El mal agradecimiento. Una de las características comunes de las personas egoístas

Cuando una persona asume que los demás están en la obligación de facilitarles la vida o no son capaces de apreciar los esfuerzos que hacen de quienes de alguna manera se toman un momento de sus vidas para dedicárselo, normalmente se podría identificar como alguien que no está viendo más allá sí mismo.
El mal agradecimiento, si bien puede corresponder a un comportamiento puntual asociado a una experiencia específica, normalmente está relacionado con una forma de ser, con una manera de ver la vida, sin la capacidad necesaria de apreciar la participación positiva de los demás.
El malagradecido piensa que el comportamiento de los demás, que de alguna manera favorece a su vida, si lo llegan a reconocer, es justo el que deben tener, casi como una obligación o parte del rol que los demás desempeñen en relación a su persona. Sin considerar que quienes interactúan con él están, por decisión, por preferencia, dedicando tiempo y energía en algo para para favorecer a alguien.
La ingratitud responde a las personas que están acostumbradas a recibir y por lo general no son capaces de dar y curiosamente las pocas veces que son capaces de hacer algo por alguien más, pretenden el mayor de los reconocimientos, si incluye una placa grabada, pues más interesante aún.

La verdad es que nadie tiene deberes con otra persona, por eso debemos agradecer absolutamente todo, desde la posibilidad de estar acá, gracias al milagro de la vida, que se materializa en las etapas tempranas de la vida, a la decisión de una mujer de traernos al mundo. Cada persona puede tomar decisiones contrarias de las que nos favorecen y quizás allí sería más sencillo hacer un reconocimiento de sus acciones, pero si de alguna manera aportan algo a nuestras vidas debemos estar listos para agradecer.

Normalmente debemos hacer el bien por los demás sin esperar algo a cambio, pero no podemos dudar que el agradecimiento se convierte en un estímulo para aquellos que deciden colaborar con la vida de otro.

El agradecimiento abre puertas, activa las energías de la abundancia, no solo resulta positivo agradecer a quienes suman a nuestras vidas, desde los más simples detalles, hasta las mayores participaciones, sino también a la vida, al universo, a aquello que sentimos que tiene algo de participación en nuestras vidas o de alguna manera intervenir para favorecer nuestro tránsito.

No es sencillo sentirse triste mientras se agradece desde el corazón, apreciemos lo que los demás nos aportan, pensemos que ocupamos un lugar tan especial en la vida de alguien más, que le hace querer enriquecer nuestras vidas. Dejemos el egoísmo a un lado y entendamos que una vida sana, es la que se soporta sobre las bases de la equidad, el amor y la reciprocidad. La palabra mágica: GRACIAS, es especialista en multiplicar las bendiciones en nuestras vidas y mientras más se repite, más beneficios trae, así que comencemos hoy mismo por reconocer y agradecer alguna acción que nos haya favorecido y por supuesto pronunciemos un gran gracias dirigido a donde se centre nuestra fe por el especial milagro de estar viviendo esta experiencia llamada vida.

¿Agradeces todo lo que recibes?

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Autor: Sara Espejo – Rincón del Tibet

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