Las 10 Ilusiones del Hombre (Parte 1)



"El hombre crea lo que cree y cree lo que crea". 
– Chakko Inorab

Te pido que estés dispuesto a suspender tu incredulidad sobre lo que estás leyendo temporalmente, abandona por favor cualquier idea que puedas tener de Dios y de la Vi­da. Podrás recuperar tus ideas en cualquier momento. No se trata de abandonarlas para siempre, sino tan sólo de hacerlas a un lado por el momento para dar margen a la posibilidad de que quizás existe algo que no sabes, y cuyo conocimiento podría cambiarlo todo. Y además para facilitar las cosas, supongas que estás recibiendo este mensaje directamente de Dios, que de alguna forma así es, entonces comencemos:

La especie humana ha estado viviendo con ilusiones durante mucho tiempo, mismas que nosotros mismos creamos. Esto no se debe a que sea tonta, sino a que es muy inteligente. Los seres humanos han intuido que las ilusiones tienen un propósito muy importante, pero la mayoría simplemente lo ha olvidado. Ahora es el momento de que los humanos recuerden.

Puedes experimentar y encontrar al Creador dentro de ti y en todo lo que te rodea. Pero debes ver más allá de las ilusiones del hombre. No de­bes hacerles caso si quieres encontrar algo más de lo que tus 5 sentidos pueden percibir. Despertar al nuevo mundo implica en abrir la conciencia para recordar la grandeza de lo que somos.

Hemos vivido en un mundo de ilusiones, con las que hemos formado nuestra realidad Es perfecto ¡Que haya sido así. Y, obviamente, no ha sido por ca­sualidad.

Éstas son las diez ilusiones. Familiarízate bien con ellas para que las reconozcas cuando las veas. Son eso ilusiones.

1. Dios tiene un plan (Existe la necesidad)
2. El resultado de la vida es dudoso (Existe el fracaso)
3. Estás separado de Dios (Existe la separación)
4. Hay carencias (Existe la insuficiencia)
5. Hay algo que debes hacer (Existe el requisito)
6. Si no lo haces, serás castigado (Existe el juicio)
7. El castigo es la condenación eterna (Existe la condenación)
8. Por lo tanto, el amor es condicional (Existe la condicionalidad)
9. Conocer y cumplir con las condiciones te hace superior (Existe la superioridad)
10. No sabes que éstas son ilusiones (Existe la ignorancia)
Ahora examinaremos las diez ilusiones una por una. Verás cómo cada una de ella te ha llevado a crear la vida en tu planeta tal como la vives en la actualidad.
Podrás apreciar que cada ilusión se basa en la anterior. Muchas son muy parecidas. Se debe a que todas son meras variaciones de la prime­ra. Son distorsiones más grandes de la distorsión original. También notarás que cada nueva ilusión fue creada para corregir un defecto de la anterior. Finalmente, hartos de corregir defectos, decidie­ron que no comprendían nada, y así surgió la ilusión final: Existe la Ignorancia.
Esto les permitió encogerse de hombros y dejar de intentar resolver el misterio.
Estás a punto de dejar esa cultura primitiva. Estás a punto de dar un gran salto en el área de tus razonamientos. Estás a punto de ver a través de... LAS DIEZ ILUSIONES.

1 La ilusión de necesidad
Ésta no es sólo la primera ilusión, sino la más grande. En ella se ba­san todas las demás.
En tu imaginación creaste la idea de necesidad a partir de la expe­riencia de que necesitas cosas para sobrevivir. Ahora bien: supón que no te importara vivir o morir. Entonces, ¿qué necesitarías? Nada.

De modo que ésta es la verdad acerca de ti: es imposible que no sobre­vivas. No puedes evitar vivir. No se trata de si sobrevivirás, sino de cómo. En otras palabras, ¿qué forma  adoptarás? ¿Cuál será tu experiencia? Afirmo: no necesitas nada para sobrevivir. Tu supervivencia está garantizada. Te concedí vida eterna y nunca te la quité.

