Cómo purificar nuestro organismo teniendo una vida vegetariana



Max Haerri 
Director mundial de la escuela Esencialista basada en la filosofía Sundari

Aunque el vegetarianismo no es el único camino hacia la evolución de la humanidad, es una parte importante. Purifica la sangre, dulcifica la conducta de las personas y ayuda a perfeccionar nuestra mente, nuestra evolución. De manera que las relaciones entre los individuos y las naciones se hacen más fáciles. El vegetarianismo nos ayuda a reemplazar la violencia brutal por la fuerza persuasiva del amor fraternal, amor que nos alcanza sin imponerse, rodeado de un espíritu de ayuda y de participación. Así, las personas y las naciones se reconocerán y entenderán mejor. Cuando los humanos entendamos que no hace falta matar para alimentarnos, encontraremos alimentos sanos y energéticos en la naturaleza; sólo la naturaleza nos puede ofrecer estos alimentos. Animados por los resultados positivos, concentraremos nuestros esfuerzos en la agricultura, y pronto esto sustituirá la crianza y la matanza de animales, cuyos cadáveres son cocinados y condimentados para disfrazar su aspecto, insipidez y mal olor. Carne roja o blanca, pollo o pescado, son en realidad cadáveres. Junto con las bebidas alcohólicas, la carne arruina la salud de la gente en tanto que incrementa sus instintos animales y agresividad. Un ser humano que comiese sólo carne no viviría mucho tiempo. Los humanos habremos realizado un progreso considerable por el camino que nos conduce a nuestro verdadero destino cuando nos demos cuenta de la diferencia entre el cordero que come plantas y el lobo que vive de otros animales, muertos o vivos. Entonces dejaremos de comportarnos como lobos hacia nuestros semejantes humanos.




Si le gente decide no comer como es debido, las circunstancias les obligarán a hacerlo y les enseñarán sabiduría; este es el caso cuando la carne se utiliza para ser exportada por motivos económicos y siguiendo órdenes gubernamentales, y deja a los ciudadanos con una diversidad que habían olvidado. Hace unos años esto sucedió en Argentina cuando las mujeres, que se quejaban de no poder dar a sus maridos un bistec todos los días, volvieron a las verduras frescas, ensaladas, cereales y soja. Cuando están bien preparados, estos alimentos satisfacen el apetito más feroz así como el más refinado de los paladares, al mismo tiempo que garantizan la buena salud al limpiar el cuerpo. No olvidemos que la maldad que hay en los seres humanos se encuentra en la sangre, y se compone no sólo de lo que comemos y bebemos, sino también de lo que pensamos. Muchas personas cuya sangre estaba obstruida con toxinas animales, junto con sus desechos orgánicos, físicos y psicológicos, se han visto desintoxicados y sanados por una dieta vegetariana que les ha rejuvenecido considerablemente. Los terapeutas naturales han registrado numerosos casos de tales curaciones. Hoy en día, podemos afirmar que el cáncer, el azote del mundo moderno, estaría pronto en declive si la gente estuviese honestamente decidida a purificarse a sí mismos, si adoptasen una dieta vegetariana saludable y bien equilibrada, si cambiasen su mentalidad. Esto es una revolución real, libremente aceptada. Si el cáncer es tratado correctamente desde el principio, las células dañadas se verán revitalizadas y las demás preservadas, comiendo vegetales crudos junto con granos de trigo remojados (no germinados, puesto que si el germen está vivo el grano está muerto y por consiguiente podrido). Además, para continuar la limpieza de la sangre, se recomienda a la gente beber 1½ litros de agua mineral natural entre las comidas con unas pocas gotas de zumo de limón. Este agua ha de ser "masticada", como un alimento sólido, para que se mezcle bien con la saliva para predigerirla en la boca, con el fin de que no permanezca mucho tiempo en el estómago. Estos pequeños trucos pueden incluso parar el avance del SIDA, puesto que el cuerpo desarrolla una cierta inmunidad frente a virus y otros agentes externos cuando ha fabricado sus defensas naturales gracias a una saludable diet sin carne - es un buen método preventivo. Hace 35 años, cuando Sundari contó a sus amigos en Argentina que algún día, debido a las circunstancias, habría restaurantes vegetarianos en Buenos Aires, se rieron diciendo "Eso es imposible! Los argentinos son fervientes carnívoros, y nuestra carne es la mejor del mundo." En la actualidad hay muchos restaurantes vegetarianos en el centro de la ciudad, que sirven comida vegetariana deliciosa.


El vegetarianismo es el futuro de la humanidad. Garantiza nuestra buena salud y reduce las enfermedades. Las enfermedades son consecuencia de una dieta errónea y de tensiones mentales y nerviosas provocadas por el egoísmo, el orgullo y el creciente materialismo, mientras que el vegetarianismo es la solución a los importantes problemas de hambre que hay en el mundo. Cuando los países latinoamericanos –como Argentina- se den cuenta de esto, cosecharán trigo, cebada, mijo y otros cereales, así como soja en sus vastos territorios que aún no han sido cultivados. La soja ofrece una carne “vegetal” excelente, muy nutritiva. Estos países se convertirán en benefactores de la humanidad, sobre todo al alimentar a las personas desnutridas que hay en el planeta. Su ejemplo será seguido por emulación fraternal basada en el amor al prójimo, amor que no puede aceptar la idea de gente muriéndose de hambre en el llamado mundo civilizado. La tierra es generosa y servicial hacia nosotros cuando la cultivamos con fines altruistas, cuando dejamos de devastarla y forzar la producción tan sólo por provecho material personal. ¿No es esencial para nosotros ser felices y estar en perfecta salud? No podemos ser felices y estar sanos cuando estamos enfermos porque maltratamos nuestros cuerpos, cuando desarrollamos malas acciones que provocan sufrimiento a nosotros mismos y a nuestro entorno. Es por esto que se necesita reformar nuestro carácter a la vez que nuestros hábitos dietéticos. Sólo de esta forma la gente se sentirá libre y feliz, y evolucionará en un flujo de amor y vida que nos permitirá conservar la juventud y la alegría de la vida con la que la vejez nada tiene que ver.

Traducciones originales a cargo de Hugh Rees, Milán - commisionado por la Associazione Vegetariana Italiana (AVI)

Traducido por Elena Martín Genarez