sábado, 22 de marzo de 2014

El Poder de las Afirmaciones: Empiece Ahora

Es mejor encender una vela que renegar de la obscuridad

Empiece Ahora

Bueno, ya está. Ya sabe cómo formular afirmaciones y que hacer con ellas. Ya sabe todo lo que tiene que saber para poner en práctica este método. Tiene en su poder una técnica infalible para implantar las imágenes, que desee en su subconsciente. Es alguien afortunado. Usted no tiene que saber cómo funciona este procedimiento Para usarlo. Ya le he dado algo de información sobre el tema antes, pero si no lo ha entendido en su totalidad, no se preocupe. Si no ha podido entender conceptos como el de física quántica o el funcionamiento de la mente, no le importe. No tiene por qué saber nada de eso.

Nadie inventó la electricidad. La electricidad siempre ha estado ahí. Benjamín Franklin simplemente la descubrió. Desde entonces, hemos aprendido a hacer un buen uso de ese descubrimiento, aprovechando para mejorar nuestras vidas. Hoy día, cualquiera se acerca a la pared, le da al interruptor, y presto – un milagro. La habitación se ilumina. No tiene que conocer la naturaleza de la electricidad para usarla. De hecho, no hay nadie en el mundo, incluso hoy día, que sepa exactamente lo que es la electricidad. Con todo lo que hoy sabemos, la electricidad sigue siendo un misterio.

El subconsciente, con su habilidad para reestructurar la realidad, tiene un comportamiento parecido al de la electricidad. Es un fenómeno natural. Nadie la inventó y nadie sabe exactamente cómo funciona. No obstante, todo el mundo sabe cómo utilizada.

Al repetir sus afirmaciones, está usted utilizando el poder de su subconsciente tan fácilmente como un párvulo utiliza la electricidad al apretar el interruptor. Si no sabe usted cómo funciona el claxon de su coche, ¿qué pasará? No deje que la falta de conocimientos tecnológicos le impida hacer sus afirmaciones. Seguro que usted no se deja intimidar por su falta de conocimientos en ondas electromagnéticas cuando se pone ha ver en la tele su serie favorita. Aunque usted no sepa nada de aerodinámica, sigue viajando en avión. Tampoco su desconocimiento en biología celular le evita comerse un tomate, ¿verdad? Por supuesto que no.

Para plantar tomates, lo que usted tiene que hacer es poner semillas en la tierra. Una vez plantada, la semilla echa raíces y crece. Y usted, no se tiene que preocupar de los procesos biológicos que provocan este fenómeno. La planta sabe exactamente lo que debe hacer para crecer y producir tomates. Y usted no dudará de la capacidad de la planta.
Su subconsciente sabe exactamente cómo reestructurar la realidad. Puede usted confiar en él. Usted no sabe como funciona y tampoco tiene por qué saberlo. Lo único que usted debe hacer es leer y escribir sus afirmaciones y dejar que su subconsciente haga el resto. Lo hará.

DEMUESTRE SU FORTALEZA...

Los resultados requieren su tiempo. No piense que sus afirmaciones se van a manifestar inmediatamente; debe transcurrir el tiempo suficiente. Llegará el día en que sus afirmaciones se materializaran pero eso sólo pasará después de un período de tiempo. Tenga paciencia. Los resultados llegarán, pero no pasará de la noche a la mañana.

"Nada aparece de repente, ni siquiera algo tan simple como un racimo de uvas o un higo. Si usted quiere un higo, deberá esperar un tiempo a que nazca. Deje que primero florezca, luego se haga fruta, y finalmente podrá tomarlo”
- Epictetus


Durante muchos años usted ha estado reforzando las expectativas negativas por lo que ahora, necesitará tiempo para afianzar estas imágenes. ¡Paciencia!. Sepa que está renovando las pautas de toda una vida. Permítase algo de tiempo, no pretenda obtener mucho en poco tiempo. Los cambios, aparecen cuando deben hacerlo. Dése cuenta que, sin importar el tiempo que el proceso necesite o tome, a la larga ahorrará tiempo. En 10 o 30 días puede empezar a ver cambios, evidenciando que va por buen camino. Con seguridad, en el plazo de 3 meses usted observará resultados concretos. Me atrevo a decir que 3 meses de afirmaciones no es una carga tan extrema.

Algunas veces, cuando estoy dando una conferencia sobre afirmaciones, hay quien se mofa y bromea sobre el tema. A mis oídos llegan frases como “Vaya rollo” o “Tonterías para supersticiosos."

