Alimentación Energética

Alimentarse es una acción básica que realiza cualquier ser vivo, es una cuestión de supervivencia y de continuidad de una especie.

Sea cual sea la especie debe alimentarse, los humanos nos diferenciamos de los animales porque al momento de alimentarnos podemos elegir, podemos procesar nuestros alimentos es un valor agregado que podemos darle al hecho básico de la alimentación.

Como seres consientes cuidamos mucho lo que comemos, cada día más personas están eligiendo ingerir menos productos de origen animal, menos productos procesados, van cambiando hábitos cotidianos, ya no es algo fuera de lugar preguntar si venden productos orgánicos, si son veganos, inclusive se puede ver en la Ciudad de Buenos Aires la propuesta orgánica / vegetaría en muchos restaurante y los muchos restaurantes dedicados exclusivamente a la comida natural.

Si bien no todos están preparados al cambio radical en sus dietas, es muy importante este pequeño aporte, los pequeños cambios, que algún día llegaran a todo y que permiten que todos tengamos más conciencia de lo que compramos y comemos, en pos de una salud mejor para nuestro cuerpo físico y emocional.

Ahora bien, a este cambio concreto que es desde el producto podemos darle un aporte aun mayor, podemos darle un aporte energético, si bien esta nueva alimentación cambia la energía y la conciencia de quienes la producen, la venden y la consumen, también podemos darle nuestro propio aporte, nuestro propio cambio energético.

¿Qué energías se transmiten a los alimentos que consumimos?

Como sabemos todo tiene energía, somos energía, y los alimentos también lo son. Los alimentos cuando son procesados, empaquetados y puestos en un estante del súper o la verdulería, interactúan con la energía de todas las personas que los manipularon, como también, la energía del lugar donde estuvieron. Pero, ¿Se pusieron a pensar? ¿Qué energía le trasmitieron esas personas a los alimentos que luego consumiremos? Pongamos un ejemplo, vamos a la verdulería y compramos tomates, los más rojos, los de mejor “pinta” listos para una ensalada, de solo verlos pensamos, estos tomates son los mejores de la temporada, ahí vamos con los tomates a casa, a lavarlos y comerlos, pero el productor, cosechó los tomates con un sentimiento de energía negativa, no por su trabajo, sino porque estaba pasando un mal momento, un momento de mucha tristeza, mucho enojo, recientemente perdió a un amigo muy querido, con estas palabras, ¿Les llega la energía? ¿Pueden sentir el dolor? Ahora imaginen los tomates, nuestro alimento, ¿Qué energía absorbieron? Ese sentir aunque de menor frecuencia forma parte de nuestro alimento, si consumimos esos tomates, vamos a estar cargándonos de una energía de más baja frecuencia a nuestro organismo, ahora podemos encontrar la respuesta del por qué muchos alimentos nos caen mal; imagínense ¡cómo llega la pizza del sábado! Si el pizzero está amasando con 40 grados de calor en pleno verano, y si por alguna razón no cobra desde hace más de un mes! ¿Qué energía va a tener esa pizza?

Como no podemos saber, con que energía estaba el productor ni el pizzero, vamos a comer igual sus productos, pero desde el mundo de las energías nos podemos prevenir de esto, ya que nos aporta la herramienta para poder equilibrar esta situación.
El mundo energético nos brinda una herramienta rápida y efectiva ante la desarmonía. Una de las técnicas más conocidas es el Reiki, este sistema Japonés que canaliza la energía Vital y Universal, a través de nuestras manos, armoniza energéticamente, no solo nuestros alimentos sino todo lo que nos rodea y lo que somos, además con el uso de los símbolos Reiki vamos a complementar la canalización de la energía, haciendo la armonización más rápida y directa. Así el reikista coloca sus manos sobre los objetos, y comienza a hacer fluir la energía sobre los mismos, luego de unos minutos los alimentos habrán cambiado la frecuencia energética que traían.

Ahora bien, no todos saben Reiki, para lo cual hay otras opciones para armonizar nuestros alimentos, aquí te doy algunos ejercicios:

Puedes pedirle a tu ángel, a tu guía, al ser de luz en el que creas, que bendiga y colme de energía positiva y proteja los alimentos que vas a ingerir.

Puedes imaginar tus alimentos envueltos en una esfera color blanca, brillante, ya que este color al concentrar mucha energía Yang, va a ayudar a “limpiar” las energías de más baja frecuencia o Ying.

Imagina como una lluvia blanca y dorada brillante cae cobre tus alimentos, como cada gota los va mojando, los va purificando, a medida que la lluvia los limpia los va iluminando, los va cargando de una energía de más alta frecuencia, de más luz.

Puedes hacer estos ejercicios cuando llegas con las bolsas del súper, sobre tu heladera, las alacenas, no es necesario que hagas uno por uno, antes de los mismos siempre pedir asistencia y protección, y al finalizar dar las gracias. 



Recuerda, somos lo que sentimos, somos lo que pensamos, somos lo que decimos, y por supuesto somos lo que comemos.

Autor: Claudia Castro ©
Terapeuta Transpersonal, Maestra de Registros Akáshicos, Reiki, conductora de Ser de Luz con Vos en "Yo Elijo Ser Feliz" a través de la aplicación de Mix LR y 105.3 La Radio de Villa Madero

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