viernes, 14 de abril de 2017

Aunque no apruebes lo que hacen los demás, ¡vive y deja vivir!…

No podemos pretender que los demás actúen conforme a lo que nosotros pensamos

En la vida no siempre vemos lo que queremos, esto no quiere decir que nuestra manera de ver la vida sea o no la correcta, simplemente es un enfoque, no significa que los demás estén equivocados y nosotros en lo correcto, finalmente cada quien es dueño de su propia vida y realmente no tenemos el derecho de juzgar, especialmente cuando no deseamos ser juzgados.

Pasar nuestra vida sufriendo y padeciendo por las decisiones y situaciones ajenas, no trae más que desgaste y agotamiento, es más sabio vivir y dejar vivir a los demás, de igual manera, nada queda impune en la vida, tarde o temprano todo toma su cauce y no es menester de nadie, sentenciar a los demás, especialmente cuando se desconocen los motivos.

No podemos pretender que los demás actúen conforme a lo que nosotros pensamos que debería ser, cada quien tiene sus criterios, motivos y percepciones de las cosas, evidentemente, muchas personas en su camino atropellan a otras, y esto aunque no se justifica, igual no nos corresponde juzgarlo, simplemente tener la serenidad para ver más allá de lo que se nos presenta.

“Es mucho más difícil juzgarse uno mismo que juzgar a los demás. Si logras juzgarte correctamente serás un verdadero sabio.” - Antoine de Saint-Exupéry


Hay quienes pasan su vida condenando, amargan su existencia y la del resto de las personas, se entrometen, perjudican, critican destructivamente y ocupan su tiempo permanentemente en sembrar dudas y zozobras, triste camino el de ellas que tarde o temprano recogerán lo que siembran.
Podemos observar, sin juicios ni prejuicios, podemos escuchar sin opinar y podemos tener la humildad para tolerar y la compasión para aceptar, no somos perfectos, nadie lo es, la vida da muchas vueltas y jamás sabremos a ciencia cierta donde nos corresponderá estar.



“Hay velas que lo alumbran todo, menos su propio candelabro.” Friedrich Hebbel
Recibiremos lo que damos, de allí la sabiduría que radica en el silencio, en la observación y en la depuración del pensamiento, pues vivir y dejar vivir, no solo pasa por las acciones, sino que nace del pensamiento y se forma en la palabra.

Quitémonos la necesidad de emitir juicios y opiniones sobre los demás, sobre su vida, acciones y decisiones, en la vida es mejor callar a tiempo que condenarnos por las palabras, especialmente cuando van dirigidas a alguien más, hasta un mal pensamiento nos exigirá cuentas, más necesario y útil es dedicarnos a conocernos a nosotros mismos en lugar de ser jueces ajenos.

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Por: Marvi Martínez
Fuente: rincondeltibet.com

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