sábado, 11 de enero de 2014

Vivir detrás de la máscara

Este post habla “del amigo del primo del de la tiendita de abajo”, no de ti, aunque seguro que conoces a alguien a quien le ha pasado… 

¿Conoces a alguien que con el paso de los años sigue llevando el mismo tipo de vida? Ese que sale siempre, que nunca teme una resaca, que conoce a toda la ciudad, ese que siempre está de risas y no se toma nada en serio… ¿Te suena? Pues de ellos quiero hablar hoy.


Ya os habréis imaginado porque sois muy listos y además habéis leído el título del post que os voy a contar que estas personas viven escondidas detrás de una máscara.


El alcohol, la fiesta, las drogas, el no parar nunca, o no ser capaz de comprometerse con nada, cuando es en exceso, puede parecer una huída.

Porque el que teme estar solo, el que teme enfrentarse a la vida sin ningún tipo de estimulante, esconde algún miedo, algún dolor interno que no quiere reconocer ante nadie ni quizás ante sí mismo.

El miedo es lo que nos impulsa a escondernos detrás de la máscara, de la fiesta continua, del personaje superficial.

El miedo a ver que estamos solos, que no conseguimos ser lo que siempre soñamos, a mostrarnos tal como somos sin aditivos porque tememos ser aburridos, o tímidos, o tener que reconocer que no somos como todos habían pensado…


Todos tenemos miedos, cada uno el suyo, y está bien porque la perfección es aburridísima y percibirnos como seres imperfectos nos ayuda (salvo a quien prefiere esconder la cabeza debajo del ala) a superarnos. Pero admitámoslo, todos somos un poquito como “el amigo borrachote de las fiestas”, todos o casi todos huimos o hemos huido de algo.


Mi deseo es que todos los que me estéis leyendo ahora hayáis completado el camino y sintáis el equilibrio con el universo cada día de vuestra vida. Pero honestamente, a veces y sólo a veces somos un poco como “el amigo del primo de la tiendita de abajo”.

No todos nos escondemos detrás de la fiesta. A veces tu escondite puede ser ese trabajo que no te gusta pero que TEMES abandonar, o esa pareja con la que sólo te une la costumbre pero que ni te planteas dejar porque TEMES estar solo.

Algunos “amigos del primo de la tiendita de abajo” se esconden detrás de la enfermedad para que les cuiden porque sienten terror de que les abandonen si deja de necesitarlos.

A veces la vida es muy dura, y el juicio de los que te rodean demasiado importante como para enfrentarte desnudo con tu realidad delante de todos. A veces ir a contracorriente es muy cansado como para abandonar la seguridad en la que te has instalado. O te sientes mayor para cambiar el rumbo de tu vida.

Pero desengáñate, sólo tú sabes cómo hacerte feliz, nadie sabe qué significa vivir en tu piel. Serte infiel a diario, por el valor que te otorga alguien que te quiere tan poco que no puede aceptarte como eres, es lo realmente cansado. Vivir la vida de otro, es lo verdaderamente duro. Y no lo mereces, la vida sin máscaras es más divertida, más sana, más real y TÚ NO NECESITAS ESCONDERTE.

Tienes todo lo que necesitas dentro de ti. Mira a tu alrededor, está lleno de señales… Cada día de tu vida es el día perfecto para decidir si estás llevando la vida que amas o si debes quitarte la máscara y empezar a disfrutar de la fiesta sin ella.

Atrévete, da el salto, no tengas miedo. Si no sabes cómo busca ayuda, pero piénsalo, ¿de veras eliges vivir la historia que otros escribieron por ti?

Fuente: Mar Osuna

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