Ley de Atracción: termina con una vida de privaciones


Rompe la barrera del "quiero"

Al principio, terminar con una vida de privaciones programada puede provocar un poco de miedo, porque significa cambiar, pero debemos destruirlaa si queremos convertimos en auténticos creadores, en lugar de seguir siendo creadores por casualidad. Y honestamente, aprender a querer productivamente (y descubrir que está bien) no es tan complicado como parece, una vez que aprendemos cómo querer, en lugar, de cómo no querer.

Existen tres tipos básicos de "quiero", cada uno con su propia intención, en nuestro archivo de sueños.

Los "quiero" reales

En primer lugar están los "quiero" reales, que se derivan de los "no quiero": "No quiero ir a la casa de mis suegros en las vacaciones. En cambio, quiero...". "Ya no quiero vivir más aquí, en cambio quiero…". Ésos son los más sencillos. Sólo das vuelta a la página de un "no quiero", y ahí está tu "quiero" real del otro lado.

Los "quiero" negativos

Luego siguen los "quiero" negativos, los que tienes que detectar antes de poder salirte de ellos. Puedes identificarlos por la forma en la que te hacen sentir, puesto que nunca te hacen sentir bien hasta que logras enfocar adecuadamente su intención.

"Quiero estar bien" tiene un claro enfoque en el hecho aparente de que tú no estás bien. Ése es un "quiero" negativo. "Quiero ser rico" presenta la misma dificultad. Ambos vienen de un lugar de carencia que nos causa incomodidad, por el simple hecho de que no tenemos algo que queremos. Los "quiero" negativos son siempre "no quiero" y resultan difíciles de detectar, a menos que los sintonices con tus sentimientos.

Si tienes sobrepeso y quieres adelgazar, dices con toda inocencia: "Quiero estar delgado", ése es un "quiero" negativo y nunca, jamás, lo sentirás como una grata sensación que te reconforte. Proviene de anhelar, de añorar o de un desear vacío, todo ello de energía negativa. Surge de la necesidad, la cual implica temor, y no del deseo, que es emoción. Naturalmente, tú no estarías queriendo algo si lo tuvieras; pero si solamente te enfocas en el hecho de que no lo tienes, jamás llegará. Y no podrás conseguirlo porque tu enfoque está en su ausencia.

Si lo que quieres -y la forma en la que lo estás declarando- no te hace sentir bien, es un "quiero" negativo, y necesitas replantearlo para que se convierta en una intención positiva, en un deseo lleno de entusiasmo.


Los "quiero" correctos

Finalmente está el tercer tipo de los "quiero", que yo llamo el correcto, por la sencilla razón de que tenemos derecho a que nuestros deseos se cumplan, sin importar lo que puedan decir en contra nuestra religión, nuestros padres, y nuestros amigos o compañeros de trabajo. Tenemos el derecho, en virtud de nuestra existencia, de probar nuestras habilidades creativas en la forma en que lo decidamos. Tenemos el derecho de sustituir cualquier "no quiero" -cualquier "no quiero" - de nuestra vida, con un "quiero", en cualquier momento. Y si eso nos complace a nosotros, probablemente también complacerá a lograr más. Si no es así, entonces, ¡qué le vamos hacer!

Con los "quiero" correctos, finalmente sacamos del clóset los "deberías" y los "tienes que", para lanzamos a vivir la vida... ¡nuestra propia vida! Con los" quiero" correctos, aceptamos el hecho muy real de que no sólo es correcto y adecuado, sino esencial para nosotros querer: cualquier cosa..., en cualquier parte..., de cualquier tipo..., en cualquier cantidad..., en cualquier forma..., en cualquier grado..., y en el momento en que lo deseemos. ¡Cualquier cosa! Cualquier cosa de todo cuanto hay sobre la faz de la Tierra, siempre y cuando sea algo que nos permita liberar nuestra vida, salir de Similitud y empezar a vibrar más cerca del canal de alegría de nuestro Ser verdadero. Ésta es la única razón por la que tenemos los "quiero", para hacemos sentir bien cuando los tenemos.
Sí, yo sé que esto suena cruel, indiferente a los demás y hasta cierto punto egoísta. Pero, por favor, tenme paciencia antes de llegar a sacar una conclusión, y te darás cuenta de cómo este atrevido enfoque de la vida será profundamente benéfico para todos los que te rodean y dependen de ti.

Querer, necesidad de la vida

Yo te digo: "Muy bien, ¿qué quieres?" Y tú me dices: "Oh, eso es fácil. Quiero suficiente dinero para pagar mis cuentas, cuidar a los niños, tener una linda casa en donde vivir, un trabajo que me guste, una pareja amorosa con la que compartir todo, y una salud perfecta. Además, tampoco me disgustaría tener un auto nuevo".

Eso es un comienzo, y muy bueno, pero eso es todo lo que es, simplemente, ¡un comienzo! De hecho, para la mayor parte de los que vivimos en este mundo, tener todas esas cosas evidentemente maravillosas ¡sería como vivir en el paraíso! N o obstante, si vamos a liberar ese poder que llamamos pasión, para poder aproximarnos y finalmente vivir más cercanos a la frecuencia de nuestro Ser natural con profunda alegría, tenemos que ir más allá de lo evidente..., ¡mucho más allá!

Así que, ¿qué más? ¿Qué más quieres? Sí, por supuesto, los "quiero" cambian con los años. Probablemente has pasado ya de la época en la que querías un pastel y para tu cumpleaños (y entonces, ¿de nuevo...?), o quizá ya no desees tener un espectacular convertible para recorrer con él el centro de la ciudad el sábado por la noche. Y, sin embargo, todavía hay dentro de ti un asombroso inventario de fantasías, desde hace mucho tiempo olvidadas. ¿Cuáles son? ¿Cuánto tiempo hace que no te atreves a disfrutar de su tentador sabor, o de participar en las exóticas aventuras en tu soñar despierto?

¿Cuáles son tus deseos más pequeños, más grandes, más antiguos o más nuevos, tus deseos más profundamente ocultos, tus ambiciones, tus aspiraciones..., las que son tan remotas, tan imposibles, tan improbables, que nunca te has atrevido a hablar de ellas en voz alta, ni siquiera en un susurro..., a nadie..., ni siquiera a Dios? ¿Cuáles son? ¿Qué te has permitido dejar de querer?

¡Este planeta no es Similitud! Venimos aquí por el contraste, por los opuestos. Venimos aquí para aprender a manifestar nuestros deseos. Venimos a aprender a discernir y a cultivar ese extraño arte de querer, que equivale a manifestar. En cambio, nos encontramos atrapados en la inútil habilidad de coleccionar diligentemente los "no quiero".
Venimos a aprender cómo crear nuestros deseos, cómo realizar nuestros sueños, cómo prosperar y cómo llevar esta maravillosa experiencia llamada "ser físico" hasta su propio zenit.

Venimos a experimentar lo bueno, junto con lo malo, de tal forma que podamos aprender a seleccionar lo que nos gusta, por encima de lo que nos disgusta. ¡Aprovéchalo! Saca tus tan ansiados sueños de ese clóset viejo y atiborrado, sacúdelos un poco con amoroso cuidado, y examina atentamente cada uno de ellos.


Olvida que están demasiado lejos.

Olvida que no tienen posibilidad alguna de realizarse, o que son impensables.


Olvida que alguien pueda pensar que estás perdido. Olvida que pueden llamarte egoísta.
¡Olvida esas cosas!


Querer no sólo es tu derecho, es un pre-requisito indispensable para una vida feliz.


Continuará...

Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capitulo 95 Volumén 2