No es lo mismo sentirse iluminado que estar iluminado


Nos cuentan que estamos viviendo el final de una Era conocida como el Kali-Yuga, que traducido del sánscrito significa Edad de la Confusión y del Conflicto. Este tiempo comenzó en el 3102 a.C. después de la gran batalla del Mahabharata y es conocido como la Edad de la Oscuridad. Sin embargo, con lo horrendo, terrible y aburrido que es el Kali-Yuga, es de hecho una vía rápida para la comprensión de Dios.

“Algunos alcanzarán la sabiduría en un breve lapso, ya que los méritos adquiridos en unos años de Tretra-Yuga puede ser obtenido en un día en la Edad de Kali-Yuga”.   Shiva Purana

En los textos sánscritos como el Linga Purana o el Vishnu Purana se mencionan algunos síntomas de esta época:

· Los ladrones se convertirán en reyes, y los reyes serán los ladrones.
· Los gobernantes confiscarán la propiedad y la usarán mal. Ellos dejarán de proteger a la gente.
· Habrá muchas personas desplazadas, vagando de un país a otro.
· Los fetos serán asesinados en los vientres de sus madres.
· La gente preferirá elegir ideas falsas.
· Nadie será capaz de confiar en alguien más.
· La gente será envidiosa.
· Gente sufriendo de hambre y miedo buscará protección en refugios subterráneos.
· Las muchachas jóvenes harán comercio con su virginidad.

No es lo mismo sentirse iluminado que estar iluminado

¿Te suenan los síntomas?

Pues fueron escritos hace más de 4.000 años en Los Vedas.

Estamos viviendo la mayor separación que un Ser puede experimentar de su Origen. Y aunque estamos acostumbrados ya que es lo que siempre hemos experimentado, es muy duro y difícil. A su vez, es una oportunidad magnifica de dar un gran salto de conciencia.

“Bienaventurados los hijos del Kali Yuga; como a ellos nada se les ha dado, nada les será exigido”. Texto tántrico

Así que como Humanidad estamos en un momento ascendente y acercándonos a un nuevo renacimiento, una nueva Edad Dorada llamada en sánscrito Satya-Yuga, época de la Verdad.

Por esta razón en nuestros días numerosas personas sentimos el deseo o la necesidad de seguir un camino espiritual, meditar, cuidar el espíritu, hablar del Amor, de la Paz, de cómo hacer un mundo mejor, etc.  Todo en pos de ir ganando más y más terreno para ir alcanzando la lucidez absoluta, la sabiduría más elevada o la llamada iluminación (aunque sabemos que no es fruto de una sola vida terrenal, sino de la suma del trabajo realizado en muchas vidas). Sin embargo, a veces me cruzo con personas que cuando cuentan sus experiencias me hacen preguntarme si muchos de ellos saben muy bien lo que buscan y en otras ocasiones siento que para algunos no es más que una nueva moda para sentirse un poquito más especiales que el vecino.

Realmente trabajando en ello tenemos la posibilidad de alcanzar estados de conciencia más elevados y una lucidez creciente en nuestra evolución personal. Pero el objeto de este comentario son los pseudo-iluminados, personas que creen estar “iluminadas”, cuando la observación desde el exterior es que se trata personas con neurosis de soberbia.

Ante lo cual me pregunto… ¿Es lo mismo sentirse iluminado que estar iluminado?

Claramente no. Diferentes sabios, a lo largo de la historia, han señalado los peligros del camino espiritual y muy especialmente el riesgo de la soberbia. Las personas más avanzadas en este camino nos previenen siempre para que evitemos caer en este peligro.

¿Y no es soberbia pretender que es uno mismo, él solito, el que sabe su grado de iluminación?

¿Cómo podemos evaluar el estado de lucidez de las personas que dicen estar iluminadas?

Para tener un criterio objetivo de validación de diferentes estados de conciencia, tengo en cuenta el modelo de Ken Wilber de los cuatro cuadrantes.

Hay cuatro perspectivas desde las que conocer la realidad:

No es lo mismo sentirse iluminado que estar iluminado

1-    La primera de ellas sería la dimensión subjetiva individual. Lo que alguien tiene en su interior y que sólo puede ver él mismo.

El cuadrante superior izquierdo se refiere a lo “interior” de la individualidad. El criterio de validez para este cuadrante es LA VERACIDAD.

