¿Cómo podemos permitir y recibir nuestro estado natural de abundancia?

Cuando somos personas positivas y optimistas, la salud espiritual, emocional, sicológica, intelectual, social, financiera, física, nos brota por los poros.

Por Héctor Williams Zorrilla

Una de las leyes naturales de la divinidad es el estado natural de la abundancia. Toda la naturaleza es esencialmente abundante. Cuando experimentamos las emociones, los sentimientos y las percepciones de abundancia, nos sentimos seres realizados, plenos y felices. Sentirnos y expresar abundancia, nos llena de gozo espiritual, y nos permite realizar nuestro verdadero propósito en la vida: ser personas felices y plenas

El universo al cual pertenecemos es esencial e infinitamente abundante y próspero. Las palabras escasez y carencia no se encuentran en el lenguaje de la sabiduría divina. La única razón por la que poseemos pensamientos y emociones de carencia en nuestras experiencias cotidianas de vida, es porque hemos aprendido a poner resistencia o falta de fe, a nuestro estado natural de abundancia y prosperidad.

La tarea básica para nuestro vivir diario es sencilla: permitir y recibir nuestro estado natural de abundancia, no resistirlo. Desde el lugar de la carencia, cuando nos sentimos y percibimos carentes, no podemos atraer y manifestar abundancia. Porque la premisa de la ley universal de la atracción es clara: cuando pensamos y expresamos emociones de carencia, atraemos y manifestamos más carencia, de la misma manera que, los pensamientos emociones de miedo atraen más miedo, y las emociones de infelicidad, miseria y depresión, atraen y manifiestan más infelicidad, miseria y depresión.

Cuando expresamos pensamientos y emociones de resentimiento, amargura, odio, desamor, tristeza, inseguridad, vergüenza, culpa, atraemos y manifestamos más pensamientos y emociones de esas mismas categorías. Todos los pensamientos y emociones, positivas o negativas, que enviamos a la divinidad y al universo, las recibimos de regreso expandidas y crecidas.
Cada pensamiento que tenemos posee un tono vibratorio, que lo conecta con otros pensamientos con los mismos tonos vibratorios, y al final, todos los pensamientos con los mismos tonos vibratorios realizan o cumplen la ley de la atracción. Es por eso que, todos nuestros pensamientos poseen poderes creadores para atraer y manifestar realidades físicas, es decir, poseen poderes para transformarse en realidades tangibles naturales a sus contenidos.


Nuestros pensamientos de carencia y escasez, se conectan o relacionan con más pensamientos de carencia, y debido a la inevitable ley de la atracción, atraen y manifiestan más carencia y escasez. Con nuestros pensamientos y emociones de carencia y escasez, atraemos hacia nosotros más carencia y escasez.
Por otro lado, desde el lugar de la abundancia, no podemos atraer carencia. Nuestros pensamientos y emociones de abundancia, atraen y manifiestan abundancia, de la misma manera que, nuestros pensamientos y emociones de amor, atraen y manifiestan más amor, y los pensamientos y emociones de fe, confianza, seguridad, perdón, compasión, alegría, gozo, felicidad, salud, atraen y manifiestan más de esas mismas categorías. Con nuestros pensamientos y emociones de abundancia, atraemos hacia nosotros más abundancia.

Cuando expresamos muchos pensamientos y emociones positivas y optimistas, estas se conectan y relacionan con más pensamientos y emociones positivas y optimistas, y al final, debido a la poderosa ley de la atracción, atraen y manifiestan los mismos frutos de lo positivo y del optimismo. Y los frutos de lo positivo y del optimismo son sabrosos, y se exhiben y manifiestan en todas las áreas de nuestras vidas: nuestras relaciones humanas, amistosas, románticas, las finanzas, las profesionales, el trabajo, la salud, el cuerpo, la mente, el alma, y todo lo que hacemos en la vida cotidiana. Cuando con la práctica y el hábito nos transformamos en personas realmente positivas y optimistas, y vivimos la vida por la fe, la confianza, el optimismo y una actitud positiva frente a la vida, entonces podemos experimentar las riquezas de la abundancia natural, el verdadero éxito perdurable, y la felicidad inevitable. 

