lunes, 8 de diciembre de 2014

Del Miedo al Amor

Con este propósito hemos sido creados: amar y ser amados.
-Madre Teresa de Calcuta.


Muchos piensan que lo contrario al amor es el odio. Lo contrario al amor no es el odio. Si odio a alguien, todavía siento algo por ese alguien, precisamente odio, y así, ese sentimiento de odio me mantiene unido a él o ella. El odio es un poderoso nexo, y qué paradoja que cuando menos unido me quiero sentir a alguien, si lo odio, resulta precisamente lo contrario. Cada vez que odio a alguien, estoy tremendamente unido a esa persona. Y repito la ironía, cada vez que nos queremos deshacer de alguien en nuestras vidas, porque sentimos que nos ha dañado, que nos ha afectado negativamente, o por lo que sea, nos llevamos la sorpresa de que al odiado, más relacionados estamos con esa persona. Incluso te compartiré algo que es el colmo: existen personas que no saben amar pero se quieren sentir unidas a alguien y ésa es la razón por la cual discuten o crean pleitos. La discusión o el pleito les mantiene unidos a ese alguien que quieren, pero que no saben amar, luego entonces su forma de sentirse unidos es mediante el maltrato o el pleito. Increíble, pero así suelen relacionarse muchas parejas.

La verdadera razón por la cual discutimos es porque no nos sentimos suficientemente amados o apreciados, y entonces discutimos para podemos sentir unidos a esa persona, por lo menos durante la discusión y el consecuente doloroso momento que le sigue. De paso aprendamos algo: cada vez que alguien quiere discutir con nosotros, es su grito desesperado de necesidad de ser amado o apreciado maquillándolo en forma de discusión.

¿Qué es lo contrario al amor? Lo contrario al amor, sin duda, es la indiferencia. Ahí ya no hay nexo alguno. Cuando amamos a alguien, nos sentimos muy unidos a ese alguien; cuando odiamos a determinada persona, seguimos unidos a ella precisamente por el odio, pero cuando hay total indiferencia por alguien, ya no hay nada. Ahora sí ya se acabó y estamos separados. El ego, nos hace sentir que merecemos ser tratados de determinada manera y si no es así, nos sentimos ofendidos rápidamente y hay que separamos. ¿La indiferencia de dónde puede surgir? Muy probablemente, del miedo. El miedo que tenemos a volver a ser maltratados, el temor que experimentamos por volver a ser utilizados, puede hacemos sentir lo contrario al amor, verdadera indiferencia. Ya no nos interesa nadie ni nada, nos aislamos. Quizá por ello, en textos espirituales más avanzados se afirma que lo contrario al amor es el miedo. Ahora recuerdo un hermoso párrafo que leí hace años en Un Curso de Milagros donde se expresa divinamente lo que en todo este capítulo intentaré explicar:

El amor perfecto expulsa al miedo.

Si hay miedo, es que no hay amor perfecto.

Pero, sólo el amor perfecto existe.

Si hay miedo, éste produce un estado que no existe.

Cree en esto y serás libre.

El miedo es un estado que crea nuestro ego, nuestro yo falso. Es un pensamiento acompañado de una emoción debilitante donde nos anticipamos al dolor que podríamos experimentar y preferimos eludirlo. El ego nos tiende la trampa de creer que hay algo malo delante de nosotros y nos puede afectar. Sin embargo, luego de un tiempo, si decidimos evolucionar, nuestro yo superior y verdadero, nuestro espíritu, nos indica que detrás de toda aparente desdicha hay oculta una bendición. Una de las creencias más poderosas a nivel espiritual es que todo pasa por algo, y ese algo siempre es algo bueno. Las pérdidas muchas veces son el maquillaje de una verdadera purificación que necesitaba nuestra alma para poder seguir evolucionando.

