No sacrifiques tu autoestima por complacer a nadie

Nuestras relaciones interpersonales tienen la capacidad de fortalecer o debilitar el respeto y el amor que siente cada uno por sí mismo.

Algunas relaciones nos harán sentirnos mejor, cómodos siendo lo que realmente somos, nos harán mejorar y potenciar en nosotros cosas positivas, sumando a nuestra vida y a nuestro desarrollo personal.

Sin embargo, a través de otro tipo de relaciones nuestra autoestima puede verse debilitada, podemos estar relacionados con personas denominadas tóxicas que pudiesen estar haciendo estragos en nuestra relación con nosotros mismos.

Muchas veces por complacer, por ser aceptados, por no generar conflictos, por miedo al rechazo o sencillamente por no sentirnos capaces de exteriorizar lo que somos, podemos caer en el más grave conflicto, aquel que generamos con nosotros mismos.

Cuando dejamos de lado nuestras necesidades, cuando con frecuencia sacrificamos nuestro tiempo por beneficiar a otro, cuando aceptamos que alguien más nos controle, nos diga qué hacer y cómo hacerlo, cuando le cedemos el lápiz a alguien más para que escriba nuestro libro de vida, nos estamos sencillamente traicionando a nosotros mismos.
Al nosotros romper los límites a través de los cuales nos salvaguardamos, le damos entrada a cualquier tipo de trato, pero como estamos vibrando con nuestras energías bajas, lo más probable es que del abanico de infinitas posibilidades, terminamos atrayendo aquello  que no resulte beneficioso para nosotros.


Debemos aprender a amarnos, a aceptarnos y a respetarnos. Cuando ese momento llega, es donde realmente podemos protegernos de nosotros mismos y de cualquier persona que pretenda vulnerar nuestra integridad.

Lastimosamente muchas veces la persona por la cual se sacrifica la dignidad, no hace nada para que eso ocurra, el problema no es de la otra persona, es netamente nuestro. Si bien es cierto que algunas personas pueden caracterizarse por manipular, mentir, engatusar con el fin de conseguir sus objetivos y en ese paquete podemos estar nosotros de por medio, también es cierto que nadie nos puede obligar a actuar de una manera determinada. Somos nosotros los que decidimos qué permitimos, a qué le damos cabida en nuestras vidas y qué sacrificamos.
El ser aceptado o el ocupar posiciones importantes en la vida de alguien, no debe estar ligado a un sacrificio de lo que debemos sentir hacia nosotros mismos. Complacer a alguien solo debe tener cabida cuando queremos hacerlo, podemos hacerlo, no afecta negativamente a otra persona y sobre todo no nos afecta negativamente a nosotros.

“Existe una evidencia muy grande de que cuanto mayor sea nuestra autoestima, mejor vamos a poder tratar a los demás. ― Nathaniel Branden”

Antes de amar y complacer a otros, debemos aprenderlo a hacer con nosotros mismos.

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Fuente: Mujer.Guru

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