Quizá imagines que necesitas algo para poder sobrevivir con alegría, que sólo puedes ser feliz en ciertas circunstancias. Esto no es verdad, pero has creído que es verdad. Y puesto que la creen­cia produce la experiencia, has experimentado la vida de esta manera.

Ahora te revelaré este gran secreto: la felicidad no es producto de deter­minadas condiciones. Ciertas condiciones son producto de la felicidad. 

Esta declaración también se aplica a los demás estados del ser.

La idea de que existe necesidad Es ficción. En realidad, no necesitas nada pa­ra ser feliz. La felicidad es un estado mental.

Para los primeros seres humanos no era difícil concebir un poder su­perior a sí mismos. De hecho, les resultaba necesario.Necesitaban una explicación de todas las cosas que ocurrían sin que pudieran controlarlas.

Su error no fue suponer que Dios pudiera necesitar de algo; que, de alguna manera, Dios depende de algo o de alguien para ser feliz o sentirse satis­fecho, completo o realizado.

A partir de esta creación de un Dios dependiente, las personas ela­boraron una historia cultural en la que Dios concibe unplan. En otras palabras, Dios quiere y necesita que ocurran ciertas cosas, y de deter­minadas maneras para que Él sea feliz.

Las personas han reducido esta historia cultural a un mito que se ha cristalizado como: Hágase, Señor, Tu voluntad.

Su idea de que Yo tenía una voluntad los forzó entonces a imaginar cuál era Mi voluntad. Pronto descubrieron que, entre los de su especie, no existía un consenso universal al respecto. Y, si no todos sabían o coin­cidían en cuál era la voluntad de Dios, no era posible que todos estuvie­ran cumpliendo la voluntad de Dios.

Los más ingeniosos usaron este razonamiento para explicar por qué las vidas de algunas personas parecían mejores que las de otras. Pero en­tonces surgió una nueva pregunta: ¿Cómo era posible que no se hiciera la voluntad de Dios, si Dios era Dios?

Era evidente que había un defecto en aquella primera ilusión. Esto les debía haber revelado que la idea de necesidad era falsa. Pero ustedes sabían, en un nivel muy profundo, que no podían abandonar la ilusión o algo muy importante llegaría a su fin.

Tenían razón. Pero cometieron un error. En lugar de percibir la ilu­sión como tal y usada para el fin que pretendía, pensaron que debían co­rregir su defecto.

Con el fin de corregir el defecto de la primera ilusión crearon la se­gunda.

La ilusión de fracaso
La idea de que la voluntad de Dios (suponiendo que Dios tuviera) pudiera no cumplirse se opone a todo lo que creías que sabías de Dios, en concreto, que Dios era todopoderoso, omnipresente, el Ser Supremo, el Creador. Sin embargo, es un concepto que has aceptado con entusias­mo.

Esto fue el origen de la sumamente improbable pero convincente ilu­sión de que Dios puede fracasar; que puede desear algo y no logrado; que puede anhelar algo y no recibido; que necesite algo y no lo tenga. Resumiendo, la voluntad de Dios puede frustrarse.

¿Cómo lo imaginó? Nuevamente mediante la proyección. Se pro­yectaron en su Dios.
Le atribuyeron a Dios una habilidad o característica derivada direc­tamente de su experiencia humana. Se dieron cuenta de que ustedes no podían obtener todas las cosas que creen necesitar para ser felices y deci­dieron declarar que lo mismo le sucede a Dios.
A partir de esta ilusión crearon una historia cultural en la que el re­sultado de la vida sería incierto. Podría funcionar o no. Podría salir bien o no. Al final todo estaría bien... o no.

Sin embargo, también esta idea ponía en entredicho la credibilidad y, una vez más, la mente humana percibió la contradicción. '¿Cómo era posible que las creaciones de Dios frustraran al Creador si el Creador y las creaciones eran uno solo? ¿Cómo podía dudarse del resultado de la vida si Aquel que produce el resultado y Aquel que lo experimenta son el mismo ser?

Estaba claro que la segunda ilusión tenía un defecto. Esto debió ha­ber puesto en evidencia que la idea del fracaso era falsa, pero ustedes sa­bían, en un nivel muy profundo, que no podían abandonar la ilusión o algo muy importante llegaría a su fin.