Personalmente, no me molestan estos comentarios. El escepticismo de esta gente no me afecta ni a mí ni a las afirmaciones en lo más mínimo. El cambio en las vidas de innumerables personas, es la prueba, clara y concisa de que las afirmaciones funcionan. No importa cuánta gente se mofe; las cifras están ahí y nadie las puede cambiar.

Lo que de verdad me molesta es que esas actitudes evitan que esa misma gente intente probar el método. Esa gente está atrapada en su propia cerrazón mental, coartada por sus infundadas opiniones. Muy mal hecho. Están limitando sus oportunidades de éxito. Sinceramente, espero que usted no entre en este lamentable grupo.

Tenga la suficiente fuerza para soportar cualquier comentario sarcástico que pueda ir dirigido a usted. Aguante y muestre que tiene verdadera fuerza. Si hay algo en estas páginas que le parezca verosímil, entonces intente realizar el método. Este sólo funcionara si usted lo hace funcionar.

"El fracaso no es el único castigo a su pereza; también está el éxito de los demás "
- Jules Renard


Hay mucha gente que está leyendo este taller a la vez que usted. Aquellos que apliquen sus afirmaciones se embarcarán en una nueva vida. Desde ahora, y en unos meses estarán en el camino de la felicidad y la prosperidad. Aquellos que se queden sin hacer nada, seguirán exactamente igual que hasta ahora. Estos últimos, al cabo de unos meses estarán luchando y llenos de insatisfacción. ¿A que grupo pertenece usted?

Historias de Éxito

Un día de febrero de hace unos años, me mudé a San José, en California. Entonces yo era un locutor de radio en paro. Mi currículum contenía un buen número de colaboraciones cortas en distintas emisoras de radio del país, pero nada especial y, además, ninguna de ellas en los últimos cuatro años. La radio es un negocio que requiere de la experiencia e iniciativa de uno mismo, por su propia cuenta. A un locutor sólo se le quiere si tiene los suficientes años de experiencia. O al menos eso es lo que dicen. Mi currículum de pequeños trabajos no me daba apenas esperanzas de conseguir un trabajo decente. Un analista del negocio de la radio me dijo un día que lo que a mí me convenía era intentar entrar en un mercado mayor, con más aspiraciones.

Lo primero que hice al llegar a San José fue dar un repaso al dial, escuchando todas las emisoras locales, tanto de AM como de FM. Seleccioné la que más me gustó. Entonces decidí que sería director de noticias y dirigiría un show con llamadas telefónicas en esa emisora. Salí a la calle y, con la actitud más positiva que pude, fui y les propuse que me contrataran. El director de programas me dijo que no tenían ningún puesto que darme, y que aunque lo hubiera, no tenía el más mínimo interés por mí. Me fui a casa.

Por pura lógica, lo más normal es que hubiera llegado a la conclusión de que mis posibilidades de entrar en esa emisora eran “cero”. No tenían trabajo y de haberlo tenido, no me lo hubieran dado. Mi única experiencia en la radio era como discjockey, y además, en los últimos cuatro años no había trabajado en ese campo. Nunca había dado noticias en mi vida, y estaba pidiendo trabajo en la emisora de mayor audiencia e importancia en el mercado, ¡cómo director de noticias y de un show¡

Para no desmoralizarme, empecé a escribir afirmaciones. Estas proclamaban que yo era director de noticias en aquella emisora y tenía un show.

Visualicé ambas afirmaciones. Imagine cada detalle. Me hice perfecta idea de algunos de los estudios. Todos mis pensamientos y afirmaciones sugerían que yo era ya nuevo director de noticias y conductor de un show en aquella emisora. Pensar que aquello no era verdad me parecía un grave error, una aberración de la realidad. La idea de no ser director de noticias aún, me resultaba chocante. Yo insistía una y otra vez con mis afirmaciones. No dí otra opción a mi poder creativo que la de manifestar mis imágenes. A finales de marzo, salió en esa emisora. Un puesto de locutor a oferta. Llamé y me pasé por allí unas cuantas veces. El día 6 de abril, ya estaba contratado.

Unas seis semanas después me nombraron director de noticias. Algo más tarde me concedieron un programa de tertulia con horario diario fijo. Mi programa subió en audiencia hasta llegar a ser el más popular de la zona. Conduje el mismo programa - con el mismo horario y en la misma emisora  durante más de seis años. El programa me proporcionó durante ese tiempo inmensas satisfacciones. No podría poner precio a esa experiencia. Fue extraordinaria.

