Ámate a ti mismo y observa - Osho




Osho, ¿ puedes decir algo acerca de estas bellas palabras de Buda:

"Ámate a ti mismo y observa – hoy, mañana, siempre" ?

"Ámate a ti mismo"...

El amor es el alimento del alma. Tal como la comida es para el cuerpo, así es el amor para el alma. Sin comida el cuerpo se debilita, si amor el alma se debilita.


El amor te hace rebelde, revolucionario. El amor te da alas para volar alto. El amor te da percepción de las cosas, así nadie te puede engañarte, ni explotarte, ni oprimirte.

El amor nada sabe de deber. Deber es un fardo, una formalidad. Amor es una alegría, un compartir; el amor es informal. El amante nunca siente que ha hecho lo bastante; el amante siempre considera que más es posible. El amante nunca siente 'Yo he favorecido al otro'. Al contrario, siente 'Debido a que mi amor ha sido recibido, estoy agradecido. El otro me ha favorecido por recibir mi regalo, no rechazándolo".

Un hombre que se ama a sí mismo, se respeta a sí mismo y un hombre que se ama y se respeta a sí mismo, respeta a los demás también, porque sabe 'Tal como soy yo, son también los demás. Tal como a mí me gusta el amor, el respeto, la dignidad, a los demás también les gustan'. Él se torna consciente de que no somos diferentes, en lo que concierne a lo esencial, somos uno. Estamos bajo la misma ley: Es dhammo sanantano (dhammo sanantano: 'esa es la ley eterna e inagotable: su naturaleza es convertirse en Dios').

El hombre que se ama a sí mismo disfruta tanto del amor, se vuelve tan contento, que el amor comienza a desbordarse, comienza a alcanzar a los demás. ¡Tiene que alcanzar! Si tú vives el amor, comienzas a compartirlo. No puedes continuar amando a ti mismo para siempre porque hay algo que verás absolutamente claro: que, si amando a una persona, a ti mismo, el éxtasis es tan tremendo y tan bello, ¡tanto más éxtasis está esperándote si comienzas a compartir tu amor con muchas personas!

Lentamente las ondulaciones comienzan a expandirse cada vez más lejos. Tú amas a otras personas; entonces comienzas a amar a los animales, a los pájaros, a los árboles, a las piedras. Tú puedes colmar todo el universo con tu amor. Un simple individuo es suficiente para llenar todo el universo con amor, tal como un simple guijarro puede llenar todo el lago de ondulaciones – un pequeño guijarro.

Digo que ése es uno de los más profundos sutras de Buda, y sólo una persona despierta puede darle una tal percepción. La persona que se ama a sí misma puede fácilmente tornarse meditativa, porque meditación significa estar consigo mismo.

Si te odias a ti mismo – tal como tú haces, tal como te han dicho que hicieses, y lo has cumplido religiosamente – si a ti mismo te odias, ¿cómo podrás estar contigo mismo? La meditación no es otra cosa sino disfrutar de tu bella soledad y celebrarte a ti mismo. He aquí lo que es toda la meditación.

La meditación no es una relación. El otro no es absolutamente necesario; somos suficientes para nosotros mismos. Somos bañados en nuestra propia gloria, bañados en nuestra propia luz. Estamos simplemente alegres porque estamos vivos, porque somos.

El mayor milagro del mundo es que tú eres y que yo soy. Ser es el mayor milagro y la meditación abre las puertas de ese gran milagro. Pero sólo el hombre que ama a si propio puede meditar; de lo contrario estás siempre huyendo de ti mismo, evitándote a ti mismo. ¿Quién quiere mirar para un rostro feo y quién quiere penetrar en un ser feo?

¿Quién quiere hundirse en su propio cieno, en su propia oscuridad? ¿Quién querría entrar en el infierno en que piensa que está? Tú quieres mantener esa cosa toda cubierta con lindas flores y siempre querrás huir de ti mismo.

De ese modo las personas están siempre buscando compañía. No pueden estar consigo mismas; quieren estar con los otros. Las personas están buscando cualquier tipo de compañía; con tal de evitar la compañía de sí mismos, cualquier cosa servirá.

El amor comienza contigo mismo, de ese modo podrá propagarse. Él se va propagando a su propia manera; no necesitas hacer nada para propagarlo.

"Ámate a ti mismo..." dice Buda. Y luego inmediatamente añade: "...y observa". Esto es Meditación, ese es el nombre que da Buda a la meditación. Pero la primera condición es amarse a sí mismo, y luego observa.

Sócrates dice: Conócete a ti mismo. Buda dice: Ámate a ti mismo. Y Buda es mucho más verdadero porque, a menos que te ames a ti mismo, nunca te conocerás a ti mismo. El amor es la manera acertada de conocerse a sí mismo.

Ámate a ti mismo y observa... hoy, mañana, siempre.
Crea energía alrededor de ti mismo. Ama tu cuerpo y ama tu mente. Ama todo tu mecanismo, todo tu organismo. Por amar entendemos: aceptar eso tal como es, no intentes reprimirlo. Nosotros reprimimos solamente cuando odiamos alguna cosa, reprimimos solamente cuando estamos contra alguna cosa. No reprimas, porque si reprimes ¿cómo vas a observar?

Si no eres un amante de ti mismo no serás capaz de mirar a tus propios ojos, a tu propia cara, a tu propia realidad.

Observar es meditación, el nombre que da Buda a la meditación. Observa, dice Buda. Dice: Permanece consciente, alerta, no estés inconsciente. No te comportes como si estuvieses durmiendo. No continúes funcionando como una máquina, como un robot. Así es como están viviendo las personas.

Observa – tan sólo observa. Buda no dice qué es lo que debe ser observado - ¡todo! Caminando, observa tu caminar. Comiendo, observa tu comer. Bañándote, observa el agua, el agua fría cayendo sobre ti, el roce del agua, la frialdad, el estremecimiento que te da en la espina – observa todo, "hoy, mañana, siempre".

Cuando tú te vuelves más alerta comienzas a crearte alas – entonces todo el cielo te pertenece. El hombre es un encuentro de la tierra con el cielo, del cuerpo con el alma.

Osho, Extraído de: The Way of the Buddha: The Dhammapada