Una Poderosa Fuente de Bienestar parte 2/3


En los capítulos anteriores de este taller de autoestima, ya se han revelado ciertas verdades que se me aparecieron a mí. Pero hoy, llego un poco más allá al saber plenamente y sin duda alguna que todo es cuestión de vibración, con amorosidad hoy te afirmo:

La forma para atraer algo que deseas a tu experiencia de vida consiste en lograr una armonía vibracional entre tus pensamientos y aquello que deseas”.

Me explicaré con un ejemplo: si deseas un flamante automóvil nuevo (algo que sin duda puede tener una frecuencia vibracional alta), pero al mismo tiempo envidas a las personas que lo tienen (tu envidia te lleva a una frecuencia vibracional lenta), el auto jamás llegará a ti, no lo podrás atraer, sus frecuencias no armonizan con las tuyas. Otro ejemplo: Si deseas tener una relación de pareja estable y pacífica (algo de muy alta frecuencia vibratoria) pero al mismo tiempo estás preocupada o preocupado al dudar si te es fiel o no, si al mismo tiempo estás molesta o molesto contigo mismo por un problema que tuviste en tu trabajo, si al mismo tiempo sientes ansiedad al no saber si te va a dejar o no (todos estos ejemplos son de frecuencia vibratoria muy baja), pues nunca atraerás a tu vida una pareja estable y en paz. No hay armonía entre sus frecuencias vibratorias, es decir, no sintonizan en la misma frecuencia. Un último ejemplo como para que quede más claro: si deseas más dinero y mayor abundancia en tu vida (algo sin duda de muy alta frecuencia vibratoria), pero al mismo tiempo estás preocupado porque tienes deudas, preocupado porque el dinero no te alcanza, ansioso porque no hayas la forma de ganar más dinero (todo esto de una frecuencia vibratoria extremadamente baja y lenta), pues el dinero no llegará a ti. Imposible. Las frecuencias vibratorias entre lo que deseas (dinero) y tus pensamientos (preocupación), no sintonizan, no cazan, no encajan. Así es como dejas de manifestar. ¿Me expliqué?

La manera más sencilla de hacer que armonicen tus frecuencias vibratorias con las de tus deseos, es que “imagines” que ya lo tienes, que al imaginarlo “sientas” la maravilla de gozar aquello que deseabas, creer que ya lo tienes en tu experiencia de vida, dirigir tus pensamientos al disfrute como de ya tener aquello que deseas..., y con la práctica de esta poderosísima recomendación propia de una Nueva Conciencia, te mantendrás en la frecuencia vibratoria necesaria para que “permitas” así que aquello que deseas se manifieste en tu experiencia de vida. De lo que hoy te digo tengo la evidencia con mi propia vida en los últimos 10 años. Y también te confieso que con la práctica, el tiempo que pasa entre que deseas algo y te sucede, es cada vez menor. Al principio pueden ser años o meses, y luego sucede en 1 o dos minutos. Me consta en ambos casos.

Con Nueva Conciencia, tus emociones se transforman en un maravilloso sistema de guía para ti. Cuando practiques estar más consciente de tus emociones, detectarás rápidamente si estás vibrando lento o rápido. Es muy fácil. Si te sientes mal, vibras lento. Si te sientes bien, vibras rápido. No hay más profundidad conceptual necesaria aquí. Pero sigamos: si te sientes mal, vibras lento, y al vibrar lento empiezas a sintonizar con frecuencias de ese tipo y peores cosas te empiezan a suceder. ¡Las atraes con tu lenta frecuencia vibratoria! Por eso la gente me dice: “...ay, es que ya no es lo duro sino lo tupido...”. Sí, me queda clarísimo cuando comprendes que todo es cuestión de vibración. Lo mismo al revés, si te sientes bien, vibras rápido y al vibrar rápido sintonizas con frecuencias de esa misma vibración, así atraes más abundancia, más alegría, más entusiasmo, más amor, más bienes materiales... ¡y sin esfuerzo! Aquí es cuando la gente decimos: “¡Wow! ¡Qué bien me está yendo y cada vez mejor! Pues claro, lógico, es la ley de atracción en pleno y gozoso funcionamiento. Quizá para alguno los lectores le cause un calambre cerebral el que afirme que “sin esfuerzo”, pero sí, así es. De hecho, el esfuerzo es una idea cuya frecuencia vibratoria es muy lenta, y por lo mismo que hoy te estoy explicando (confesando) es que mucha gente que se esfuerza no logra lo que quiere. El esfuerzo es de frecuencia vibracional lentísima y si lo que desea la persona es de frecuencia vibracional muy alta. Así, no hay armonía vibracional, no hay sintonía, no atrae, no manifiesta lo que desea en su vida. Lógico. Es una ley.