¿Que posibilidades tenía de ser contratado por esa emisora al principio? Poquísimas. Aun así, fui contratado en menos de dos meses. ¿Extraño? Sí. Pero ocurrió. El razonamiento lógico no deja resquicios al subconsciente. Yo he utilizado las afirmaciones muchas veces durante mi vida. Siempre he conseguido mis metas normalmente antes de lo esperado. Hace unos años, asesoré a una chica de unos veinte años. Era muy infeliz en su vida. Trabajaba como camarera y odiaba ese trabajo. Lo primero que hice fue Preguntarle, “¿Qué quieres?" No tenía ni la más mínima idea de lo que podía querer. La ayudé a contestar la pregunta. Le presenté, el mismo procedimiento que hasta ahora le he estado explicando en este libro.

Se dio cuenta de que le gustaban los animales y siempre había querido ser veterinaria. Sin embargo, había suprimido esa idea porque en su mente racional siempre había tenido pensamientos negativos como, "No estoy preparada, soy demasiado torpe y tengo demasiada edad para empezar a estudiar”. Estos pensamientos negativos le habían impedido intentar lo que de verdad deseaba hacer. La inicié en un programa de afirmaciones. Al principio se sentía ridícula escribiendo, "Yo, Susana, me ocupo cada día del cuidado de los animales.” Pero continuó con el programa. Unas semanas más tarde, en una fiesta conoció a un hombre. Era veterinario. Empezaron a verse más a menudo y se enamoraron. Seis semanas después, la ayudante del veterinario dejó el trabajo. Entonces él contrató a Susana como nueva ayudante. Desde entonces su vida cambió de forma impresionante. Con el apoyo y enseñanzas del veterinario como base, ella decidió estudiar. Lo último que supe de ella es que estaba estudiando veterinaria y trabajando media jornada para su marido. ¿Me sorprendí? En absoluto. Con el poder del subconsciente, todo es posible.

Un día un hombre vino a mí llorando. Había perdido su trabajo en un banco y estaba siendo investigado por desfalco. Vi el Pánico en sus ojos. Estaba seguro de que ya nunca encontraría un trabajo decente. Estaba acostumbrado a llevar un ritmo de vida muy alto, y después de esto en su cuenta bancaria sólo le quedaron 5000 Pesos. La presión que estaba soportando era demasiada. Lo único que veía en su futuro eran obstáculos. Pensaba que su situación era un caso perdido. Cuando me pidió consejo estaba considerando la idea del suicidio. Trabajando juntos, descubrimos lo que quería. Lo único que le importaba en la vida era el dinero. Su deseo era ser asquerosamente rico.

Este era un deseo sincero en él. Había vivido negándolo durante años porque creía que pensar así era de tener una condición egoísta y ser mala persona. Pero, una vez que se dio cuenta de que la verdad era esa, acabó admitiendo que lo que más quería en el mundo era ser muy rico. Yo no lo juzgué por ello. Simplemente le dije lo que tenía que hacer Para conseguir que su deseo se hiciera realidad. Él formuló unas cuantas afirmaciones y siguió mis instrucciones. Poco después de esto, descubrieron al verdadero culpable del desfalco. Por supuesto que no era él. Mi amigo se trasladó a Nueva York y empezó a trabajar como agente de bolsa. Hace poco que supe de él. Me dijo que sus beneficios netos habían llegado a ser de más de 5 millones de pesos. Había conocido a la mujer de sus sueños y se estaban mudando a una de sus propiedades en Idaho. También me aseguró que el dinero ya no era una obsesión para él. Había conseguido tener independencia financiera y ahora quería disfrutar de la vida a lo grande -¡cómo ranchero! Estaba tan emocionado con lo que le esperaba que casi no cabía en sí mismo.

Todo lo que usted afirme, sea lo que sea, se hará realidad. En el caso que acabo de contar, el hombre deseaba tener dinero. Yo le hice ver que era un deseo totalmente válido. No le juzgue por tener ese deseo. Una vez que consiguió su meta económica, fue capaz de reestructurar su vida y darse cuenta de lo que realmente quería de forma más profunda. Sus deseos cambiaron, lo cual es algo normal. Desee lo que desee, inténtelo. No lo niegue. Acepte y vaya a por ello. Y no sienta remordimientos. Luche siempre por lo que desee en cada momento. De lo que se trate, no importa. Lo conseguirá dé todos modos. Una vez conocí a una mujer que me dijo que deseaba que los hombres la llamaran por teléfono. Quizás suene trivial, pero para ella era un deseo muy fuerte en ese momento de su vida. Deseaba esto más que ninguna otra cosa. Cuando se dio cuenta de que ese era su deseo, comenzó a escribir afirmaciones para hacerlo realidad.

