser y permanecer en ese estado de 'sentimiento-realización' es la iluminación.

Cuando Ud. dice Ser ¿está hablando de Dios? Si es así ¿por qué no lo dice?

La palabra Dios se ha vuelto vacía de significado a través de miles de años de mal uso. Yo la uso a veces, pero lo hago poco. Por mal uso entiendo que las personas que nunca han tenido ni un atisbo del reino de lo sagrado, de la infinita vastedad que hay detrás de esta palabra, la usan con gran convicción, como si supieran de qué están hablando. 0 argumentan contra él, como si supieran qué es lo que están negando. Ese mal uso da lugar a creencias y afirmaciones absurdas y a engaños del ego, tales como: 'Mi Dios es el único Dios verdadero; el tuyo es falso' o la famosa afirmación de Nietzsche 'Dios ha muerto'.

La palabra Dios se ha convertido en un concepto cerrado. En el momento en que se pronuncia, se crea una imagen mental, quizá ya no la de un anciano de barba blanca, pero sí una representación mental de alguien o algo externo a uno y, casi inevitablemente, algo o alguien de género masculino.

Ni Dios ni Ser ni ninguna otra palabra pueden definir o explicar la inefable realidad que hay detrás de ellas, así que la única cuestión importante es si la palabra es una ayuda o un obstáculo para permitirle a Ud. experimentar Aquello que señala. ¿Señala más allá de sí misma, hacia esa realidad trascendental o tiende demasiado fácilmente a volverse solamente una idea en su cabeza en la que Ud. cree, un ídolo mental?

La palabra Ser no explica nada, pero tampoco lo hace la palabra Dios. Sin embargo Ser tiene la ventaja de que es un concepto abierto. No reduce lo infinito invisible a una entidad finita. Es imposible formarse una imagen mental de ello. Nadie puede reclamar la posesión exclusiva del Ser. Es su propia esencia y es inmediatamente accesible a Ud. como la sensación de su propia presencia, la comprensión de 'Yo soy' que es anterior a yo soy esto o yo soy aquello. Así que hay solamente un pequeño paso de la palabra Ser a la experiencia del Ser. De la palabra Paz a la experiencia de ser Paz y sólo Paz.

¿Cuál es el mayor obstáculo para experimentar esta realidad?
La identificación con su mente, que hace que el pensamiento se vuelva compulsivo. La mente se vuelve compulsiva en su actuar. No ser capaz de dejar de pensar es una calamidad terrible, pero no nos damos cuenta de ello así que se considera normal. Este ruido mental incesante nos impide encontrar ese reino de quietud y paz interior que es inseparable del Ser. También crea un falso ser, hecho por la mente, que arroja una sombra de temor y de sufrimiento. Observaremos todo esto con más detalle posteriormente.

El filósofo Descartes creía que había encontrado la verdad fundamental cuando hizo su famosa aseveración: 'Pienso, luego existo'. De hecho, había dado expresión al error básico: equiparar pensar, con Ser; identidad, con pensamiento.

El pensador compulsivo, es decir, casi todo el mundo, vive en un estado de separación aparente, en un mundo enfermizamente complejo de problemas y conflictos continuos, un mundo que refleja la creciente fragmentación de la mente. La iluminación es un estado de totalidad, de estar 'en común unión' y por lo tanto en paz. En unión con la vida en su aspecto manifestado, el mundo, así como con su ser más profundo y con la vida no manifestada, en unión con el Ser. La iluminación no es sólo el fin del sufrimiento y del conflicto continuo interior y exterior, sino también el fin de la temible esclavitud del pensamiento incesante. ¡Qué increíble liberación!

La identificación con su mente crea una pantalla opaca de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que bloquea toda relación verdadera. Se interpone entre Ud. y su lo profundo que Ud. es, entre Ud. y su prójimo, entre Ud. y la naturaleza, entre Ud. y Dios. Es esta pantalla de pensamiento la que crea la ilusión de la separación, la ilusión de que existe Ud. y un 'otro' totalmente separado. Entonces olvida el hecho esencial de que, bajo el nivel de las apariencias físicas y de las formas separadas, Ud. es 'uno' con todo lo que es. Con 'olvidar' quiero decir que Ud. ya no puede sentir esta unidad como una realidad autoevidente.

Puede que crea que es verdad, pero no sabe que es Verdad. Una creencia creída puede ser consoladora; sin embargo, sólo una experiencia saboreada se vuelve liberadora.

Pensar se ha vuelto una enfermedad. La enfermedad ocurre cuando las cosas se desequilibran. Por ejemplo, no hay nada malo en que las células se multipliquen y dividan en el cuerpo, pero cuando este proceso continúa sin tener en consideración el organismo total, las células proliferan y tenemos una enfermedad.

Nota: la mente es un instrumento magnífico si se usa correctamente. Utilizada en forma inadecuada, sin embargo, se vuelve muy destructivo. Para decirlo en forma más exacta, no es tanto que Ud. la utilice inadecuadamente, generalmente Ud. no la utiliza en absoluto. Ella lo utiliza a Ud. Esta es la enfermedad: Ud. cree que Ud. es su mente. Este es el engaño. El instrumento se ha apoderado de Ud.

No estoy del todo de acuerdo. Es cierto que tengo muchos pensamientos inútiles, como la mayoría de las personas, pero todavía puedo escoger usar mi mente para lograr cosas y lo hago todo el tiempo

Sólo porque puede resolver un crucigrama o construir una bomba atómica no quiere decir que Ud. use su mente. Así como a los perros les encanta roer huesos, a la mente le encanta hincarle el diente a los problemas. Por eso hace crucigramas y construye bombas atómicas. Ud.(es decir, su lo_profundo que es lo que Ud. es) no tiene interés en ninguna de estas dos cosas. Déjeme preguntarle esto: ¿Puede liberarse de su mente a voluntad? ¿Ha encontrado el botón de apagar? ¿Puede dejar de pensar completamente?

¿Que si puedo dejar de pensar completamente? No, no puedo, excepto quizá por un momento

Entonces la mente lo está usando. Ud. está identificado inconscientemente con ella, de forma que ni siquiera sabe que es su esclavo. Es casi como si Ud. estuviera poseído sin saberlo y, por lo tanto, tomara a la entidad que lo posee por lo profundo, por Ud. mismo. El comienzo de la libertad es la comprensión de que Ud. no es la entidad que lo posee, el que piensa. Saber esto le permite observar a esa entidad. En el momento en que Ud. empieza a observar 'al que piensa' se activa un nivel más alto de conciencia. Entonces Ud. comienza a darse cuenta de que hay un vasto reino de inteligencia más allá del pensamiento, y que el pensamiento es sólo un minúsculo aspecto de esa inteligencia sabia. También se da cuenta de que todo lo que importa verdaderamente (la belleza, el amor y la ternura, la creatividad, la alegría y el gozo, la armonía con la naturaleza, la paz interior) surge de un lugar más allá de la mente.

Cuando esto suceda es que Ud. está comenzando a despertar.

Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima
Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 231 Volumén 2: El Mayor Obstáculo para la Iluminación