lunes, 30 de junio de 2014

Las claves de la felicidad, y las tres preguntas que te ayudan a alcanzarla


“Perdónate bien, quiérete mejor y coge las riendas de tu vida”. Estos son los fundamentos de la felicidad que la psicóloga María Jesús Álava desarrolla en su exitoso libro Las tres claves de la felicidad (La Esfera de los Libros). Para conseguir esta ansiada meta vital, hemos de perdonarnos y dejar de sentirnos culpables por lo que hemos hecho en el pasado o por lo que hemos dejado de hacer. Perdonarse es una maravillosa forma de quererse, de ser amigo de uno mismo, de aceptar que podemos equivocarnos y aprender de las experiencias difíciles sin perder la autoestima. Estas son algunas de las pautas que Álava nos ofrece para ser nuestros mejores amigos, querernos bien y perdonarnos mejor.

El concepto de amistad es bastante subjetivo, pero la mayoría de personas coinciden en que la amistad es un regalo único e impagable. Uno de los mayores privilegios que nos puede dar la vida es tener buenos amigos. Mucha gente está convencida de que el amor que nos profesan los amigos es el sentimiento más generoso y el más incondicional que existe. Los psicólogos sabemos que los amigos son claves para que las personas se sientan valoradas, reconocidas, apoyadas, acompañadas, mimadas y queridas.

Los buenos amigos son uno de los pilares más sólidos, que nos sirven de apoyo en los momentos de debilidad o vulnerabilidad. Los amigos auténticos, los de verdad, son generosos y disfrutan ayudando a las personas que quieren y aprecian. Los amigos, con mayúsculas, no pasan factura ni nos reclaman que les compensemos por sus esfuerzos y su entrega. Nos pasamos una parte fundamental de nuestra vida compartiendo nuestras experiencias y nuestras vivencias con los amigos.

Empecemos por nosotros mismos
Los psicólogos somos conscientes de que una persona con buenos amigos tiene un soporte emocional importante, que le ayudará en los momentos difíciles y le servirá también para disfrutar de la vida con más intensidad. Por el contrario, una persona sin amigos resulta muy vulnerable.

Es un déficit que más pronto que tarde nos pasará factura. De hecho, hay gente que hace lo imposible para tener amigos, incluso están dispuestos a comprarlos. Se sienten tan mal que pueden caer con facilidad en la manipulación, incluso en la extorsión a manos de personas poco éticas, que se aprovechan de la debilidad que muestran.

Pero… si tan importante es la amistad, ¿por qué no empezamos por ser nuestros mejores amigos? Las únicas personas que estaremos siempre a nuestro lado, en el sentido literal de la palabra, somos nosotros mismos. Por ello, resulta crucial que seamos nuestros mejores amigos.

Apearnos del sentimiento de culpabilidad
Uno de los principales elementos que dificultan esa amistad interna es el sentimiento de culpabilidad. Con frecuencia nos culpamos por lo que hicimos o dejamos de hacer; por nuestras emociones, por nuestros actos, por nuestros hechos, por nuestras imperfecciones y por nuestros fallos.

Desde la psicología sabemos que podemos aprender a querernos bien. Si lo hacemos, estaremos más cerca de alcanzar la felicidad que anhelamos. No seamos pesimistas y pensemos que es difícil; en realidad, lo conseguiremos fácilmente si somos nuestros mejores amigos, si nos perdonamos cada vez que sentimos que hemos fallado y nos mimamos todos los días del año.

A las personas escépticas, las que crean que resulta muy difícil quererse bien, les formularía tres preguntas:
¿Hay alguna razón de peso que nos prohíba ser nuestros mejores amigos?

¿Hay algún error que nunca deba ser perdonado?

¿Existe algún obstáculo que nos impida querernos?

Aprendamos a ser nuestros mejores amigos perdonándonos por nuestros fallos y queriéndonos por nuestros esfuerzos. 


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