domingo, 5 de enero de 2014

Autoestima y Amor Propio

Mucho se habla de todos los problemas y enfermedades que afectan a las personas en su vida, la falta de valores que se vive hoy en día y la gran cantidad de sentimientos negativos que se sienten en el ambiente. Pienso que las personas se pasan la vida intentando “curar” síntomas, pero no la enfermedad. En mi opinión, no sirve de nada intentar eliminar los síntomas si no se enfocan en la raíz que los causa. Por todo lo que he leído en los últimos meses, he podido darme cuenta de que una de las causas es la baja autoestima.
La autoestima no es más que el amor propio. Es la forma como tú te ves, lo que piensas de ti, lo que sientes hacia ti y cómo te tratas a ti mismo. Define el valor que tú te das. Es quererte, aceptarte y valorarte tal como eres, con tus cualidades y también con tus defectos, sabiendo que es imposible ser perfecto. Todo esto es muy importante porque de nuestra autoestima depende cómo nos vamos a comportar y cómo nos vamos a relacionar con los demás.

Los seres humanos necesitamos sentirnos amados, valorados y aceptados. ¿Saben cuál es el problema? Que pensamos que son las personas a nuestro alrededor las que se deben encargar de darnos todo esto. Siempre estamos esperando un cumplido, que nos digan que lo hicimos bien, que nos quieran, etc. El problema está en que esto no tiene ningún significado si nosotros mismos no nos queremos, no nos aceptamos y no nos valoramos. Somos nosotros los que debemos llenarnos de amor para no depender del reconocimiento de los demás.

¿Por qué digo que la raíz de los problemas de las personas está en que tienen una baja autoestima? Porque tener una baja autoestima quiere decir que en el mejor de los casos no te quieres a ti mismo, pero en el peor escenario ¡te odias! ¿Se dan cuenta de la gravedad de esto? Cuando tú odias a alguien o no te cae bien, simplemente te alejas de esa persona y decides ya no tener más contacto con ella. ¿Pero cómo haces para separarte de ti mismo? ¡Es imposible! Es entonces cuando las personas comienzan a hacerse daño ellas mismas.
Cuando nosotros nacemos somos perfectos y somos felices así como somos. Es a medida que crecemos y que vamos tomando conciencia de nuestro entorno que nos empezamos a formar una idea de cómo deberíamos de ser a través de los falsos conceptos que nos vende la sociedad sobre qué es ser bonito y feo, bueno y malo, inteligente y tonto.

Comenzamos a odiar nuestro cuerpo, porque no tenemos el color de piel que deseamos, porque nuestros ojos no son del color que se considera bonitos, porque nuestro cabello no es como queremos, porque no tenemos un cuerpo como el de los modelos que nos muestran los medios de comunicación como bellos, etc. Entonces empezamos a intentar cambiar nuestro cuerpo, cuando la realidad es que es perfecto tal y como es.

Otro error común que cometemos es compararnos con los demás. Nos frustramos si vemos que alguien es más inteligente que nosotros, tiene más dinero que nosotros, tiene un mejor trabajo que nosotros, etc. Esto no debe ser así. En la vida siempre van a haber personas arriba y debajo de nosotros. Por esa razón es que con los únicos que debemos compararnos es con nosotros mismos y tratar de ser cada día mejores seres humanos. Debemos luchar por nuestros sueños y trabajar por alcanzarlos sin competir con los demás, porque cada uno tiene sueños y metas diferentes.

Tú tienes que saber que vales y que te mereces todo el amor posible por el solo hecho de ser tú. Si tú no te amas, no te aceptas y no te valoras, no puedes esperar que los demás lo hagan. Si alguien te dice que te quiere, que eres inteligente, que eres bueno, pero tú no lo crees… ¡te va a tener en sus manos! Como tú no lo crees, vas a necesitar que esa persona te lo esté diciendo todo el tiempo. Se va a volver como una droga para ti y a cambio de recibirla, vas a estar dispuesto a hacer lo que sea por quién te la da.

Lastimosamente, así es como funcionan la mayoría de las relaciones humanas. Existe una persona que ama más y otra que ama menos, y es la que ama menos la que se vuelve dependiente de la otra. En cambio, si tú estás lleno de amor y te amas a ti mismo, no vas a necesitar depender del amor de alguien más. Si tú te respetas a ti mismo, no vas a permitir que nadie te falte el respeto. Tú vas a dejar que te maltraten tanto como tú te maltratas a ti mismo. Entonces si tú te cuidas, te amas y te valoras, no vas a dejar que nadie te maltrate, porque tú no te maltratas y no vas a estar dispuesto a soportar esto de alguien más.

Una vez que has logrado esto, vas a poder tener relaciones saludables, porque te vas a unir con una persona para ser felices, para compartir tu felicidad y la de ella; no para tú hacerla feliz o para que ella te haga feliz. Esto tal vez les va a sonar completamente opuesto a lo que siempre han escuchado, pero es la verdad, porque la felicidad de una persona depende única y exclusivamente de ella misma. No podemos darle esa responsabilidad a nadie más.

Una persona con una autoestima alta es una persona que se ama, que se acepta tal y como es, que sabe el valor que tiene como ser humano, que no se castiga por cometer un error, que se perdona, que se cuida y que se respeta. Este tipo de personas tienden a frustrarse muchísimo menos ya que saben que si algo no salió bien, la próxima vez que lo intenten va a salir mejor. No se dan por vencidos, porque tienen confianza, creen en sí mismos y son muy positivos y optimistas. Sólo si tenemos una autoestima alta podemos ser felices.

Por otro lado, como siempre les he dicho, no podemos dar lo que no tenemos. Si no tenemos amor, no podemos dar amor. Si no nos queremos a nosotros mismos, no podemos querer a los demás. Así como nos tratamos, vamos a tratar a los demás; como nos juzgamos, vamos a jugar; como nos criticamos, vamos a criticar; como nos ofendemos, vamos a ofender, etc.
Las consecuencias de tener una baja autoestima son alarmantes y abarca todos los temas que se tocan actualmente con tanta insistencia que afectan a los jóvenes y que cada vez se están viendo más en adultos. La baja autoestima es obviamente la raíz de las ideas de suicidio, de las conductas autodestructivas y del abuso de sustancias tóxicas porque la persona no se quiere y no le encuentra sentido a vivir. Otros efectos son la violencia, que hoy en día vemos tan marcada incluso en niños muy pequeños en las escuelas (bullying), los trastornos de alimentación, la depresión, el insomnio, entre muchos otros trastornos psicológicos.

Si se fijan, es impresionante todo lo negativo que puede ocasionar el no querernos y no aceptarnos. Más que perder el tiempo eliminando síntomas, creo que es importante trabajar en la raíz de ellos. Intenta pensar cuál es la razón por la que no te quieres y trabajar en eso. No hay razón que valga para no quererse, porque como te dije al principio, mereces ser amado, aceptado, valorado y respetado por el simple y sencillo hecho de ser tú. Y la primera persona que debe darte todo ese amor eres tú mismo.

Fueente: Soniux Valdés

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