Cuando somos personas positivas y optimistas, somos seres humanos sin límites, y la salud espiritual, emocional, sicológica, intelectual, social, financiera, física, nos brota con los poros. Y a este nivel, todos saben las clases de pensamientos que pensamos consistentemente, porque estos se hacen públicos en nuestras cotidianidades de la vida. Estas personas son contagiantes, y como imanes, atraen hacia ellas más personas, situaciones, circunstancias y eventos positivos y optimistas. Estas son las personas que la gente las tildan de “tener buena suerte en la vida”.

Nuestro sistema emocional nos indica claramente, si los pensamientos que pensamos están conectados o no, con lo que realmente somos, y lo que realmente deseamos tener y disfrutar en la vida. Si deseamos disfrutar de nuestro estado natural de abundancia, y entonces escogemos, agarramos y enviamos pensamientos de abundancia a la divinidad y al universo, y al hacerlo, nos sentimos bien, tranquilos, seguros, confiados, es porque estamos pensando desde el lugar de la abundancia. Y la ley de la abundancia se encarga de que todos los pensamientos que pensamos desde el lugar de la abundancia, atraigan y manifiesten más abundancia inevitablemente. En ese hecho se encuentra la “magia” de las personas que atraen y manifiestan su estado natural de abundancia y prosperidad en sus experiencias cotidianas de vida.
Por otro lado, si nuestros pensamientos de abundancia salen desde el lugar de la carencia y necesidad, entonces sentimos miedo, inseguridad, duda, y debido a la ley de la atracción, la carencia y la escasez se expanden y crecen en nuestras vidas cotidianas. Estas son las personas que las gentes tildan de “tener mala suerte en la vida”.

Nuestro vivir cotidiano se torna simple y bello, cuando primero, descubrimos y recordamos lo que realmente deseamos tener y disfrutar en esta forma física de vida. Y todo lo que deseamos disfrutar en nuestras experiencias cotidianas de vida, está relacionado con lo que ya sabemos merecemos tener: felicidad, abundancia, salud, relaciones satisfactorias, gozo, alegría y la expansión de todas las formas de bienestar y plenitud. En esa realidad se encuentra nuestra herencia natural como seres espirituales con origen divino que somos.

Segundo, con este conocimiento, escogemos, agarramos y enviamos a la divinidad y al universo, nuestros mejores pensamientos y emociones que representan lo que realmente deseamos tener y disfrutar en nuestras vidas. Y de manera “mágica”, esas son las cosas que atraemos y manifestamos en nuestras experiencias cotidianas de vida.


Tercero, de manera consciente, eliminamos toda forma de resistencia, permitiendo que lo que deseamos fluya hacia nosotros, y recibiendo todo el bienestar que la divinidad y el universo atraen y manifiestan para nosotros. Porque sabemos, sin un ápice de duda, que las merecemos y somos dignos de todas ellas. Cuarto, decidimos disfrutar y compartir todo el bienestar que se manifiesta en nuestras experiencias diarias de la vida. Porque a ese nivel, lo que somos y lo que hacemos se tornan una sola esencia de nuestro vivir y de nuestras experiencias de vida.

Poseemos el poder para decidir que nuestras vidas sean simples y bellas, porque sabemos que hay abundancia natural e infinita de todo lo que realmente deseamos y aspiramos tener y disfrutar en nuestras experiencias cotidianas de vida. Disponemos de todos los recursos para hacerlo: nuestros mejores pensamientos y emociones. Nuestra tarea consiste en escoger, agarrar y enviar a la divinidad y al universo, nuestros pensamientos y emociones desde el lugar de la abundancia, no desde el lugar de la carencia. Mientras más expandimos el bienestar en nuestras vidas, permitiéndolo, aceptándolo y recibiéndolo, nuestra resistencia decrece y se evapora. Y mientras menos resistencia presentamos, más recibimos de aquello que deseamos tener y disfrutar en nuestras vidas. Así es la manera como nos transformamos en seres abundantes y prósperos desde dentro y hacia afuera.
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Autor: Héctor Williams Zorrilla
Fuente: hectorwilliamszorrilla.wordpress.com
Imagen principal de Mila Marquis

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