Tu único camino es hacia tu interior

Tu único y verdadero camino es hacia tu interior. No tienes ninguna otra alternativa aunque parezca que tienes muchas.

Una vez que llegues a tu centro, habrás llegado a dónde quieres. Allí se encuentra todo lo que andas buscando.

Esta idea la puedes comprender de manera intelectual, pero no la sentirás verdadera hasta que puedas digerirla profundamente dentro de ti. Es necesario que se haga verbo dentro de tu ser.

Hace muchos años atrás me di cuenta  que era una buscadora, pero en ese tiempo no sabía qué era lo que andaba buscando. Primero tuve que darme cuenta de que andaba buscando algo y que tenía derecho a buscarlo. No podía seguir haciendo lo que me decían que tenía que hacer porque mis logros me resultaban huecos, vacíos e insustanciales. Luego, después de un buen tiempo, comprendí dónde tenía que ir a buscar. Había que buscar hacia dentro.

La búsqueda hacia dentro es toda una aventura. La mente sigue funcionando de acuerdo a los patrones que hemos aprendido en la infancia y ninguno de ellos habla de la búsqueda interior. Todos los sistemas que tenemos funcionando en este plano señalan que tenemos que alcanzar logros para luego ser felices. La ecuación se encuentra invertida, primero hay que ser felices para vivir en la abundancia que anhelamos.

El único camino que nos lleva a la dicha es aquel donde vamos desechando la idea de buscar a fuera lo que siempre hemos tenido potencialmente dentro de nosotros.

La vida consiste en darse cuenta de que todo lo que nos sucede ha sido proyectado desde nuestro interior. Si no comprendemos este juego, nuestra existencia parecerá confusa y/o caótica.

Cuando tienes problemas en tus relaciones de pareja, piensas que es él o ella la responsable de tus problemas. Crees que si esa persona cambiara, todo estaría resuelto.
Pero te has preguntado ¿Para qué elegiste a esa persona? ¿Qué es lo que te falta ver en ti para que esa relación mejore o termine? ¿Qué es lo que tu alma quiere que hagas para trascender esas dificultades?

Las soluciones a nuestros problemas son siempre un paso que debemos dar para ser más grandes, mas íntegros y más sabios. Nunca dependen de lo que los demás hagan o dejen de hacer.

Recuerdo el caso de una mujer que tenía problemas en su trabajo porque su jefe era muy gruñón con ella. El hombre estaba muy molesto porque ella se resistía a utilizar un sistema computacional que agilizaba la gestión de su empresa. Ella esperaba que él fuera más comprensivo con su limitación, pero él insistía en que ella lo utilizara. El problema se terminó cuando ella accedió a aprender a usar el sistema, pero también podría haberse solucionado si ella se hubiera decidido a buscar un empleo donde utilizara sus dones naturales o los conocimientos que tenía hasta ese momento.

Creamos dificultades cuando no nos miramos a nosotros mismos, cuando esperamos que los demás se ajusten a nosotros y cuando esperamos que aparezcan las cosas o situaciones que no hemos atraído.

Cuando las cosas no van como quieres , ten por seguro que no has ordenado tus ideas mentales de tal forma que tu subconsciente sepa cómo llevarte hacia allá. Y este es el camino, el único camino.  La ruta hacia tu dicha depende de tu habilidad para despejar las ideas que te impiden ver que todo está allí mismo, dentro de ti.

El juego consiste en despejar toda idea contradictoria a lo que realmente somos.  Cuando olvidamos lo que realmente somos nos distraemos en problemas innecesarios. Paradójicamente estos problemas son necesarios para poder darnos cuenta de que estamos enredados en algo que podemos aclarar.

Cada situación indeseable guarda la maravillosa semilla de un aclarar, que al final nos lleva a descubrir el maravilloso proyector de realidades que somos.

Autor: Patricia González ©
Fuente: Evolucionespiritual.com

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