Reflexión de Iker Jiménez "El amor"



Hacen falta en estos momentos historias que nos cuenten que el amor es capaz de sanar, capaz de curar y que es un impulso enorme. Nos han hecho creer que hablar del amor es algo ñoño y que no sirve para nada. Está muy desprestigiado. En un mundo donde el materialismo, lo práctico y lo objetivo cobra toda la dimensión del éxito.
El amor, que es tan sutil, ¿cómo se mide? Estamos acostumbrándonos a que eso importe poco. El amor se queda en una cosa para locos, para poetas, hasta que de pronto una historia como esta nos golpea. Nos demuestra que lo que creemos que ha perdido fuerza, es lo más importante. Suena raro porque es como obvio decir que el amor en todos los niveles es lo más importante que hay. Cuando es entre padres e hijos, nos deja un poco KO. El amor de un padre o de una madre genera milagros médicos.
Pero también estoy seguro de que hay padres que no harían ese esfuerzo. Cada uno tiene sus valores. Y por desgracia, esta sociedad está haciendo que haya una confusión de valores. ¿Hasta qué punto el amor y el afecto curan? Intuyo que el amor y el afecto no pueden ser lo mismo que el desafecto. Luego nos enteramos que muchos enfermos que creemos terminales, escuchan perfectamente a sus seres queridos. Y saben que están ahí y saben sus palabras. Esto significa que el amor profundo es muy importante y no sé de qué forma nos lo hacen olvidar. En muchos medios está de moda que el amor es una basura. Eres como tonto si amas, tienes que hacer otras cosas más productivas.

Recordado la película 'El aceite de Lorenzo'. Aquellos padres fuera de sí porque el diagnóstico médico era irreparable. Le daban a su hijo por una extraña enfermedad dos años de vida. El amor hacia su hijo les hace estudiar a esos padres y terminan sabiendo más que cualquier especialista mundial en esa enfermedad rara. Inventan un aceite que hace que su hijo en vez de vivir dos años viva treinta. Heroico, ¿no? Hay personas que se mueven por el amor incondicional, sin esperar nada a cambio. Es un gran misterio el del amor. Capaz de resolver historias físicas y capaz de sanar lo incurable. Sabemos por muchos médicos la gran variación que hay entre el enfermo desamparado y el que tiene amor.

Historia como esta nos reconcilia con el amor. Porque hay gente que quiere que nos olvidemos de él. Dejan de importar las cosas de verdad, que siempre han sido importantes para el ser humano. Espero que, recordando esta historia, pensemos que esa fuerza mágica que estamos olvidando depende de ustedes cómo se emplee. Quizá todavía haya un hueco para la esperanza. ¡Yo creo que sí!

Reflexión de Iker Jiménez en el programa "Cuarto Milenio"