domingo, 13 de abril de 2014

¿Alguien tiene duda de que existe la Abundancia? Que se dé una vuelta por Las Vegas

La experiencia no es lo que te sucede, sino lo que haces con lo que te sucede. 
- Huxley, Aldous

¿A quién se le habrá ocurrido organizar un seminario de superación personal y espiritualidad en las Vegas? Ayer llegué aquí para participar de un seminario llamado “You can do it!” y puedo presentir que será un hermoso desafío el disfrutarlo, aprender y compartir, al mismo tiempo que vivenciar todo lo que esta mágica ciudad ofrece. ¿Alguien tiene duda de que existe la Abundancia? Que se dé una vuelta por acá. 

Viendo todo con Nueva Conciencia –no puedo ver de otra forma— es tan valioso que a nuestra mente ingrese esta poderosísima señal de abundancia constante y más que abrumadora. Nos convence de que hay mucho por disfrutar en esta vida. Espiritualidad y riqueza material. La primera puede llevar a la segunda como lógica consecuencia. Lo vivo. Lo sé. Y quizá por ello me interesa compartir esta experiencia contigo. 

Me hospedé en un hotel relativamente distante de los clásicos de Las Vegas boulevard, en medio de una hermosísima zona desértica y rodeado de cautivante naturaleza típica de lugar y en un ambiente de exquisita paz. Ayer al salir hacia el centro de las apuestas por excelencia (mismas que no se me dan), al estar esperando un taxi, se me acercó un hindú con su esposa y me dijo que si no me molestaba el compartir el taxi para ir al centro. Dije que no. En el trayecto platicamos. Se trataba de un señor de aproximadamente 40 años de edad y le pregunté a qué se dedicaba -al negocio de computadoras-, me dijo. 

Cuando le pregunté a qué había venido a las Vegas me dijo que a participar brevemente de una convención de su giro. Nativo de la India, con 27 años de radicar en New Jersey y los últimos 13 años en el negocio de las computadoras, me impresionó cuando me comentó: “…, la verdad, ya llegué a una vida donde ya estoy casi retirado. Hoy soy millonario. Tuve la fortuna de saber invertir en su momento y hoy dedico prácticamente 7 u 8 meses al año solo a viajar por el mundo con mi esposa. ¿Y tú?”. Soy escritor y conferenciante motivacional, originario de México, y vine a un seminario de superación personal, le dije. En eso me interrumpió y prosiguió: “…¡Wow! Felicidades. 

Yo tuve la fortuna de asistir a un seminario de ese tipo hace 7 años y mi vida dio un giro tremendo. Toda mi vida, en todos los aspectos mejoró, y hoy sé que mucho de ello se debe a ese tipo de seminarios. De hecho, le comento a mi hija que luego de haber invertido casi un cuarto de millón de dólares en toda su educación, lo que realmente vale la pena son ese tipo de seminarios, no la escuela formal. Esto lo he comprobado con mi vida misma. Por más caros que parezcan esos seminarios, son un regalo comparados con los precios de la “educación formal”, pero en ellos sí hay verdades de vida que sirven y que nos llevan a triunfar plenamente, a diferencia de lo que comúnmente se enseña en las universidades. Esos seminarios nos muestran verdades de vida”. 

Estoy totalmente de acuerdo con este magnate que tuve la fortuna de conocer. ¿Retirarse a los 40 años de edad? Eso es vivir en la abundancia. No hay límites para una mente y un corazón que quieren disfrutar de la vida en todo lo que ella nos ofrece. Quizá por ello esa fue la bienvenida que tuve a Las Vegas en esta plática sincronística dentro de un taxi que me hizo reenfocar mi mente aún más en la abundancia. 

Lo que más me llamó la atención de su comentario no es que sea millonario por méritos propios apenas a los 40 años de edad, incluso con una fortuna tal para retirarse en esta etapa de su vida, sino la total y absoluta naturalidad con la que me lo dijo. “…soy millonario”, como decir buenas tardes. ¡Ese tipo de testimonios son los que necesita la abrumadora mayoría de nosotros para invitarnos a saber que sí se puede, sean cuales sean las circunstancias y que es normal vivir en la Abundancia! Créeme, esta es una creencia muy poderosa y valiosa para el que la tiene como para quienes conviven con él. 

Caminando junto con mi alma gemela hasta altas horas de la madrugada frente a las imponentes fuentes danzantes del Bellagio pensé: vale la pena rodearse de abundancia para atraerla más a nuestra propia vida, y con ella, tener más y más para ayudar y compartir con nuestros semejantes. ¿Qué otro sentido tendría la abundancia si no es para compartirla? Pronto seguiré comentando contigo la magia que me está tocando vivir en estos días. Hoy en la noche empieza el seminario y sé que ahí habrá más riqueza aún.