Seguro que al principio pensó que este procedimiento era una tontería; pero deseaba tanto esas llamadas de teléfono que hubiera intentado cualquier cosa. Su afirmación decía, "Yo, Sandra, recibo gran cantidad de llamadas de hombres en mi casa." Le resultó muy fácil imaginarse su teléfono sonando sin parar; sus visualizaciones eran fuertes y reales. Cuatro días después, estaba disfrutando de lo lindo. Hombres que no la habían llamado desde hacía mucho tiempo, la llamaban ahora sin ningún motivo. Viejos amantes empezaron a llamarla inesperadamente. Compañeros de trabajo conseguían su número y la llamaban. Incluso se dio el caso de que recibió bastantes llamadas de gente que se equivocaba - por supuesto, hombres. No es que su deseo sea una gran aspiración, pero su historia ilustra  perfectamente el hecho de que todo lo que usted programe en su subconsciente, acaba ocurriendo.

Por cierto, desde entonces, esta mujer aplica sus afirmaciones a otras áreas más productivas de su vida. Un chico de dieciséis años estaba realmente frenético, casi amargado. Temía estar creciendo demasiado. El año anterior alcanzó la estatura de 1.98m, y calzaba un 46. Seguía creciendo y no parecía que se fuera a detener. Temía convertirse en un gigante. Un día fue a la zapatería y vio que ya no le valía un 46; entonces supo que debía hacer algo.

Le enseñé a utilizar afirmaciones. Al principio el objetivo era detener su ritmo de crecimiento. Escribió afirmaciones diciendo que medía 1.98m, y que su pie era un 46. Inmediatamente, dejó de crecer. Pasó un año. Impresionado con este milagro, decidió ir más lejos. Escribió en una afirmación que su pie era un 45. La última vez que fue a una zapatería comprobó que, efectivamente, tenía un 45. Mediante la aplicación de afirmaciones redujo el tamaño de su pie.

Utilizando las afirmaciones, puede conseguir lo que quiera. Aquí tiene una lista de cosas para las que he visto con mis propios ojos utilizar afirmaciones:

  • Pagar deudas atrasadas.
  • Conseguir una casa preciosa.
  • Eliminar arrugas y parecer más joven.
  • Obtener el carné de piloto.
  • Mejorar la vista.
  • Convertirse en alguien famoso y popular
  • Incrementar ventas.
  • Tener muchos amantes.
  • Mejorar la capacidad atlética.
  • Ganar al poker.
  • Tener suerte al ir de caza.
  • Perder peso y mantenerse.
  • Conseguir mercancías.
  • Tener éxito en los negocios.
  • Recuperar un miembro paralizado.
  • Conseguir un trabajo bien remunerado.
  • Detener el desarrollo de un tumor maligno.
  • Localizar a un pariente desaparecido.
  • Mejorar el funcionamiento sexual.
  • Ser rico.
  • Curarse el miedo al agua.
  • Obtener un marido.
  • Ser una figura en culturismo y levantamiento de peso.
  • Pagar la matrícula de la universidad.
  • Inventar productos nuevos y útiles.
  • Ser una estrella del rock and rol.
  • Conseguir más goles.
  • Salir de la cárcel.
  • Incrementar la resistencia física.
  • Pescar peces más grandes.
  • Ganar concursos y apuestas.
  • Mejorar las relaciones con los demás.
  • Tener más confianza.
  • Jugar mejor al tenis.
  • Tener un jardín mejor.
  • Encontrar las llaves del coche.
  • Fortalecer los músculos de los brazos y la espalda.
  • Eliminar herpes.
  • Escalar una montaña.
  • Dejar de beber y fumar.
  • Criar los hijos con buenos modales.
  • Ganar más en la tienda.
  • Tener más respeto de los colegas.
  • Tirar mejor los penaltis.
  • Reducir el tartamudeo y los problemas de lenguaje.
  • Superar la falta de creatividad.
  • Comunicarse de forma más eficaz.
  • Mejorar el kilometraje.


Gente  de todas las edades, razas y creencias utilizan afirmaciones para conseguir sus metas. No importa lo que piense las afirmaciones son la forma de conseguirlo. No he incluido historias de éxito personal con el objeto de impresionarle. Las que he seleccionado no son siquiera las más chocantes.

En comparación, son bastante típicas. Pero ilustran adecuadamente el modo en que las afirmaciones funcionan. Y además, yo me divierto contándolas. Estoy seguro de que usted ya habrá oído muchas historias de gente con éxito antes. Yo también. He oído cientos de ellas algunas son sorprendentes. Quizás la historia de otras personas signifique muy poco para usted. Lo entiendo. Necesita algo más tangible, algo que pueda sentir, que le toque a usted de cerca. Entonces, ¿por qué no crear una historia en la que usted sea el protagonista?

Continuará...

Ver capítulos anteriores del Taller de Autoestima
Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 135 Volumén 2: El Poder de las Afirmaciones 2

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