miércoles, 4 de mayo de 2016

Tu misión espiritual en un mundo material

Cuando sentimos la necesidad de reencontrarnos con nuestra verdadera esencia, comenzamos a transitar un camino espiritual en el que las respuestas a nuestras inquietudes existenciales parecen cobrar sentido y nos acerca a la verdad de nuestro ser.

Comenzamos a vislumbrar un nuevo propósito en nuestras vidas basado en un concepto holístico, integrando en el proceso nuestras diferentes expresiones manifestadas en el cuerpo físico, mental, espiritual, emocional y energético.  Y si bien, nos vamos sintiendo en armonía transitando paulatinamente ese despertar de conciencia, no es extraño que nos encontremos con obstáculos propios de co-existir en un mundo material, pero…
¿Cómo aunar estas dos manifestaciones reales en esta tercera Dimensión? 

-No intentar divorciar las polaridades de este plano dual, porque el aprendizaje evolutivo consta justamente de integrar EL TODO en Uno.

Esto es: No limitar nuestras creencias: “Si soy espiritual, no puedo evolucionar materialmente”

La abundancia y prosperidad en nuestra vida abarca todos los aspectos de nuestro ser, debemos desechar de nuestra mente subconsciente toda carencia y pensamientos limitantes que construyan sin ningún cimiento nuestras creencias erróneas de no- merecimiento. Ser abundante es permitir que fluya la energía de bienestar y armonía estando receptivos para que lo mejor se manifieste en nuestras vidas.

-Trabajar de manera holística nuestro ser es encontrar la sintonía entre pensamiento, creencias, emociones, y accionar

Por lo tanto: “Si elijo el camino de la Luz, rechazo la oscuridad y el polo negativo de la vida”

Esta creencia errónea nos puede conducir por un sendero ilusorio, ya que es necesario aceptar lo que es, aun cuando no lo elijamos para nuestro bienestar, porque al rechazar o negar una realidad, no la estamos suprimiendo, solo ponemos un manto de oscuridad porque no encontramos en nuestra conciencia la capacidad de comprender y asimilar otra verdad.

El llamado camino de la Luz, no es más que aprender a desandar la senda del recuerdo desvanecido en la que se ve inmersa nuestra alma al momento de reencarnar, es resonar conscientemente con nuestro propósito espiritual para la evolución de nuestro ser, pero sin dejar de trascender en este plano de dualidad que nos enseña y nos aporta todos los matices que se expresan en nuestra condición existencial.

Florencia Lozada
Vía: universoshanti.com

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