miércoles, 15 de julio de 2015

Cuando "DAS" demasiado... parte 1/2


La civilización que va en contra de nuestra verdadera naturaleza nos ha hecho creer que para ser "buenos" debemos de dar y dar y dar y nunca recibir. O ayudar y ayudar y ayudar sin recibir ayuda.

Esto desequilibra todo nuestro sistema, hay que dar a la par que recibimos, para eso tenemos dos manos que son iguales y tienen la misma fuerza y capacidad, la izquierda sirve para recibir y la derecha para dar, si sólo utilizáramos una, se nos acabaría por atrofiar la otra.


Y así vemos casos sobretodo de mujeres que hacen todo en casa, le dan todo a sus hijos, maridos, nietos, amigas, etc. aparte muchas veces trabajan (por necesidad, casi nunca hacen lo que verdaderamente desearían hacer, sus sueños están completamente olvidados y ni se plantean cumplir alguno) y también lo dan todo en su trabajo y tienen enfermedades, cansancio crónico y muchos desequilibrios.

Aparte que como siempre están haciendo de todo por los demás a veces se sienten no correspondidas y eso va creando un resentimiento y un rencor en sus corazones que poco a poco va amargando todo su sistema.

Y así es como se crean las enfermedades graves, cuando las emociones negativas superan a las positivas y van contaminando a los órganos físicos.

Sin embargo cuando éstas mujeres se enferman en lugar de hacer caso a su cuerpo y parar, siguen haciendo su vida normal, sin dejar que nadie las cuide a ellas, sin mostrar ni siquiera debilidad ante los demás y continúan con el mismo patrón de dar y dar y dar.

Pero empiezan un nuevo comportamiento de quejarse amargamente y de empezar a sentirse víctimas porque encima de todo lo que tienen que hacer nadie las ayuda ni las comprende, ni las escucha y ahora el cuerpo no las acompaña, qué tragedia!

Aparte que internamente piensan que ellas siempre han sido "buenas" y que es "injusto" que la vida les otorgue una enfermedad.

Si alguno de su alrededor entra en el rol de "pobretearla" ("pobrecita de ti, tienes razón, qué cruel es tu vida", ojo que ésto se llama lástima, no compasión) ya se completó el círculo y salir de ese círculo vicioso es complicado... pero no imposible.

Vamos a desenmascarar el origen del problema, si rascamos un poquito nos damos cuenta que esa persona no recibió afecto ni reconocimiento de alguno de sus padres, hay el caso de que su papá la mimaba y su mamá la rechazaba, el caso opuesto, o un caso peor en el que ni el papa ni la mama la mimaban, ni la reconocían.

Esa persona creció con la creencia de que no se merecía nada y que la única manera que tenía de que la gente la "quisiera" era si le hacía favores, si no nadie la iba a querer.

Y así se desviven por los demás...claro que si hablas con ellas así de abiertamente te van a decir que para nada! que ellas siempre dan sin esperar nada a cambio, que no necesitan nada a cambio, que es un placer para ellas ayudar.

Entonces de dónde viene esa amargura y ese rencor de que "yo que hago todo por los demás me encuentro sola y por mi nadie hace nada?" (Si de verdad damos sin esperar nada a cambio, ese sentimiento ni siquiera existe).

Al principio de sus vidas, van en plan "guerrera" yo lo puedo todo, yo lo hago todo sola, yo no necesito de nadie.

Pero cuando empiezan a minar las fuerzas y empiezan a tener una cierta edad en la que el cuerpo ya no acompaña, llega un terrible fastidio, un vacío que no hay con qué llenar.

Más adelante escribiremos acerca de cómo llenar ese vacío o de qué llenarlo más bien, pero por el momento, necesitamos saber si entramos en éste patrón, porque de manera consciente nadie diría que entra, todos van con la bandera de "yo soy buena persona" y el apenas sugerirles que lo hacen por buscar el reconocimiento y el amor de los demás suena "egoísta" y entonces se tiran para atrás, porque a nadie le gusta ser egoísta.

Te propongo un ejercicio...

Pon atención si cada vez que le das un dato a alguien, le consigues algo, le ayudas en algo, le escuchas sus rollos, la consuelas, etc. y te responde mal, o no te corresponde o ni las gracias te da sientes un ligero malestar, una incómoda sensación, que ahora que le ponemos atención no es la primera vez que sientes...

Y vamos más allá, busca en tus registros, en tus recuerdos, en tus vivencias si alguna vez te has enfadado con alguien por el siguiente motivo:

"Hice miles de cosas por ella, yo que tanto la ayudé y me traicionó!"

Si identificas éste malestar...no te sientas culpable, ni egoísta...todos los que somos servidores innatos en algún momento hemos pasado por ahí, o seguimos ahí...lo importante es salir! cuando lo hayas identificado lo sanamos!

A analizar nuestro "dar"

Continuará...

Abrazo de poder,

www.reikiychamanismo.com

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