jueves, 12 de noviembre de 2015

Las críticas me afectarán tanto como yo deje que me afecten

Las críticas me afectarán tanto como yo deje que me afecten. Me he pasado media vida teniendo demasiado en cuenta opiniones ajenas, comentarios dolorosos, y consejos sobre cómo debía enfocar mi existencia por parte de personas que aparentaban conocerme.

La vida es demasiado corta como para focalizar nuestra atención en mentes que no son las nuestras, y aún más en enfoques que no nos son útiles, y que no favorecen en nada nuestro crecimiento personal.

Es difícil no hacer caso de las críticas, es difícil ignorarlas sin son dañinas y poco constructivas. Ahora bien, no olvides nunca que tú eres básicamente lo que piensas a lo largo del día, así que no pierdas el tiempo en remordimientos, dudas y malas críticas.

Quien diga aquello de “a mí las críticas no me afectan lo más mínimo”, no es del todo cierto. A todos nos impactan de algún modo. Toda crítica es un enfrentamiento a nuestra esencia, a nuestra forma de actuar. A nuestros esquemas.

Si la crítica es constructiva y damos el paso de aceptarla, confrontarla, integrarla y aprender de ella, será un claro ejemplo de crecimiento interior. Y ello siempre es un buen gesto.

Ahora bien… ¿Qué hacemos en esos casos en que las críticas nos llegan de personas que son significativas para nosotros? Un comentario doloroso por parte de nuestra familia, amigos o pareja, siempre acaba vulnerando de algún modo nuestra autoestima. Y debemos saber afrontarlas, saber gestionarlas.

Las críticas que vulneran nuestra autoestima

Siempre debería llegar un momento a lo largo de nuestro ciclo vital, en que tendríamos que ser invulnerables a las críticas negativas, a esos comentarios tóxicos y dañinos. Estamos seguros de que muchos de nuestros lectores ya lo han conseguido. Otros en cambio, nos encontramos en pleno proceso.

Las críticas más dañinas son las que recibimos durante nuestra infancia. Los comentarios por parte de nuestros progenitores hacia nuestra forma de actuar, hacia nuestros errores o incluso nuestro físico, son claros vulneradores de la autoestima.

Todos nosotros guardamos con especial molestia alguna crítica. Ya fuera en nuestra infancia con aquello de “eres torpe, no sabes hacer nada”, o más adelante en boca de alguna de nuestras parejas, evocan sin duda claros ataques a una autoestima que día a día, nos esforzamos por cultivar, por fortalecer.

Es importante tener en cuenta de qué manera pueden llegar a modificarnos esos ataques personales poco constructivos, y de la necesidad de saber reorientarlos para protegernos. Para alzar nuestras almenas ante esas críticas dañinas y poco amables en boca de personas que supuestamente “nos quieren”.
  • Una crítica personal, dañina y poco útil tiene un impacto directo en nuestras emociones.
  • Una emoción tiene su eco directo en nuestros pensamientos. Me siento mal… ¿Por qué razón? “Porque mi pareja me ha dicho que no se hacer nada, que sin él no haría nada en este mundo.”
  • Si damos importancia a la crítica afectará a nuestros esquemas de pensamiento y atribuciones: ¿Seré una persona inútil de verdad?
  • Todo ello hará finalmente que nuestra autoestima quede fragmentada y rota como un pañuelo de papel.
Las críticas deben afectarte tanto como tú lo permitas

Te ha costado mucho llegar hasta donde estás. Cuentas con tu propio pasado de superación, con batallas que solo tú sabes que has librado y que te definen en la gran persona que eres ahora. ¿Qué necesidad hay de dar valor a estas alturas de la vida a esas críticas envenenadas? No vale la pena hacerles caso: es retroceder, involucionar.

Tú eres tus pensamientos, y ellos los artífices de tu realidad y el oxígeno que alienta tu autoestima. No dejes que den importancia a palabras vacías de utilidad insana, a críticas llegadas de mentes carentes de empatía y que ni siquiera tienen el privilegio de conocerte con autenticidad.

Quien te quiere no te daña, y aún menos lanza sobre ti críticas carentes de utilidad que solo buscan hacer daño. Por ello, sería de mucha utilidad que llevaras a cabo la siguiente estrategia cada vez que recibes un comentario afilado:
  • Visualiza un arcón dorado. Cuando recibas una crítica, lo primero que debes hacer es custodiar ahí tu autoestima: bien protegida y bajo llave.
  • Analiza ahora con frialdad y temple el comentario recibido. Se franco/a contigo mismo/a: ¿Esa crítica es constructiva? ¿Hay algo de verdad en ella? Si es así, analízala, intégrala, aprende de ella y crece para alimentar con ella a tu autoestima también.
¿Es esa crítica poco útil y poco realista? ¿No se ajusta en nada a lo que eres, lo que tienes y lo que te define?
  • Entonces desactívala. No le des importancia ninguna. Porque de hacerlo, de permitir que la rabia te enerve quedarás anclado/a a esa emoción negativa, y aún más, esa persona que te la ha dedicado.

Recuerda una vez más esa frase de Buda, “quien te enfada te domina”. No vale la pena, siempre será mejor visualizar esa crítica como una hoja seca llevada por el viento. No es nada, solo ruido, solo un aire frío que no merece tu atención ni tu calidez. Pasará y desaparecerá.

Tu mejor amigo eres tú mismo, así que no dejes que las críticas poco útiles habiten en tu cabeza, porque entonces te convertirás en tu propio enemigo. No vale la pena.





Tienes que ver esto también




No hay comentarios :

Publicar Comentario: