El Poder de su Elección parte IV


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"Podrás permanecer inconmovible en un torrente caudaloso, 
pero no en el mundo de los hombres "  - Proverbio Japonés. 


La misma dinámica que hemos venido comentando opera en el apasionante mundo de las relaciones humanas. ¿Quién no ha tenido problemas con alguien?, probablemente lo haya logrado Robinson Crusoe, pero debido a que estaba solo; sin embargo, dudo que haya seguido tan ecuánime en cuanto llegó Viernes, su acompañante. Pues el mismo desafío lo afrontamos todos nosotros, todas las personas que se vean obligadas a convivir (y hasta el momento esa es la dinámica de la mayoría). Todos tenemos que convivir de una u otra forma, con la familia, con los compañeros de la escuela, del trabajo, etc. De ahí que sea un verdadero arte el hecho de convivir. En alguna ocasión escuché a un amigo que había recién contraído nupcias y que me fue a ver y recuerdo cuando me decía: "Alejandro, estoy ¡tan enamorado!, mi mayor alegría es cuando hago feliz a mi pareja, siento que esa es mi responsabilidad en ésta, mi nueva vida". Reflexioné y le dije: -"¡Qué bueno!, me da mucho gusto, sin embargo ten la prudencia para medir los límites de tu responsabilidad". -"A qué te refieres con eso" -exclamó. -"Pues bien -dije-, me refiero a que cada ser humano es el único responsable de sus propias emociones. De otra manera, si tú no te responsabilizaras de la felicidad de tu pareja, ella estaría destinada a vivir una desdicha para toda su vida; sus emociones dependerían exclusivamente de ti y eso no puede ser verdad. La auténtica felicidad es decisión de la propia persona. Ahora bien, si por amor tú favoreces su propia elección, ¡enhorabuena!, que extraordinario crecimiento le estás ayudando a generar". 


Todos nosotros hemos llegado a experimentar alegría o tristeza con base en el comportamiento de otra persona, y en ese preciso instante nos convertimos en "víctimas" de esa circunstancia. En mi propia visión personal y en la de muchos de mis amigos, he visto este error cometerse una y otra vez. El resultado: frustración, ansiedad, depresión. Este error en las dinámicas interpersonales se debe primordialmente al tipo de "amor posesivo" que manejan muchas personas en su vida de relación; sin embargo, una vez analizada esta dinámica (como lo haremos en el capítulo 3 de este material) se toma más fácil y duradera la convivencia entre seres humanos. ¿En alguna ocasión ha escuchado frases como: "¡Ya cállate porque me estás poniendo de malas!" o, "¡Es que me estás enfermando!". Pues bien, lamento desilusionarlo pero quien se está poniendo de malas o quien se está enfermando es usted solito. 

En muchas ocasiones ni siquiera la otra persona, "su agresor" (según usted), está enterado del mal que le está ocasionando; imagínese ¡qué irónico! La señora Emma Godoy expresó en alguna entrevista de las que le hacían por radio, que la envidia y los celos eran dos emociones profundamente absurdas y desgastantes, ya que la persona a la que le teníamos envidia o celos, muchas veces ni enterada estaba de nuestra reacción. A manera de broma decía: "...por lo menos si con nuestros celos o envidia le dieran dolores espantosos a esa otra persona o le surgieran alteraciones gastrointestinales, pues sería discutible lo beneficioso de experimentar esas emociones, pero si no le pasa nada a nuestro agresor y tan sólo nos hacemos daño a nosotros mismos, no ganamos nada; es tonto proceder así...", y con mucha razón. 

Sé que mientras usted está leyendo estos conceptos, muy posiblemente esté de acuerdo e incluso esté asintiendo con su cabeza; pero ¿qué tal a la hora de la verdad? ¿Realmente es usted pro activo? ¿Sinceramente piensa y elige antes de actuar? No me responda, no intento torturado, simplemente hago esta reflexión porque primero, antes que nada, necesitamos conocemos más a nosotros mismos para que, luego y más acertadamente, naveguemos por el apasionante mundo de las relaciones humanas como unos verdaderos artífices de éstas. Todo empieza con la propia perspectiva que tenemos de nosotros mismos. Si nos interesa vivir una vida plenamente exitosa en los diferentes roles que jugamos diariamente, le recomiendo hacer un recorrido por su propia persona. ¿Se imagina? ¿Recorrer su propia personalidad y conocerse un poco más? i ¡Conozca el Poder de su propia Identidad!!!!!



Mire usted, este material que le estamos compartiendo resulta ser como una escalera hacia una Nueva Conciencia, y le podría garantizar que el primer escalón se llama Autoestima. 

Existe un principio filosófico fundamental que dice así: "Nadie puede dar lo que no tiene". Si yo le pidiera diez dólares prestados (y suponiendo que es usted de buena voluntad), pues me los prestaría. Pero, ¿qué pasaría si no los tuviera?; pues, claro, no podría prestármelos. ¿Acaso tendría yo la razón al opinar que usted es un avaro, o un egoísta? Se imagina que le dijera: "Ha sí... ...con que ésas tenemos... ...pues entonces cierre el archivo en este preciso momento y ya no me lea". Absurdo ¿verdad? Si usted no tiene los diez dólares, aunque tenga la mejor voluntad de prestármelos, le será imposible hacerlo. Pues, de la misma manera, si alguien le solicita su confianza, su cariño, su respeto, y usted ¡no los tiene!, sería imposible darlos. 

Lo invito cordialmente a dar un paseo por las distintas dinámicas de la autoestima, investiguemos cuáles son los pilares que mantienen la nuestra y cómo incrementarla. Entérese de muchos casos prácticos a través de los cuales dignifique más a su persona y se identifique como alguien que realmente merece ser más de lo que hasta hoy ha sido. ¿Le interesa? Pues bien, adelante, continúe con su lectura y ascienda al primer escalón al éxito, utilice el poder de su identidad (Capítulo siguiente).




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Del Taller de Autoestima Volumén 1 de Juan Carlos Fernández