También aquí tenían razón. Pero volvieron a cometer un error. En lugar de identificar la ilusión como tal y usarla para el fin que pretendía, consideraron que debían corregir su defecto. Al enmendar el defecto de la segunda ilusión crearon la tercera.

La ilusión de separación
El único escape para el enigma de la segunda ilusión era crear una tercera: El Creador y las creaciones no eran uno solo. Esto exigía que la mente humana concibiera la posibilidad de lo im­posible: Aquello que es Uno no es Uno; Aquello que está Unificado en realidad está separado.

La especie humana llegó a la conclusión de que, si las creaciones es­taban separadas del Creador y el Creador les permitía que hicieran lo que les viniera en gana, entonces sería posible que las creaciones hicie­ran algo no aprobado por el Creador.En estas circunstancias, la Voluntad del Creador podría frustrarse. Dios podía desear algo, pero no obtenerlo. La separación produce la posibilidad del fracaso, y el fracaso sólo es posible si existe la necesidad. Una ilusión depende de la otra.

Por la historia de Adán y Eva, muchas personas han creído que casti­gué al primer hombre y a la primera mujer, porque ella se comió la fruta prohibida, expulsándolos del Jardín del Edén. Y (¿ puedes creerlo?), casti­gué a todos y cada uno de los hombres y mujeres que vivieran a partir de ese momento, imponiéndoles la primera culpa y sentenciándolos además a permanecer separados de Mí durante el transcurso de su vida en la Tierra.

A través de ésta y de otras historias igualmente coloridas, se difundie­ron las primeras tres ilusiones de una manera impresionante para que, sobre todo los niños, no las pudieran olvidar pronto. Las pri­meras tres ilusiones se anclaron profundamente en la psique humana.

1. Dios tiene un plan (Existe la necesidad)
2. El resultado de la vida es incierto (Existe el fracaso)
3. Estás separado de Dios (Existe la separación)

Aunque la idea de que existen la necesidad y el fracaso es indispensa­ble para el resto de las ilusiones, la idea de que existe la separación tiene mayor impacto sobre los asuntos humanos.

En la actualidad, casi toda la gente del planeta cree que la ilusión de separación es real. Como resultado, las personas se sienten separadas de Dios y separadas entre sí mismas.

La sensación de estar separadas de Mí provoca que a las personas les resulte muy difícil relacionarse conmigo de modo significativo. Me in­terpretan mal, Me temen, Me suplican ayuda o Me niegan.

Al hacerla, los humanos han perdido la gloriosa oportunidad de usar la mayor fuerza del Universo. Se han sometido a una vida sobre la que no creen tener control, en condiciones que creen que no pueden cam­biar, y que provocan experiencias y resultados inevitables.

Viven su vida en sumisa desesperación, ofreciendo su dolor, sopor­tándolo con gusto, creyendo que con su callado valor se ganarán el favor suficiente para entrar al Cielo, donde recibirán su recompensa.

Su sensación de estar separados unos de otros les permite hacerse co­sas que jamás se harían a sí mismos. Al no poder reconocer que se las ha­cen a sí mismos, producen y reproducen resultados desagradables en su vida cotidiana y en su experiencia sobre el planeta.

Muchos individuos continúan percibiéndose separados unos de otros, de todos los seres vivos y de Dios. Perciben que se autodestruyen y no obstante, aseguran que no comprenden cómo lo hacen. Afirman que seguramente no por sus propias acciones. No pueden apreciar la cone­xión que hay entre sus decisiones y elecciones personales y el mundo.

En tiempos pasados, aquellos de ustedes listos y dispuestos a desper­tar a los demás eran muy contados. Así, el grueso de la gente vivía in­mersa en sus ilusiones y se sentía desconcertada. ¿Por qué debería representar un problema el hecho de que estén separados unos de otros? ¿Cómo podría dejar de funcionar cualquier concepto ajeno a la vida co­munal: uno para todos y todos para uno?

Empezaron a plantearse este tipo de preguntas. Era evidente que había un defecto en la tercera ilusión. Esto debió poner en claro que la idea de separación era falsa, pero ustedes sabían en un nivel muy profundo que no podían abandonar la ilusión o algo muy importante llegaría a su fin.

