La Abundancia Comienza Contigo parte 2/3

Parte I

Hace unos días recibí un correo de una persona que me preguntaba qué decirle a su hijo cuando después de leerle un artículo acerca de la Abundancia, éste le preguntaba por los robos de nuestros gobernantes, que qué le debía decir, que no encontraba respuesta ante los argumentos de su hijo que la contradecían tanto a ella como a mí de paso. 
Recuerdo haberle respondido algo así: Deje que su hijo piense lo que quiera. No luche por demostrar nada. Nueva Conciencia es algo que se aprende cuando se está preparado para ello, no antes. Yo le diría a su hijo: “Chiquito… lo que hagan los gobernantes es algo que me tiene sin cuidado, mis pensamientos están totalmente enfocados en la Abundancia y en la Verdad, ámbitos que dejan fuera los argumentos que me das. Tú eres libre de elegir enfocar tu mente en lo que quieras, en lo que yo te propongo o en lo que tú ves de robos y mentira por parte de ciertos políticos y gobernantes. Sólo te recuerdo que todo aquello donde enfocas tu mente, lo atraes para ti poderosamente. Lo que piensas se expande en tu mundo. Que descanses mi amor”. Algo así le diría yo. Y pues hoy de paso te lo dije a ti. Como siempre, tú eliges.

Tu Abundancia casi me atrevería a afirmar que es simple cuestión de sumar o restar. Por la calidad de tus pensamientos, o añades a tu bien o le restas. Esta ley es inexorable. El fracaso, la carencia y la pobreza en tu vida es sencillamente el resultado de limitarte continuamente. Y a la inversa, el éxito y la Abundancia son los resultados de ampliar constantemente tus horizontes. Es valiosísimo hacer un inventario de la calidad de tus pensamientos de vez en cuando, y mejor si es empezando el año. ¿Le restas o le sumas a tu vida? Es así de fácil. Tus pensamientos negativos de temor y preocupación restan tu bien con mucho mayor rapidez que la inflación merma la cotización del dólar. Y tus pensamientos optimistas suman a tu bien de manera más espectacular que el interés compuesto aumenta tus ahorros bancarios.

Para la gente poco estudiada en Biblia y religión, una de las frases de Jesús que más debate ha generado es cuando afirmó: “Porque al que tiene le será dado y tendrá más; y al que no tiene aún lo que tiene le será quitado”. (Mt. 25:29). Mucha gente creyó que con esto el rico se volvería más rico y el pobre más pobre, pareciendo una gran injusticia. Pero no creo que Jesús propusiera injusticias, sino que su declaración en lenguaje simbólico no era otra cosa más que una ley sobre la cual el Universo entero está edificado. Es la ley de Atracción. Si piensas en abundancia, atraerás más de ella a ti. Si dedicas tiempo a pensar en carencia y problemas, atraerás más de ellos a ti. Esto es ley.

Estoy convencido de que cualquiera, ¡literalmente cualquiera!, puede lograr sintonizar con la Abundancia que se nos tiene en derecho de nacimiento a esta existencia. Quiero que te convenzas. Si estas convencido de tener ciertas cosas en tu conciencia, irremediablemente vas a darles forma en lo externo y las manifestarás en tu experiencia. Esto lo afirmo porque lo vivo todos los días. Los niños lo hacen incluso con mayor maestría.

Creo en Dios. Y ahora más que nunca. Hum…, si te contara. Y una de las formas más poderosas y congruentes de creer en Dios es precisamente creer en la Abundancia, porque eso es lo que hay en todo momento. No es algo que hagas por Dios, o algo que Dios haga especialmente para ti. Es sencillamente una Nueva Conciencia en el que sintonizas tus pensamientos –tu conciencia-  con la actividad incesante del amor divino, la vida sanadora o la substancia próspera, que sería lo mismo que decir Dios. Sé que esto puede ser difícil de comprender, pero créanme, es así. Y es formidable darse cuenta. Un milagro ya importante que se podría dar para ti en esta lectura es que aceptaras, comprendieras y te percataras de que eres un ser espiritual con la Perfección de la Mente Infinita. Si logramos esto juntos, verás que no se trata de pedirle nada a Dios para que te lo de, como mal nos enseñaron aquellos de conciencia más primitiva, donde al pedir, automáticamente nuestra conciencia se enfocaba en carencia, y de esa forma carencia atraía a más carencia por una ley que ya te he explicado. Y no, más bien se trata de que descubras y liberes tu propio “esplendor encerrado”. Centra tu conciencia en un sentido más profundo de la vida donde tú eres el centro de todo, donde descubres que Dios no está afuera, sino precisamente lo contrario, está dentro como tu esplendor. Solo es cuestión de darse cuenta para liberarlo y una demostración empezará a hacerse realidad para ti, sin que tú hagas prácticamente nada.
A estas alturas de mi vida sé que todas las cosas son posibles. Lo sé. Pero no porque Dios haga una excepción para alguno de nosotros en respuesta a nuestros ruegos o buen comportamiento, sino porque nuestra fe es la llave del reino del poder para aplicar leyes que trascienden toda limitación humana. Somos Dios todos. Pero solo hasta que te das cuenta es que entras al mundo de la creación consciente de tu realidad.

La curación que anhelas, la superación que deseas, la prosperidad y éxito por las cuales quizá has orado persistentemente, aunque te parezca extraño te he de decir que todo ello no requiere de ningún milagro, sino más bien requiere tan sólo de la aplicación disciplinada de la ley divina y el firme esfuerzo de conocer a Dios en ti y en todo.

Para aterrizar más el concepto te atraer abundancia a tu vida, comienza con algo muy simple pero poderoso: “Desearlo fervientemente”, no basta con quejarte, preocuparte, pensar con tibieza, necesitas decidirlo, esto que te puede parecer de sobra, pero en realidad genera energías alrededor de tu deseo, pones al Universo a confabular a tu lado como efecto de la Ley de Atracción.  Creo que es claro el mensaje en las primeras hojas de éste capítulo -> Necesitas responsabilizarte de ti mismo. Como consecuencia entenderás que lo que vives el día de hoy sea lo que sea tú lo creaste.

Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capitulo 59 - Volumén 2