Si hay algo que me causa un placer enorme es aprender, y quizá un placer casi equiparable es enseñar. En ese binomio se movió mi vida durante este fin de semana. ¡Cuánto le agradezco a Dios esta oportunidad! Pocas veces en mi vida he estado tan emocionado. Quiero compartir contigo algunos conceptos aislados pero que sé te serán de utilidad gracias a la sincronía de la vida por el momento en que los leerás aquí. Disfruta esto:

• “¡Qué importa!”... esa puede ser la mejor decisión para atreverte a iniciar algo.
• La mejor pregunta de un terapeuta debería ser: ¿cuándo fue la última vez que te reíste mucho?
• Si sufres y lo recuerdas con frecuencia, eso es sufrir dos o más veces. Si sufres y aprendes, sufre solo una vez.
• Tener el deseo de sentirse bien es querer que Dios habite en uno.
• La emoción es el lenguaje del mundo.
• En nuestras vidas, nos convertimos en lo que elegimos experimentar en nuestro mundo.
• La paz siempre existe en algún lado, siempre.
• Parte de tu sufrimiento es generado porque no quieres escuchar a tu intuición.
• Muchas veces no queremos aceptar ciertas cosas porque entonces cambiaría nuestro mundo.
• Cada vez que preguntas a los demás qué opinan de ti o de lo que haces, estas generando anclas psíquicas a la colectividad y ello frena tu individuación.
• Llega un momento en el que te ves al espejo y dices: …me queda menos tiempo que el que llevo vivo.
• Debo llegar a ser lo que mi más grande potencial me indica, y debo dejar todo aquello que no me lleve hacia allá porque me estorba para lograrlo.

Esto, entre otros cientos de reflexiones he podido compartir y aprender con mis amigos y colegas en el apasionante arte del desarrollo humano y la motivación, todos ellos conferencistas de talla internacional y autores de “best-sellers”. Como me lo dijo hace unos días alguien con quien conversé en un taxi: “…lo más valioso de la vida se suele aprender en estos seminarios”. Y sí, lo compruebo una y otra vez. Quizá por ello, en Nueva Conciencia tengo la suficiente motivación y dicha de compartir con la gente todo el conocimiento que llegue a mí y para beneficio del ser humano. De eso se trata, de ayudarnos todos.

Durante este viaje que realicé aquí en las Vegas, me di cuenta de mi incapacidad para disfrutar por más de dos horas en un ambiente de casinos. Intenté más tiempo y no pude. La frecuencia vibratoria en la que viajé en esta ocasión nunca fue la adecuada para ese ambiente. Mi mente y mi sentir estuvieron todo el tiempo en el evento “I can do it”. Incluso, me di cuenta de cómo con el paso del tiempo, uno se desacostumbra a las grandes desveladas seguidas de la necesidad de levantarse temprano, una combinación que manejaba perfectamente bien en mi etapa de estudiante universitario pero que ayer no superé. Ya hacia la noche mi cuerpo no daba para más. Tuve que salirme antes de la última conferencia y me acordé, como me pasaba de estudiante, de que “hubiera” sido mejor no desvelarme la noche anterior dando vueltas por los casinos luego de ya haber salido tarde de un extraordinario show. 

En fin, las sublimes muestras de arte en estos shows también dejan mucho de aprendizaje para el alma. Admiro tanto el talento de estos espectáculos al grado de cautivarme dejando mi boca abierta. Se aprende en todos lados. Es una lástima que a momentos el cuerpo ya no dé para más. Tuve la intención de caminar más, de conocer más, de escuchar más, de experimentar más, pero mi cuerpo me decía –bueno, me gritaba— que tres horas de sueño en 2 días y medio no me dejarían hacer más. 

Aún así, el aprendizaje fue intenso y la experiencia valiosa hasta lo más profundo de mi vivencia humana. De las cosas más impresionantes que vi con mis propios ojos este fin de semana fue cómo desaparecía un tumor en tiempo real de 2 minutos y medio, observándolo en ultrasonido, tan solo con el poder de la emoción y la voz humana emitiendo determinadas tonos, algo que hasta hace unos años me hubiera sido imposible creer, pero hoy lo vi. Horas más tarde, frente a mí, una persona con incapacidad para cerrar el puño por una artritis muy avanzada, en cuestión de 30 segundos logró cerrar su puño sin dolor tan solo por “Reconection Healing”. Ver a la señora llorar de la emoción me conmovió tremendamente. 

Estamos llegando a los momentos donde la lógica es rebasada por la verdad. Eso es Nueva Conciencia también. Deseo que en tu vida también se manifieste la magia del Universo.

 Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima
Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 152 Volumén 2: Las Vegas

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