En esta fase subjetiva individual, la persona se sentirá de una forma especial, diferente a la habitual. También se sentiría bien internamente, con equilibrio, paz, armonía, salvo si sufre algún periodo de crisis naturales en este proceso de despertar.

Sin embargo, si se siente malhumorado, irritable, es cínico o desprecia a muchas personas, dudo mucho de que dicha iluminación sea real... Y si necesita contarle a todo el mundo que está en un camino para iluminarse o que ya está iluminado, podemos asegurar, casi con total certeza que la luz se le ha quedado lejos... A esto se le puede llamar egocentrismo, narcisismo o incluso megalomanía (es una condición psicopatológica caracterizada por fantasías delirantes de poder, relevancia, omnipotencia y por una henchida autoestima, sentirse especial a los demás), pero nada de esto se da precisamente en las personas iluminadas de verdad...

“No se trata de saber si el mapa coincide con el territorio sino verificar la fiabilidad del cartógrafo”.

2-    La segunda es la dimensión objetiva individual. Lo que es observable por cualquiera, desde el exterior.

Este cuadrante superior derecho su criterio de validad se corresponde con LA VERDAD.

En esta fase será en la que por parte de cualquier observador imparcial se comprobara que esa persona, tiene una actitud nueva, más positiva y realista ante la realidad.

El “territorio” debe coincidir con el “mapa”.

3-    La tercera la dimensión subjetiva colectiva externa. Lo que se ve desde dentro de un grupo por sus miembros.

Este enfoque considera la forma en que la comprensión mutua permite la relación entre los sujetos. El criterio de validez será COMUNITARIO Y NORMATIVO EN RELACIÓN CON LA JUSTICIA.

Se supone que sus relaciones tendrían que ser armónicas con las personas, no de dominación, manipulación, ni sumisión. Se supone también que sería alguien que no va generando sufrimiento y malestar en otros y que tiene actitudes leales, adecuadas y empáticas ante sus semejantes.

4-    La cuarta la dimensión exterior objetiva. Lo que se ve desde fuera, en un grupo por parte de cualquier observador.

Aquí apunta a la sociedad donde estamos inmersos y la prueba de validez es EL AJUSTE FUNCIONAL que se relaciona con el sistema total.

¿Es alguien que tiene la capacidad de reinventarse en su vida? ¿Es alguien que sabe manejarse con las finanzas y en el mundo material? ¿Sabe compartir? Etc.

Así que tenemos que lo primero que nos lleva a este “despertar” es un fenómeno que denominamos “darse cuenta” y que se produce gracias a la facultad de la conciencia de llegar a ser consciente.

Dependiendo de la naturaleza que “veamos”, experimentaremos un efecto mayor o menor en nosotros, en nuestra identidad, en nuestra estructura psicológica, en nuestra gestión emocional. Darse cuenta de programaciones emocionales que limitan nuestra vida, tiene un efecto transformador muy profundo cuando los traemos a la consciencia y los elaboramos para deshacernos de ellas.

Resumiendo, la conciencia tiene la facultad de volvernos conscientes, y dependiendo de la naturaleza de lo que vamos despertando, esto tendrá un impacto mayor o menor en la transformación interior de cada uno.

En ocasiones aquello de lo que podríamos ser conscientes, es demasiado grande para lo que podemos asimilar, y existen mecanismos psicológicos para que este “darse cuenta” no se produzca, se llama Negación y es la razón por la que en algunas personas no se produce transformación.

Cuando dos visiones lejanas, opuestas o divergentes se encuentran, generan fricción, ésta se experimenta con rechazo y malestar interior. Lo cual hace que apartemos la información que nos llega hasta más adelante o de forma permanente. Estos mecanismos frenan o hacen el despertar de la conciencia progresivo, ya que mucha luz sería cegadora, y es necesario asimilar primero para poder procesar más luz adelante.

El despertar de la conciencia es un camino que cuando se inicia no tiene ni fin ni retorno. Una vez lo iniciamos, no hay vuelta atrás.

Este proceso de despertar es un viaje transformador que afecta a nuestro cuerpo, mente, emociones, a nuestro sistema energético, a nuestras relaciones, a nuestros valores y motivaciones, a nuestro estilo de vida, afecta a nuestra Alma y afecta al Mundo.

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Lourdes Morales
Professional Certified Coach-PCC
Personal, Executive & Leadership Coach
Vía: Conocersecomprendercrecer.blogspot.com