Una poderosísima manera de que logres elevar tu frecuencia vibratoria. Con que la eleves basta para que el bien, lo hermoso, la dicha, la felicidad y el amor, lleguen a ti como natural consecuencia de sintonía. A estas alturas ya debes entender perfectamente porqué. Mi más poderosa recomendación para ti hasta el momento es la siguiente..., ¡pon toda tu atención a mis palabras para que las hagas tuyas!....

“Si quieres elevar tu frecuencia vibracional, si deseas vibrar más rápido haz algo que te haga sentir bien. 
Elige deliberada / conciente / objetivamente sentirte bien siempre. Y si quieres disminuir tu frecuencia vibracional, elige sentirte mal por algo o por alguien”.

Así de sencillo y de consecuencias en igualdad de frecuencias. Es decir, si deseas algo hermoso, útil, bueno en tu vida, lo único que tienes que hacer es elevar tu frecuencia vibracional a los niveles de aquello que deseas. 
Y para ello, has de elegir sentirte bien siempre, ¡siempre! Haz lo que tengas que hacer, ¡lo que sea necesario!, para sentirte bien siempre. Por ejemplo: he sido criticado por alguna persona cuando sugerí que dejaras al menos un par de meses no escuchar ningún noticiero, ni leyeras ningún periódico durante éste tiempo. A mí me ha funcionado de mil maravillas. Si alguien me habla para darme alguna mala noticia o decirme palabras de muy baja frecuencia vibratoria, no permito que entre a mi campo vibracional. Me dio risa que hace un par de semanas, una señora a la que estimo, me dejó dicho: “...Un ejemplo: una amiga me buscaba con frecuencia y nunca me encontraba. Solo dejaba recados en la contestadora de mi casa y siempre (¡siempre!) con una queja: “Oye, qué te pasa, por qué no me hablas....”, “...Oye ya comunícate desgraciado, me tienes ya de malas”, “Oye, ¿qué te crees? Recuerda que los amigos siempre se hablan y se procuran, aprende”. En ninguna de esas llamadas contesté. No me interesa comunicarme con quien va a reclamarme algo, por más apariencia de justificación que tenga. En otras palabras, si estoy vibrando tan alto y tan rápido, no me interesa bajar mi frecuencia vibracional con ese tipo de llamadas. Han pasado los meses y he enviado un clarísimo mensaje a mis amigos: “Si has de querer comunicarte conmigo, solo será a través de buenas y amorosas maneras, de lo contrario no me encontrarás”. ¡Y me ha funcionado de maravilla! En otras palabras, lo que he hecho con mi círculo de relaciones más cercanas es enviar el mensaje: si quieres convivir con altas frecuencias vibratorias (las que yo elijo todo el tiempo), has de elevar las tuyas y entonces ahí sí nos encontraremos. Así está funcionando mi vida hoy en día. Esto tan solo por comentarte un ejemplo muy personal, pero que con toda seguridad te dejó claros los conceptos.

Otra poderosísima manera para pensar en algo y así generar su frecuencia vibratoria es hablar de ese algo constantemente. Ayer visite un amigo y se encontraba su mamá de visita y me relató un dramático asalto que vivió en su casa, amagando a toda su familia y un sin fin de desdichas. Luego de que la escuché con atención (ahí por tratarse únicamente de educación, obviamente), se me ocurrió preguntarle: “Señora..., ¿cuándo sucedió esto que me comenta?”. Su respuesta: “Fue hace 20 años”. ¡¡Quéeee!! Yo llegué a pensar que por la pasión con la que me comentaba estos sucesos le había sucedido la semana pasada y estaba en plena catarsis conmigo, pero no. Y el motivo de su plática es que desde hace años se siente mal, deprimida y cansada todo el tiempo. ¡Pues lógico! Si sigue pensando poderosamente en algo de frecuencias vibratorias tan bajas, como se logra a través de hablar y hablar de una desgracia, y para colmo de algo sucedido hace 20 años, pues por ello siempre se siente mal, atrae a su vida carencia, atrae problemas, enfermedades, atrae más desgracias porque ha elegido, al hablar constantemente del tema, vibrar tremendamente lento. Lo que le pasa es una ley de atracción. 

Por ello, con una Nueva Conciencia desde siempre he recomendado no ver noticieros, ni ser parte que comunica malas noticias, ni nada por el estilo, sino que mejor elegir el hablar exclusivamente de buenas noticias y hacerlo constantemente, hablar de hermosos acontecimientos, hablar de la maravilla que es la vida, de lo hermosa que puede manifestarse frente a nosotros si nosotros albergamos pensamientos de muy alta frecuencia vibratoria. Por algo nos encontramos tú y yo aquí. ¡¿No es una bendición?!

Continuará...