También en este caso tenían razón. Pero nuevamente cometieron un error. En lugar de ver la ilusión como tal y usarla para el fin que preten­día, pensaron que debían corregir su defecto.

Con el fin de corregir el defecto de la tercera ilusión crearon la cuarta.

La ilusión de insuficiencia
Ésta surge de la tercera ilusión, pues sin la idea de separación, la idea de insuficiencia no se sostiene. Si sólo existe Una Cosa y esa Cosa es To­do Lo que Es, no puede haber insuficiencia de ningún tipo, pues aquella Cosa es todo y, por tanto... Se basta a Sí Misma.
Sin embargo, ésta no es la experiencia de la especie humana, que se percibe separada de Dios y a los individuos separados unos de otros. Pero nadie está separado de Dios, puesto que Dios es Todo lo que Es. Por tanto, las personas no están nipueden estar separadas unas de otras.

Cuando olvidas que la separación es una ilusión, empiezas a pensar que es real; entonces, la ilusión no crea la experiencia, sino que se con­vierte en la experiencia.

Lo más signifi­cativo es que tu creencia en la separación te ha llevado a pensar que "no hay suficiente".

Crean una pesadilla en la que todo lo que sostiene la vida parece li­mitada, y en consecuencia pretenden dominar aquello que los sostiene.

Ustedes son lo que pretenden ser: eternos, ilimitados y unidos al to­do; sin embargo, no lo pueden recordar. De manera que buscan someter a la Vida para gozar de una Vida más abundante, temen que no haya suficiente para todos. A raíz de este miedo crearon la siguiente realidad imaginaria: tampoco hay suficiente Vida por lo que existe la muerte.

Crearon la ilusión de separación con el fin de percibir la realidad de la Unidad. Sólo cuando se permanece fuera de esa realidad se puede ex­perimentar. Cuando se forma parte del Todo no se puede percibir como El Todo, porque no hay nada más. Y, a falta de aquello que no eres, lo que eres deja de ser.

En ausencia del frío, el calor dejaría de ser. En ausencia de lo alto, lo bajo dejaría de ser. Si todo fuera bajo, nada sería bajo, puesto que la cali­dad de "bajo" no se podría identificar. Quizá existiera como concepto, pero no como algo que se pudiera percibir de manera inmediata. Sólo podría ser una idea, nunca una experiencia real.

Del mismo modo, en ausencia de separación, la Unidad deja de ser. Si todo se percibe como único, nada parece estar unido, pues la "uni­dad" no podría definirse ni identificarse. Tal vez podría ser un concepto, pero no algo perceptible en forma directa. Sólo podría ser una idea, nun­ca una experiencia real. En este contexto, no puedes saber Quién Eres Realmente.

Hasta que no despiertes de tu sueño, la ilusión de separación de la Vida te dará la impresión de que existe la necesidad de sobrevivir. Antes de la separación, nunca ponías en tela de juicio tu supervivencia. Cuando te alejaste de la Vida (de Mí) y creíste estar separado, la Vida Misma se vol­vió "insuficiente". Comenzaste a tomar decisiones sobre lo que tenías que hacer para sobrevivir, para tener más vida.

A su nuevo instinto le llamaron instinto de supervivencia, basándose en la idea de que quizá no se pueda sobrevivir. Esta idea es falsa, pues la supervivencia está garantizada por siempre, para toda la eternidad. Sin embargo, lo olvidaron y creyeron que no había suficiente Vida, al supo­ner que tantos elementos competían por ellalas personas deben competir por ello. Y por eso se destruyen a sí mismas y a su planeta.

También se destruyen al competir por Dios con lo que llaman reli­gión. Han asesinado y tratado de aniquilar civilizaciones enteras, en su demente competencia por Dios.

En concreto, su teología ha sido de lo más arrogante al declararse y proclamarse conocedora de todas las respuestas, sin permitir preguntas ni albergar dudas.