Cuando "sufrimos" alguna aparente desdicha, cuando pasamos por una tremenda decepción, la experimentamos como tal porque nuestro ego quería que los planes fueran como él quiere, pero los planes a nivel espiritual son mucho más eficientes y siempre con un fin hermoso para nuestra sana evolución. Sólo que mediante nuestra identidad con el ego, nos es imposible alcanzar a ver los planes que se tejen desde muy arriba a nivel espiritual. No comprendemos; entonces sufrimos. Pero cuando nos dejamos llevar, cuando literalmente nos rendimos a ser parte de un plan y confiamos en ese plan sin investigar más, empieza a surgir la paz y la tranquilidad que nos llevan al amor. En el amor se vive con total seguridad y certidumbre, en el miedo se transita por la desconfianza y constante duda. Si hay miedo, definitivamente no hay amor. Es quizás útil afirmar que es cuando el ego ha sustituido a Dios. El miedo está presente cuando no sabemos que formamos parte de un plan perfecto de Dios.

Aprender a disfrutar la vida navegando en ella con total seguridad, es decir, con amor, significa abandonar la insistencia de nuestro ego a temer convenciéndonos de que vivimos en un mundo enteramente hostil. Si no vives el amor es debido a que tienes miedo. Durante todo ese tiempo, no vives el amor, puedes fingido, pero tú bien sabes que no lo experimentas. Tu yo falso, tu ego, siempre te ayuda a convencerte de que tú sólo eres incompleto, de que hay un vacío siempre en ti y ésa es una poderosa fuente de miedo. No queremos sentimos incompletos y así intentamos llenar ese vacío con opciones del ego. Temeroso de tu imagen incompleta, puedes llegar a fabricar una falsa imagen de felicidad "poseyendo" alguna pareja u ocupación o mascota o lo que sea, pero si te detienes a ser enteramente realista, podrás descubrir que esa parte que crees vacía, esa parte que tu ego te ha demostrado todo el tiempo que necesita ser cubierta, te duele, te da miedo veda. N o me extraña que en mi consulta tanta gente me haya dicho que encontró el amor y que luego lo perdió, para volverlo a intentar y para volverlo a perder y así sucesivamente. Nunca se trató de un verdadero amor, sino de la actuación del amor que, como expertos, realizan algunas personas frente a la sociedad con su imagen del éxito o de la felicidad. El verdadero éxito en la vida no tiene la más mínima necesidad de ser demostrado a nadie. Es una experiencia enteramente personal. Necesitas examinar con honradez tus miedos, y con un auténtico deseo y con amor podrás transformar tu miedo en amor. Hasta entonces habrás decidido cruzar esa puerta pasando de la oscuridad a la luz, llevándote del miedo al amor.

¿Qué pasaría si te identificaras con tu espíritu? Es decir, ¿qué pasaría si te dieras cuenta de que así como eres, tal cual aquí y ahora, estás totalmente completo? ¿Qué sucedería si alcanzaras a ver que ya eres un ser enteramente completo y que la energía del amor fluye a través de ti constantemente? Lo que sucedería es que, irónicamente, tu ego montaría en pavor por sentirse eliminado. Ahora el que tendría miedo es tu ego, no tú. Tu ego no quiere morir y hará hasta lo imposible por demostrarte su existencia. Pero si hoy decides elevar tu estado de conciencia te darás perfecta cuenta de que ya eres un ser completo desde hace mucho tiempo, pero el ego se había encargado de ponerte una venda en los ojos y así no dejarte ver. Si te la quitas, podrás ver con hermosa sorpresa y de manera sublime que ya estás completo. Imagínate cómo podría ser nuestro mundo con esta Nueva Conciencia con la que todos supiéramos que ya estamos completos. ¿Qué necesitarías comprar? ¿Qué necesitarías poseer? ¿A quién necesitarías impresionar? ¿A quién necesitarías llevar del brazo para sentirte bien al entrar a algún lado? ó en resumen ¿Qué necesitarías? Respuesta: Nada.

Es verdaderamente divino vivir así, sabiendo que ya somos completos, es cuando comprendí que "Dios es amor", y se puede leer también al revés:

"Amor es Dios". Éstas no son sólo palabras que adornan cualquier texto o discurso, sino que son verdades universales pero que sólo se alcanzan a ver cuando la mente y el corazón están preparados para vedas. Como siempre, empezaré por mostrarte algunos ...

Continúa...

Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 292 Volumén 2: Del Miedo al Amor

Tienes que ver esto también




No hay comentarios :

Publicar Comentario: