martes, 7 de enero de 2014

¿Sabes lo que sucede cuando hablas negativamente?


Lo malo

Cada vez que hablo ante un grupo acerca del flujo de energía, salen a la superficie, siempre, preguntas acerca de los conflictos mundiales y todas las cosas terribles que están sucediendo o que han sucedido. "¿Cómo es que hay tanta gente muriéndose de hambre?", "¿qué me dice de Hitler?", "¿qué decir sobre los indios?", etcétera.


No quiero entretenerme demasiado tiempo insistiendo en estas cosas, porque en cierto sentido ya hemos hablado de ellas. Pero echemos un vistazo rápidamente a algunas de las preguntas más comunes para ver si podemos llegar al entendimiento, de una vez por todas, de que desde el principio de los tiempos cualquier experiencia, en cualquier vida, ha sido atraída por el flujo de energía individual y/o de grupo.

Y ¡vaya!, no es que yo sea una sádica de sangre fría que sugiere en los siguientes párrafos que es posible ver a alguien apalear a otro y sentirse ajeno a ello, como diciendo: "¡Caramba, qué barbaridad!", ante las atrocidades que suceden alrededor del mundo de hoy.

Todo lo que estoy tratando de decir aquí es cómo es que esto surge. Porque cualquier cosa que esté ocurriendo siempre regresa por la misma ruta: cuando nos sentimos bien (felices, complacidos, entusiastas o amorosos) como individuos o como grupo, estamos invitando a nuestra vida buenas experiencias. Cuando nos sentimos mal (amargados, culpables, resentidos o agobiados) como individuos o como grupo, estamos invitando a las malas experiencias. Así es el asunto en todas partes y para todos.



La violación

Una persona está pensando temerosa sobre lo que no quiere. En alguna otra parte, otra persona está vibrando en la misma frecuencia negativa, pero con hostilidad, más que con temor. La segunda persona piensa acerca de lo que cree que apaciguará su furia y llenará su vacío. Una persona emite vibraciones de temor; la otra emite vibraciones de furia interna. Por sus propias frecuencias similares se convierten en co-creadoras de un evento desafortunado.



Si tú no le prestas atención a las cosas que no quieres, no podrán volverse parte de tu experiencia, porque no estarán incluidas en tus vibraciones. Sólo puedes atraer al violador, al asesino o al ladrón, pensando emocionalmente en ser esa víctima, o -{)- vibrando con otras emociones negativas que resulta que coinciden con la frecuencia del atacante. Todas y cada una de tus emociones crean las experiencias de tu vida.



El prejuicio
No necesito decir que hay muchas clases de prejuicios: de raza, religión, color, sexo, peso corporal, educación, etcétera. Sin embargo, el que siente el prejuicio en su contra es el más poderoso en esta co-creación, al emitir vibraciones negativas de persecución, de no gustarle a los demás, de ser ofendido o de ser víctima.



Por favor, fíjate: no estoy discutiendo lo correcto o equivocado de las quejas de cualquier grupo, simplemente digo que es la persistente atención a las injusticias lo que atrae más de lo mismo. La creación proviene de los sentimientos.

Los niños
¿Qué decir de los niños que son violados, que nacen con malformaciones, que se están muriendo de hambre en África o que perecen en las guerras religiosas? Es muy triste decir que generalmente han captado las vibraciones negativas de su gente, antes siquiera de nacer.

Esas vibraciones se quedan en ellos y crecen en relación directa con las vibraciones de los adultos que los están criando, hasta que ellos crecen lo suficiente para decidir que no quieren experiencias desagradables en sus vidas. Estos niños, automáticamente, se han convertido en víctimas.

¿Cómo ayudar aunque sea un poco a un pequeño que está muriéndose de hambre al otro lado del mundo, o a un pequeño en la casa que ni siquiera entiende todavía las palabras? Sostenlos, ya sea físicamente o en tus pensamientos, con vibraciones tranquilizantes, tales como: "Todo está realmente bien, va a pasar, eres muy amado, etcétera", cuidándote de no culpar a nadie o a algún grupo, lo cual sólo contribuye a generar más energía negativa para el abusador (o la situación), así como para la víctima.



