martes, 4 de marzo de 2014

Limitaciones aprendidas en el pasado

Aplicación de la Sabiduría Interior Parte 3 de 3
"Lo que cambiará tu vida no será el saber más,  sino las decisiones que tomes y las acciones que emprendas. " -  Anthony Robbins

La totalidad de las posibilidades

Cada uno de nosotros está vinculado totalmente con el Universo y con toda la vida. El Poder está dentro de nosotros para ensanchar nuestros horizontes y nuestra conciencia.
Ahora deseo que vayas incluso más lejos. Si ya llevas algún tiempo en la senda del trabajo en ti mismo, ¿quiere eso decir que no tienes nada más que hacer? ¿Te dormirás ahora en tus laureles y descansarás? ¿O comprendes que el trabajo in tenor es una ocupación de toda la vida y que una vez empezado nunca se detiene? Puedes llegar a rellanos y tomarte Un descanso, pero fundamentalmente se trata de un trabajo al que vale la pena entregar toda la vida. Tal vez necesites Preguntarte en qué aspectos de tu vida necesitas continuar trabajando, y qué más te hace falta. ¿Estás sano? ¿Eres feliz? ¿Es próspera tu vida? ¿Te sientes realizado en tu creatividad? ¿Te sientes seguro? ¿Te sientes a salvo?

Limitaciones aprendidas en el pasado

Hay una expresión que me gusta muchísimo usar: la totalidad de las posibilidades. Esta expresión siempre me proporciona un lugar para que mi mente despegue y vaya mis allá de donde yo creía posible; más allá de las creencias limitadas en las que me eduqué de joven.
En la infancia no sabía que las críticas que los adultos y mis compañeros me hacían ocasionalmente eran sólo consecuencia de un mal día o de algún pequeño desencanto y que en realidad no eran ciertas. Yo aceptaba de buena gana estas ideas y creencias sobre mí misma, y así se fueron convirtiendo en parte de mis limitaciones. Puede que no pareciera tonta ni desgarbada ni torpe, pero ciertamente yo creía que lo era.

La mayor parte de nosotros adoptamos las ideas que tenemos sobre la vida, alrededor de los cinco años. Durante la adolescencia añadimos otras, pero muy pocas. Si les preguntáramos a muchas personas por qué creen tal o cual cosa sobre algún tema y ellas pudieran seguirle la pista hacia atrás, descubrirían que tomaron ciertas decisiones al respecto a esa temprana edad.

De modo que vivimos con las limitaciones de nuestra conciencia de cinco años. Fue algo que aceptamos de nuestros padres, y aún continuamos viviendo con las mismas limitaciones de la conciencia que tenían ellos. Hasta los padres más fabulosos del mundo no lo saben todo y tienen sus propias limitaciones. Repetimos lo que nuestros padres decían cuando decimos: «No puedes hacer eso», o «No resultará». Sin embargo, no necesitamos para nada las limitaciones, por importantes que puedan parecer.

Algunas de estas creencias pueden ser positivas y sustentadoras. Esos pensamientos nos fueron de mucha utilidad en nuestra vida, por ejemplo: «Mira a ambos lados de la calle antes de cruzar», o «La fruta y la verdura frescas son muy buenas para la salud». Otras ideas pueden haber sido útiles cuando éramos niños, pero al hacernos mayores ya no son apropiadas. Por ejemplo, «No te fíes de los desconocidos» puede ser un buen consejo para un niño. Perpetuar esta creencia cuando ya somos adultos sólo nos crea aislamiento y soledad. Lo bueno de todo esto es que siempre y en todo momento podemos hacer ajustes. Cuando decimos «No puedo», «No resultará», «No tengo suficiente dinero» o « ¿Qué pensarán los vecinos?», nos limitamos Esta última expresión es un obstáculo bastante importante. « ¿Qué van a pensar los vecinos, o mis amigos, o mis compañeros, o quien sea?» Es una buena excusa: no tenemos que hacerlo, porque ellos no lo harían y no lo aprobarían. Así como cambia la sociedad, cambian también los vecinos, de modo que no tiene sentido apoyarnos en esta suposición.

Si alguien te dice «Nadie lo ha hecho jamás de este modo», tú puedes contestar:

« ¿Y qué?». Hay miles de maneras de hacer algo, así pues, hazlo de la forma que te parezca mejor. Nos enviamos otros mensajes absurdos, como: «No soy lo suficientemente fuerte», «No soy lo suficientemente joven», «No soy lo suficientemente mayor», «No soy lo suficientemente alto» o «No soy del sexo adecuado para hacer eso».

¿Cuántas veces has dicho la última frase? «No puedo hacerlo porque soy una mujer o «No puedo hacerlo porque Soy un hombre». Tu alma no tiene sexo. Yo creo que escogiste tu sexo antes de nacer para aprender una determinada enseñanza espiritual. Sentirse inferior debido al sexo no sólo es una mala excusa sino también otra forma de renunciar al propio poder.

Con frecuencia nuestras limitaciones nos impiden expresar y experimentar el total de las posibilidades. «No tengo la educación apropiada.» ¿Cuántos de nosotros hemos dejado que esa limitación nos impida hacer algo? Es preciso que entendamos que la educación es algo impuesto por grupos de personas que nos dicen: «No podéis hacer esto ni lo Otro a menos que lo hagáis a nuestro modo». Podemos aceptar esa limitación o podemos «pasar» de ella. Durante muchísimos años yo la acepté porque había abandonado mis estudios antes de terminar la escuela secundaria. Solía decir: «Oh, no tengo ninguna educación. No sé pensar. No puedo conseguir un buen trabajo. No sé hacer nada bien».

Entonces un buen día comprendí que la limitación estaba en mi mente y que no tenía nada que ver con la realidad. Cuando abandoné mis propias creencias limitadoras y me permití pasar a la totalidad de las posibilidades, descubrí que sabía pensar. Descubrí que era muy inteligente y que sabía comunicarme. Descubrí toda suerte de posibilidades que, contempladas desde las limitaciones del pasado, parecían imposibles.

Continuará...

Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 125 Volumén 2: Aplicación de la Sabiduría Interior parte 3 de 3

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