Sin embargo, algunas de sus creencias no funcionan. La idea de que no hay suficiente, de que no hay suficiente Dios, ni suficiente materia de la Vida, ni suficiente Vida, ha dado lugar a una competencia mucho más compleja: la represión brutal, la supresión y la depresión masiva. Las religiones han reprimido la indagación franca y honesta, los gobier­nos han suprimido los desacuerdos y, como resultado, millones de per­sonas viven en una depresión tanto económica como psicológica. Todo esto ha surgido a partir de la idea de que existe la insuficiencia, pues la suficiencia lo resolvería todo.

No obstante, si no hay suficiente ¿cómo tener suficiente? ¿Cómo ase­gurar la supervivencia sin matar y sin pelear?

Era evidente que la cuarta ilusión tenía un defecto. Y eso debería ha­ber puesto de manifiesto que la idea de insuficiencia era falsa; pero los seres humanos sabían, en un nivel muy profundo, que no podían aban­donar la ilusión o algo muy importante llegaría a su fin.

Una vez más tenían razón. Pero aquí también cometieron un error. En lugar de identificar la ilusión como tal y usarla para el fin que pre­tendía, consideraron que debían corregir su defecto.

Con el fin de corregir el defecto de la cuarta ilusión crearon la quinta.

5  La ilusión del requisito
La existencia de la insuficiencia pronto llevó a la siguiente ilusión. Si hubiera suficiente materia, no tendrías que hacer nada para obtener lo que deseas o necesitas; estirarías la mano y ahí estaría. Pero tu especie decidió que no funciona así. Dijeron: no hay suficiente. De modo que se enfrentaron a la pregunta: ¿Cómo obtener suficiente? ¿Cómo nos preparamos para obtenerlo?

Imaginaron que debían hacer algo para obtener la materia que siempre escaseaba, algo que les permitiera hacerla suya sin discusiones. Fue el único medio que se les ocurrió para repartir todo, incluyendo a Dios, a su favor, sin necesidad de matanzas ni riñas.

Se les ocurrió que éste era el requisito.

Se convencieron de que al cumplir dicho requisito, fuera el que fuera, "tendrían la sartén por el mango". Esa idea se mantiene vigente hasta la fecha, si no es que se ha fortalecido. Creen que cuando hacen lo que se debe hacer pueden lograr lo que desean.

Si desean ser felices, tener seguridad o ser amados, deben cumplir ciertos requisitos. No pueden lograrlo si no tienen suficiente. Y no podrán tener suficiente si no toman las medidas necesarias para obtenerlo, para ser dignos de tener lo suficiente.

Esto es lo que creen, y puesto que lo creen, han elevado el "hacer" al lugar más elevado de su cosmología. Incluso Dios dice que deben hacer ciertas cosas para entrar al Reino de los Cielos.

Lo han establecido de la siguiente manera: Éste es el requisito.

Así pues, la ilusión del requisito no es más que un enfoque diferente de la ilusión de necesidad. Asimismo, la ilusión de insuficiencia no es sino un enfoque diferente de la ilusión de necesidad, y lo mismo sucede con la ilusión de fracaso, y así sucesivamente, a lo largo de todas las ilusiones humanas.

Tu especie declaró que es necesario cumplir con un requisito para adquirir algo de lo cual no hay suficiente, incluyendo el amor de Dios. Ésta ha sido una de las decisiones más importantes que haya tomado la especie humana. Ha generado listas y conjuntos enteros de reglas y reglamentos, parámetros y procedimientos, leyes de Dios y leyes de los hombres, según las cuales se imaginan que deben conducir su vida.