El mayor problema proviene de las personas que llegan a la edad adulta y continúan reviviendo las vibraciones de sus traumas infantiles, por ejemplo, el maltrato de sus padres, de su medio ambiente, etcétera. Sólo sobreponiéndose a esas viejas reacciones moldeadas con odio y desconfianza, una persona puede tener alguna esperanza de no repetir en sus años adultos lo que vivió de niño. Obtenemos aquello en lo que enfocamos. Enfócate en un pasado triste, y ese pasado será atraído al presente y al futuro.     '.

Los adolescentes
Suicidios, accidentes automovilísticos, embarazos, drogas, armas de fuego. Cuando los adolescentes son educados con energía negativa (que rara vez se muestra en la superficie) y aprenden sólo a ser cautelosos, desde que nacen funcionan principalmente en un estado de temerosa vulnerabilidad. Se sienten fuera de control, y viven a base de querer lo negativo, mientras buscan maneras de reconectarse con la energía positiva de su vida. Optan por las drogas, el sexo y otros tabúes para llenar el vacío que sienten, procedente de una vida vivida con poca o ninguna conexión con su Fuente de energía.

Los aparentemente inocentes muertos en accidentes de auto, que parecen prevalecer tanto en el mundo actual, pueden o no ser producto de esa vulnerabilidad desconectada, pero su causa nunca es accidental. La efervescente joven que vuelve a casa, el popular jugador estrella de fútbol americano, los muchachos que sólo iban de paseo en el asiento de atrás. Una vida de temores ocultos, presiones y ansiedades de algún tipo, finalmente se manifestó al atraer esas co-creaciones tan dolorosas.

La economía
En los malos tiempos, la gente habla de ello, dondequiera que esté, y todo es malo-malo-malo. Sin embargo, aun en los buenos tiempos parecemos impulsados a atacar algo: los precios de las cosas son demasiado altos, las empresas son demasiado codiciosas, los empleos demasiado especializados, el presidente no juega todas las cartas, el gobierno no cumple con su trabajo y es corrupto hasta la médula.

El señalar algo -cualquier cosa- con esa vibración negativa de culpa, o de: "¿No es terrible...?", hace fluir esa misma energía hacia el tema de atención, haciéndolo más grande, más fuerte y más peligroso de lo que era antes de que tú empezaras a expresarte mal de ello.

Si quieres que la economía, el gobierno o cualquier otra cosa cambie, antes de poder ser feliz, podría pasar un largo tiempo de espera. Pero no tienes que unirte a la queja, lo cual no solamente aumenta el problema, ya grande en sí mismo, sino que, como sabes, tú tienes la opción de cerrar tu válvula completamente.

Cuando te involucras en ese tipo de sombría y negativa charla social, puedes elegir, ya sea entrar en la conversación con tu enfoque fuera de eso y cambiar el tema, o alejarte. Cuando ya estés solo y quieras realmente provocar un cambio, emite un poco de energía de "sentirte bien" hacia el gobierno, visualiza cómo te gustaría que fuera: hacia la presidencia, e imagina también cómo te gustaría que funcionara; hacia las grandes empresas, en la forma en la que gustaría que trabajaran.

No podemos separarnos del fluido de conciencia social. N o podemos decir: "Bueno, no fue MI culpa que esto sucediera". ¡Oh, sí lo fue! Fue -y es-la culpa de todos y cada uno de nosotros. Somos parte de ese fluido de conciencia, y nuestra energía afecta a todos con tanta fuerza como unas gotas de tinta roja tiñen un vasito de agua; el cambio es claramente evidente. ¡No estamos aislados de la totalidad! Todo lo que pensamos y sentimos tiene una repercusión monumental en la vibración total de la conciencia social.


Así que observa y siente las cosas en la forma en la que te gustaría que fueran. Con tan sólo unos cuantos de nosotros haciendo esto en forma regular, es posible iniciar los cambios deseados. Un propósito noble, y que a la vez impide que las cosas estén peor de como están, es omitir la expresión: "!Qué terrible!" respecto de la situación que quieres cambiar.

Continuará...

Del Taller de Autoestima de Juan Carlos Fernández. Capítulo 102 Volumén 2: Tu Bienestar y La Ley de Atracción. 

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