La habilidad de responder desde la paz

No importa donde estés, en tu casa, en tu oficina, en la calle, lo común es que señalemos a los otros porque nos ocasionan tristeza. Lo externo es lo que ocasiona mi falta de amor y felicidad.

Desde allí va a ser muy difícil si no imposible alcanzar tu alegría. Primero porque tu paz, tu libertad, nadie te la puede quitar. Si no pregúntaselo a Nelson Mandela mejor conocido como Madiba en Sudáfrica. 27 años preso. Pudo haberse llenado de odio porque otros “lo privaron de su libertad” pero no fue así, cultivó su espíritu y aprendió de sus sombras para encontrar la luz y trabajar en la reconciliación de su país. Si se hubiese puesto a patalear esos 27 años, a llenarse de rabia, a culpar a los guardias, a los blancos, no hubiese visto el papel que la vida le estaba pidiendo que asumiera. Sólo alguien como él, que hubiese conocido las sombras y se hubiese levantado de ellas podía traer la luz a Sudáfrica.

Y es que cuando escucho a sabios, a terapeutas, escritores, artistas y distintos seres humanos que me llenan con su mensaje, entiendo que sólo pudieron llegar a ser quienes eran por las experiencias que les tocó vivir. En vez de resistirse a ellas, las enfrentaron y asumieron la enseñanza de momentos duros o simplemente retadores para entender su propia vulnerabilidad y por ende la de otras personas.

Una de mis maestras más queridas, Laura Acevedo, que trabaja por la mujer en Latinoamérica ilumina a otros solo con su presencia. En muchos de sus seminarios suaviza el dolor de tantos hombres y mujeres, e incluso es cuestionada: Tú no sabes de mi sufrimiento, tú, que estás en tu Paz, tú que eres amada. Laura los mira en silencio y les ofrece las herramientas para que vuelen por sí mismos.

Pero como tantos maestros, Laura sufrió muchas heridas en su infancia, tantas que pudo haber pedido incluso morir. Pero no. Pese a los vaivenes y obstáculos, se hizo terapeuta y ahora desde su mirada profunda y con su verbo sabio ayuda a otros que pasaron lo que ella superó trabajando en su propia paz.



Edith Eva Eger (Eddie Eger) hoy psicóloga y coach es una hermosa mujer. Si la conoces y disfrutas de la tranquilidad que irradia para sí, no podrías creer que a los 16 años vivió el horror del campo de concentración de Auschwitz. Su madre murió en la cámara de gas. Ella misma fue descubierta entre cadáveres por un soldado americano tras el fin de la guerra en 1945, porque percibió un movimiento de su mano y la rescató. Mientras estuvo encerrada por los nazis cada semana a Eddie le extraían sangre y ella preguntaba ¿para qué? Para los soldados alemanes que están en la batalla. Y ella pensaba: “Con mi sangre no podrán ganar la guerra, yo soy una pacifista, una bailarina, una parte de mí se hace cargo de la situación”.

Cuando te digo, asume tu responsabilidad, no te pido que cargues con culpas ni tuyas ni de otros. Sino que tengas la habilidad de responder desde tu paz. Que respires profundamente y actúes desde tu adulto sabio hasta para poner límites cuando sea necesario. La mayor enseñanza en esta vida es saber vivir este recorrido. Hay personas que se desgastan, se llenan de odio, y en vez de avanzar, retroceden porque señalan aquello que no pueden entender, porque se quedan toda la vida esperando que otros les llene, que otros les hagan felices, o esperan actuar mientras la realidad cambia o se pone más bonita. “Un problema deja de serlo cuando no tiene solución” es una frase que me encanta del escritor Eduardo Mendoza porque resume lo que trato de decirte. Los problemas que tú puedes solucionar realmente y sean prioritarios para ti, son los retos en los que te puedes enfocar si ese fuese tu deseo. Pero lo frustrante es que quizás estés opacando tu alma por cosas que no puedes controlar.
Hay quienes se levantan, escriben libros, artículos, una película, crean un emprendimiento justo a raíz de situaciones difíciles.

Cuando reconozco mi vulnerabilidad, que no me las sé todas, cuando entiendo que hay situaciones que no están a mi alcance, entonces me hago cargo de lo que sí puedo solucionar. Cuando comprendo que todos Somos Uno, que afuera hay algo que todavía tengo que solucionar dentro de mí entonces empieza mi liberación, mi humildad, y una chispa se activa en mí. ¿Ante esto que no puedo cambiar, cómo puedo responder? ¿Lo haces desde tu paz?

Cuando respondes desde la paz solo pasa una cosa a la larga, tu presencia te ilumina e ilumina a otros. Pero cuidado, esa paz no llega desde la cabeza, racionalizándolo todo a cada momento. Para encontrar la paz en ti, comienza por perdonarte, por perdonar al otro desde el corazón. Eres inocente si no lo consigues de buenas a primeras. Recuerda que como dicen Marianne Williamson o Enrique Barrios, no es tu oscuridad lo que te asusta, es lo que viniste a hacer lo que te aterra, no saber qué hacer con la luz que sí tienes dentro, porque lamentablemente estamos más acostumbrados a lo horrible que a lo maravilloso.

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Por: Anaiz Quevedo (@anaizquevedo)
Fuente: Inspirulina.com

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