Cómo decir "no" sin sentirme culpable

Comunicarse con asertividad y sin esconder los propios intereses es clave para ser feliz.

Los seres humanos somos animales sociales. Ello implica tener que relacionarnos frecuentemente con otras personas.
Si bien es cierto que esa necesidad es más intensa en unos casos (personas muy sociales) y menos en otras.
A pesar de la importancia de este elemento social en la vida de una persona, es una realidad la ausencia de un aprendizaje estructurado de habilidades sociales dentro de entornos escolares.
Así, el azar que ubicará al niño o la niña en un contexto y en una familia determinada, hará que existan más o menos modelos hábiles desde un punto de vista social desde el que aprender.

Si disponemos de ejemplos hábiles desde edades tempranas, se incrementará la probabilidad de aprender y replicar con nuestros comportamientos esas habilidades en la edad adulta. Del mismo modo ocurrirá pero en dirección contraria en el caso de que no existan tales referencias.

Estilos de comportamiento social

Tradicionalmente, se ha hablado de cuatro grandes bloques o estilos de comportamientos dentro del ámbito social. Éstos son los siguientes:

1. Estilo Asertivo o socialmente hábil

Consiste en la habilidad para expresar las opiniones, sentimientos y deseos sin amenazar o castigar a los demás y sin violar los derechos de esas personas. Este estilo favorece no sólo el respeto hacia los derechos uno mismo sino también hacia los derechos de los demás. Saber decir no de manera adecuada sin sentirnos culpables, reclamar por aquello que hemos pagado o saber manejar la presión de otra persona son algunos ejemplos de conducta asertiva.

2. Estilo Pasivo o Inhibido

En este caso hablaríamos de una transgresión de los propios derechos al no ser capaz de expresar abiertamente las opiniones (especialmente cuando son contrarios al resto), sentimientos, y pensamientos o al expresarlos de una manera autoderrotista, con falta de confianza o incluso con disculpas por miedo al rechazo o a que los demás puedan no hacerle caso o hacerse una idea negativa de la persona.

Es importante señalar que este estilo se relaciona con la propia falta de respeto hacia uno/a mismo/a ya que en muchas ocasiones se renuncia a conseguir objetivos legítimos por el hecho evitar conflictos a toda costa.

3. Estilo Agresivo

Consiste en la defensa de los derechos personales y expresión de los pensamientos, sentimientos y opiniones de una manera inapropiada e impositiva, algo que normalmente provoca la transgresión de los derechos de las otras personas.

Es relevante señalar que la conducta agresiva se puede mostrar tanto directamente con la persona o grupo de personas en si, como indirectamente, es decir, “mal metiendo” a través de terceras personas. Igualmente la agresividad puede ser verbal como la no verbal a través de la violencia física.

4. Estilo Pasivo-Agresivo

Consiste en la combinación del estilo pasivo y agresivo. De ese modo, en una primera fase la persona adopta un rol pasivo donde de una manera consciente o inconsciente, se va acumulando una presión que acaba “saliendo” a través del estilo agresivo (“la gota que colma el vaso”).
Hay que aclarar que normalmente oscilamos entre uno y otro estilo, es decir, no somos pasivos, agresivos, pasivos-agresivos o asertivos en el cien por cien de las situaciones, sino que oscilamos en función del contexto y persona o personas con las que interactuamos (es más probable ser agresivo-a con nuestra madre que con nuestro-a jefe-a…).
  • Por miedo al rechazo o a no ser considerado. La desaprobación es una de las principales causas de la no aserción.
  • Por el temor a molestar o crear una situación incómoda.
  • Por pensar que estamos actuando mal.
  • Por sentir vergüenza o culpa al oponernos a una opinión, petición, etc.
  • De forma puntual, por pensar que no ser asertivo en esa situación es la mejor opción, algo que en muchas situaciones implica aserción.

Cómo decir "no" sin sentirse culpable

Para saber cómo comunicar las propias motivaciones con asertividad, lo mejor es guiarse por las siguientes claves.

1. Reconocernos el derecho a decir no

Si no conseguimos cumplimentar este primer paso, será muy difícil ser asertivos. Para ello, tenemos que aceptar que los seres humanos tenemos una serie de derechos básicos, entre ellos poder decir No.

2. Pensar que no estamos siendo egoístas

Del mismo modo que la otra persona tiene el derecho a pedirme algo y no por ello ser egoísta, yo también tengo el derecho a decir No de forma adecuada sin sentir culpa.

3. Aceptar el hecho de que no se puede agradar a todo el mundo

En ocasiones nuestro comportamiento agradará a otras personas pero en otras no. Aceptar este hecho como algo natural nos hará más fuertes en el ámbito social y personal.

4. Mantenerse seguro/a al expresarse

Al expresar lo que piensas, hazlo con tranquilidad sin dar rodeos y de una manera respetuosa con la otra persona.

En resumen hablamos de una habilidad importante que necesita de cierto entrenamiento diario. Como todo entrenamiento se trata de ir poco a poco. Podemos ir de menos a más, es decir, ser asertivos en situaciones poco comprometedoras con el objeto de conseguir una confianza y seguridad que nos permita posteriormente ir hacia objetivos más difíciles para nosotros. ¿Comenzamos hoy?
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Referencias bibliográficas:

  • Caballo, V. E. Manual de evaluación y entrenamiento de las habilidades sociales. 2005. Editorial siglo XXI.
Fuente: psicología y Mente

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