jueves, 3 de noviembre de 2016

Libere recuerdos dolorosos en un minuto con esta respiración curativa

Un día, cuando tenía 13 años, me quedé paralizada por el miedo.

Para mi sorpresa, me encontré incapacitada físicamente para entrar en una clase de piano, con un retardo de 10 minutos. Cuando llegué y encontré ya cerrada la puerta de la clase, un extraño pánico se extendió por todo mi cuerpo. Tímidamente intenté girar el pomo de la puerta, pero no pude impulsar a hacerlo.

Acabé pasando los 45 minutos restantes escondiéndome, para poder encontrarme con mi papá cuando la clase ya habría terminado, sin que él se diera cuenta de que había estado demasiado petrificada para poder entrar en la clase unos minutos retrasada. Mientras esperaba miraba el reloj y me reprendía por albergar estos temores profundos e intensos que me impedían vivir mi vida.

Estaba enojada conmigo misma. Estaba confundida. Pero sobre todo, estaba avergonzada.

Todos tenemos experiencias perturbadoras de la niñez, como ésta, que continúan provocando dolor emocional.

Ese momento de mi vida ha permanecido conmigo, aunque han pasado más de 20 años.

Todos tenemos experiencias perturbadoras de la niñez, como ésta, que continúan provocando dolor emocional. Tal vez sea el recuerdo de que nuestro hermano mayor nos regañaba o alguien nos intimidaba en la escuela. Tal vez no logramos entrar en un equipo de deportes o un miembro de la familia nos gritó.

Cuando no trabajamos para sanar esas experiencias angustiantes, no importa cuán inconsecuentes  aparenten ser, se convierten en heridas que llevamos en nuestros corazones para el resto de nuestras vidas. Toda esa negatividad y vergüenza deja impresiones emocionales que nos hacen sentir indignos.
Este ejercicio de respiración angélica es lo que finalmente me ayudó a avanzar hacia la curación. Pruébelo y compruebe que si, le ayudará a hacer lo mismo.


Un ejercicio de respiración para liberar recuerdos dolorosos


1. En primer lugar, siéntese en un sitio tranquilo donde no será interrumpido. Respire profundamente y recuerde ese tiempo infeliz de hace muchos años. Visualice cada detalle y recuerde todas las emociones incómodas: la soledad, el miedo, la ira, la vergüenza y la ansiedad.

Observe cualquier resistencia que pueda surgir.

Cuando terminé este ejercicio, una parte de mí quiso olvidar el pasado, abandonarlo, y correr lejos. Pero escuché la parte más sabia de mí, que me impulsó a seguir adelante, recordándome que es seguro explorarme y experimentar plenamente mis emociones.


2. Tome algunas respiraciones más profundas y repita afirmaciones como, "Es seguro para mí sentir todas mis emociones."


3. Una vez que esté totalmente envuelto en esos sentimientos incómodos, imagine que usted es un ángel que regresa en el tiempo para consolar a su yo más joven. Este ángel representa la paz completa, la tranquilidad, la seguridad y, sobre todo, el amor.

4. Imagínese como un niño y vea lo vulnerable, que realmente fue en ese momento. Como el ángel, flote sobre su yo herido y cúbrale en una suave luz blanca y amarilla. Abrace a su “yo” niño más fuertemente y béselo en la mejilla.

5. Por último, dígale a tu yo niño: “Tú eres amado, eres digno.”

Yo Sabía que necesitaba oír esas palabras de nuevo para poder sentir la verdad de ellas. -Tú eres amado, tú eres digno, tú importas.

6. Tome algunas respiraciones más profundas, inhalando el amor y la aceptación para si mismo y para tanta sanación.

Ahora que he realizado este ejercicio de memoria, de cuando me escondí en un pasillo en lugar de entrar en una clase retrasada, ya no me siento avergonzada o enojada. En su lugar, siento un total y completo amor por esa versión más joven de mí misma que simplemente estaba intentando ser lo mejor que podía.

Y realmente, eso es lo que todos haremos.

Por. Dina Overland
Fuente: Mind Body Green
Traducción y Adaptación: Equipo Paramujeres.com
Fotografía principal: Dimanchik / 123RF
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