lunes, 21 de abril de 2014

Con ser agradable no basta

Por Osho

Muchas cosas ocultas pueden formar parte. Algunos celos de la niñez están con seguridad en ello. Tú los reprimiste, ella los reprimió, porque nos enseñan a ser agradables el uno con el otro, y esa es una de las cosas más peligrosas. Nos enseñan que uno tiene que ser agradable con su hermana, con su hermano. Se reprimen las emociones y uno no es honesto con las emociones.

Ahora que estás meditando, esas emociones van a brotar y van a brotar en ella también. Entonces tendrás que pasar por un período de tu niñez que te faltó. Pero no hay nada de qué preocuparse. Es natural, porque todo lo que se reprime y se inhibe empezará a ser expresado. Entonces se perderá la comunicación.

De hecho, nunca existió. El ser cortés no es comunicación. El ser agradable no es bastante para la comunicación, porque si estás reprimiendo algo, la comunicación es superficial, sólo verbal. Estás haciendo simplemente gestos vacíos, sólo movimientos sin sentido. Puedes decir “hola” a una persona sin decir “hola”. Puedes sonreir a una persona sin sonreir para nada. Puedes hablar y ser agradable, como se espera que uno sea, sin ser agradable en absoluto. Todo este gesto puede ser una profunda evasión. Tu cortesía, tu ser agradable, tu bondad, puede ser sólo una armadura pues tienes miedo de que si te vuelves sincero, las emociones que se han reprimido brotarán. Y la otra persona también está intentando ser agradable. Ella está tan asustada como tú.


Así que puede parecer que hay comunicación pero no la hay. Si la hubiera, entonces la meditación la habría hecho más profunda. Si hubiera algo de comunicación, la meditación la habría convertido en una comunión, algo más profundo que la comunicación. Pero si no está ahí, la meditación te habría hecho consciente de ello.
 
Aquello que no es se te puede quitar. Aquello que no es, lo quita siempre la meditación porque es falso, y la meditación es un esfuerzo por ser verdadero, auténtico. Aquello que es, es realzado siempre por la meditación. Aquello que no es, siempre es quitado. Ese es el significado de las palabras de Jesús, a aquellos que tengan, más les será dado, y a aquellos que no tengan, incluso eso les será quitado.”


Así pues, en efecto, es mejor porque ahora te estás dando cuenta de una realidad que has evitado toda tu vida. Los hermanos, las hermanas, parecen solamente ser agradables el uno con el otro. De lo contrario son enemigos porque son los primeros competidores.

En una casa pequeña, cuando nace el primer niño, él es el único y lo es todo. Entonces viene el siguiente niño. El comienza a competir; la competencia es natural. Este niño desea más atención y el primer niño se siente ofendido por la presencia de este otro. El siente que su monopolio ha sido roto. Y es natural que la madre pueda prestar más atención al nuevo niño; el nuevo niño necesita más. Entonces surgirán los celos.

Cuando hay muchos niños en una casa, es seguro que un niño conseguirá más atención que otros. Va a existir una jerarquía; así es como funciona la mente. Puede que la madre ame a un niño más, al otro un poco menos. Hay consentidos, porque la madre es también humana. Tú no puedes esperar que ella ame absolutamente por igual; eso no es posible. Ella puede fingir. Ella se esfuerza en fingir, pero los niños son muy perceptivos. Ellos pueden darse cuenta inmediatamente que alguien es más querido, alguien es menos querido y que ese pretender es simplemente falso.

Entonces se presenta un conflicto interno, la lucha, la ambición. Cada niño es diferente. Alguien es muy talentoso, alguien no lo es. Alguien tiene un talento musical, alguien no lo tiene. Alguien tiene un talento matemático y alguien no lo tiene. Alguien es físicamente más hermoso que el otro o uno tiene cierto encanto personal y el otro no lo tiene. Entonces los problemas se presentan cada vez más, y se nos enseña a ser agradables, nunca a ser sinceros.

Si se les enseña a los niños a ser sinceros, lo resolverán entre ellos y lo soltarán por medio de la lucha. Estarán enojados, lucharán y le dirán cosas fuertes al otro y entonces acabarán con ello, porque los niños se liberan de las cosas con mucha facilidad. Si están enojados, estarán enojados, ardiendo, casi volcánicos, pero al momento siguiente se toman de la mano y todo queda olvidado. Son muy simples, pero esa simplicidad no es permitida. Se pide que sean agradables, a cualquier precio. Se les prohibe estar enojados entre ellos: “Ella es tu hermana, él es tu hermano. ¿Cómo puedes estar enojado?”

Esa rabia, celos y mil y una heridas, cicatrices, se siguen acumulando. Un día más adelante en tu vida, si te topas con algo como la meditación, entonces todo brotará. Eso es lo que está sucediendo. Así que esta vez, no lo reprimas por favor de nuevo. Ahora, esta vez, enfrenta la situación. Si estás enojado, si ella está enojada, entonces enójate. Lucha con ello. ¡Acábalo! Di las cosas que siempre quisiste decir y no has dicho, y ella debería decir lo que siempre había querido decir y no lo ha hecho porque ambos estaban jugando el juego de ser agradables. Suelta ese absurdo e inmediatamente podrás ver: si se puede enfrentar la cólera verdadera, los celos, si lo pueden resolver — inmediatamente; después de ello, como consecuencia, surgirá un amor profundo y compasión. Y eso será lo verdadero. Entonces la comunicación será posible.

Así que ésta es una gran oportunidad. Parece difícil, pero si puedes hacerle frente, algo de enorme valor te sucederá. Una vez que estés relajado con tu hermana, algo como un bloque caerá de tu pecho. Eso te ayudará a ser más comunicativo también con otros porque toda tu comunicacion está bloqueada. Te ayudará en todas direcciones: con tus amigos, con tu amada, con tus padres, con la sociedad entera. Comenzarás a sentirte diferente. Tú estás cargando algo, ella está cargando algo. Ahora sé valiente y házle frente. Acláralo con ella.

Y no seas deshonesto. Sácalo todo. Vierte toda tu inconsciencia y díle, pídele que también vierta la suya. Y esto sólo puede suceder cuando estás ardiendo. Nunca puede suceder cuando estas frío. Cuando estás caliente e hirviendo, las cosas salen. Cuando estas frío, se congelan, no pueden fluir. Cuando estás caliente, te vuelves líquido. Cuando estás frío, se vuelven sólidas.

Así que te estoy diciendo, díselo y ten un buen encuentro con ella. Tú y ella se quitarán un peso de encima y saldrán beneficiados. Esta vez, deja que la verdad sea la meta... no una etiqueta, no una formalidad. Sólo abre tu corazón y deja que ella también abra su corazón. Y después de ello, como si una tormenta ha pasado, surge un gran silencio y ese silencio te hará comunicativo. Incluso una comunión se hace posible.

Sucederá... sólo ten un poco de valor.


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