Éstas son algunas de las acciones que se supone que debes practicar para tener una buena vida en la Tierra:

. Ser buen niño
. No ser respondón
. Obtener buenas calificaciones y asistir a la universidad
. Graduarte y conseguir un buen empleo
. Casarte y tener hijos
. Ser buen padre y dar a tus hijos más de lo que tú recibiste
. Mantenerte calmado
. Hacer lo que se te indique
. No hacer cosas malas o, por lo menos, no dejar que te atrapen haciéndolas
. Seguir al líder
. No hacer demasiadas preguntas y no hacer las preguntas inadecuadas
. Mantener a todos felices
. No incluirte dentro del grupo de personas que pretendes hacer felices si eso significa excluir a otra persona
. No imponer tu presencia a nadie, sobre todo cuando envejezcas
Y a continuación una pequeña lista de cosas que decidieron que debes hacer con el fin de agradar a Dios y así entrar al Cielo:
. No hagas nada malo y, no intentes evitar que te atrapen, pues de todas formas te atraparán
. En caso de que hagas algo malo, por el amor de Dios, suplica perdón y promete no volverlo a hacer jamás
. Sé buen niño
. No te toques
. No toques a nadie tampoco. No de esa manera...
. De hecho, no toques nada. Trata de entender que, en el mejor de los casos, los placeres del cuerpo te distraen de lo que realmente viniste a hacer en la Tierra y, en el peor de los casos, son pecados contra Dios
. Si tienes placeres, no los disfrutes
. No disfrutes del dinero
. No disfrutes de la atención
. No disfrutes del sexo
. Por encima de todo no disfrutes del sexo
. Nunca tengas relaciones sexuales fuera del matrimonio y nunca ames a más de una persona de "esa manera"
. Si tienes relaciones sexuales por cualquier motivo ajeno a la procreación, siente vergüenza; no lo disfrutes de forma abierta o desinhibida
. No aceptes dinero por algo que realmente disfrutas y, si ganas mucho dinero, asegúrate de regalarlo
. Cree en el Dios verdadero
. Por todos los Cielos, cree en el Dios verdadero
. Implora perdón y misericordia a Dios por haber nacido imperfecto, y pide Su ayuda para cumplir con las condiciones necesarias para que te ame nuevamente

Tu especie tiene muchas otras creencias. Las que aparecen en esta lista sólo son algunos ejemplos. El requisito pide seguirlas, pero ¿Quién estableció el requisito? ¿Quién lo puso en vigor? Dicen que lo hice Yo.

Aseguran que el autor fue Dios. Y como no hay Dios suficiente, se ven obligados a considerarme de su propiedad para justificar que se han nombrado ganadores en su competencia. Afirman entonces que la suya es la Única Nación Protegida por Dios, que son Los Elegidos, que la suya es la Única Fe Verdadera.

Me reclaman como propio y lo hacen de manera violenta, feroz, pues consideran que si Me pueden reclamar como propio, entonces pueden reclamar como propia cualquier otra cosa que deseen, en Mi nombre.


Así se han conducido durante siglos, ostentando en alto sus libros sagrados y sus banderas para justificar el apropiarse de todo aquello que consideran escaso, recurriendo a cualquier medio, incluso al asesinato. Han tenido la osadía de llamarlo Guerra Santa, para cerrar las heridas de su alma abren heridas en el cuerpo de otros.

Han realizado todos estos actos impíos en el nombre de Dios, y todo porque creen que tengo un requisito que deben cumplir para poderme recibir, obtener Mi amor y toda la materia de la Vida.

El logro se convertirá en su Dios. De hecho, ya es así. Sin embargo, si hacer lo correcto les da felicidad y les permite regresar a su hogar con Dios, ¿Por qué todos los esfuerzos por hacer estas cosas les causan tanta infelicidad y los aleja de Dios?

Y, tal vez lo más importante, cómo saber si valió la pena o no? ¿A través de qué medio o sistema se decidiría si habían cumplido el requisito?

No lo sabían. Comenzaron a preguntárselo.

Era evidente que la quinta ilusión tenía un defecto, lo que debió poner en evidencia que la idea del requisito era falsa, pero los seres humanos sabían, en un nivel muy profundo, que no podían abandonar la ilusión o algo muy importante llegaría a su fin.

Una vez más tenían razón. Pero también aquí cometieron un error. En lugar de identificar la ilusión como tal y usada para el fin que pretendía, pensaron que debían corregir su defecto.

Con el fin de corregir el defecto de la quinta ilusión crearon la sexta.

 En el capítulo siguiente, concluiremos el análisis de las 5 ilusiones restantes.

Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima
Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 227 Volumén 2:Las 10 Ilusiones del Hombre (Parte 1)