Ley de atracción: Sigue tu impulso


Click para ver las publicaciones anteriores

Sin vacilaciones

Con la posible excepción de la oración, que es con mucha frecuencia una súplica que procede de una válvula más cerrada que abierta, pocos de nosotros aprendimos a introducirnos en lo más profundo de nuestro interior, ya no digamos siquiera a escuchar lo que esconde, y mucho menos seguirlo. Pero, ¿seguir qué? Escuchar, ¿a quién? ¡Tonterías! Mejor toma una pastilla. Todo eso es mera imaginación. No tiene sentido. No existen datos intelectuales o  empíricos para apoyarlo.

Me encanta cómo afirmamos que algo no existe, le damos la vuelta y le ponemos nombre. Nos mostramos despectivos ante la "guía divina", pero, de manera curiosa, le damos una amplia gama de nombres, como: corazonada, motivación, presentimiento, intuición, inspiración, impulso, urgencia, premonición, deseo o imaginación. Todo esto es resultado de lo que nos indica la guía, el tú real que te está enviando mensajes desde la inteligencia infinita. Tú estás haciendo todo lo que te ofrece este poder, en forma de ideas o direcciones que debes seguir antes de cerrar otra vez la válvula.

La guía es tu alma que habla, Dios que habla, tu ser interno que habla, tu Yo expandido que habla, tu acompañante cósmico que habla. Tu guía hace lo necesario para atraer tu atención, y para ayudarte a entrar en tus "quiero", de la misma manera si se trata de un nuevo automóvil que de un nuevo peinado, o de un cabello radiante. Pero para hacer que esto funcione, debes aprender a confiar en lo que estás eligiendo en esa situación.

Una pareja que eran mis clientes en el negocio de las hipotecas, y a quienes llamaré George y Sally, se mostraban un poco confundidos cuando llegué a su casa una noche para recoger su solicitud de préstamo. Cuando les pregunté qué les pasaba, George dijo que él y su esposa acababan de salvarse de una grave carambola de ocho automóviles en la autopista, y que todavía se sentían realmente alterados por la impresión, según lo expresó él.

Trabajaban en lugares diferentes, pero se transportaban a sus trabajos juntos. Parece ser que volvían a casa por la autopista, como de costumbre, y George empezaba a mostrarse molesto porque tenían que avanzar con lentitud, detrás de un camión muy grande, de color rojo y desvencijado; así que decidió cambiar de carril. En forma repentina, y sin saber por qué lo hacía, Sally dijo en ese momento: "¡Mi amor, no hagas eso! ¡Tenemos que salir de la autopista ahora mismo!". Hubo la acostumbrada explosión por parte de George  acerca de que aquello era una tontería. Entonces, finalmente, para mantener las cosas en paz, George se desvió hacia la siguiente salida y tomó varios caminos alternos, en dirección a su casa.

Cuando llegaron, George conectó el noticiario local de la televisión, como lo hacía siempre, y vio el desvencijado camión rojo arriba de una pila de autos chocados, aplastado entre dos automóviles. El accidente había ocurrido en la autopista, a poca distancia del lugar de donde George y Sally se habían desviado. Dos personas habían fallecido en la carambola.

Sally era una mujer bien conectada, que había seguido sin vacilación las instrucciones de su guía. ¿Cuántos de nosotros hubiéramos escuchado, ya no digamos seguido, las instrucciones que nos estaba dando esa voz de salirnos del camino?

Es una gran broma cósmica el hecho de que hayamos sido diseñados para ser precisamente eso: para vivir de acuerdo con nuestros sentidos, y no con nuestros cerebros. Sin embargo, a lo largo de los siglos hemos aprendido a pensar nuestras reacciones, en lugar de asentirlas, exactamente al contrario de la forma en la que vive el resto de la naturaleza. Los animales y las plantas lo hacen (vivir de acuerdo con sus sentidos), mientras que nosotros, los cerrados y desconectados seres humanos, nos burlamos de ello.
Pero cuando realmente empieces a jugar el juego de "sentirte bien", te aseguro que será todavía mejor que pasar un día completo en Disneylandia. Escucha, y sigue escuchando, y actúa obedeciendo a tu guía sin vacilación.

Así que si tienes docenas de amigos y familiares que te dicen que tienes que hacer "esto", pero en el fondo de tu ser sientes un profundo impulso de hacer "aquello", siempre, sigue tu impulso (¡si hacerlo te hace sentir bien!). ¿Por qué? Sólo inténtalo unas cuantas veces y verás por qué. El sistema aplicado por tu guía lo está haciendo todo, sabe cómo llevarte a donde quieres ir, para seguir tu intuición original. Así que date la oportunidad. Conéctate bien y escucha, pues ese Yo expandido sabe lo que está haciendo.

Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 98 Volumén 2