miércoles, 23 de noviembre de 2016

La magia de las velas conexión con el poder astral y divino

Al colocar una vela blanca en el centro de tu hogar, produces equilibrio y armonía para todo el Chi que se mueve en esa casa.

El origen de las velas se remonta a escritos romanos del siglo I después de Cristo. Hechas de sebo, un extracto sólido casi incoloro e insípido de grasa animal o vegetal, eran consideradas la única forma de iluminación; es decir, de alejar la oscuridad de la noche. Por eso se comenzaron a usar en la meditación como un medio de entrar en contacto con lo divino. Su brillo ilumina el camino a las ánimas, e incluso tiene el poder de elevar las peticiones o deseos al cielo.

Están relacionadas con la naturaleza, pues al encenderse conectan los elementos: tierra, agua, fuego y aire, ya que pasan de su forma sólida a líquido por medio de la llama. Por tanto, es una antena receptora de energía que nos permite centrar la fuerza del universo para nuestros propósitos, simbolizando la conexión entre el plano astral y el terrestre. Mantiene el fuego (el elemento más Yang) en armonía con el líquido en que se convierte la cera derretida, el agua que es la fuerza más Yin.

Cuando la uses para algún tipo de ceremonia es preferible dejar que se consuma sola, sobre todo en consagraciones de amor, dinero o prendas preciosas como amuletos. SI decides apagarla no debes soplarla, porque esto genera interferencia en tus peticiones. Tampoco uses tus dedos, porque irrumpen violentamente la conexión que has generado.

Las velas se pueden usar de muchas formas y con diferentes objetivos. Por ejemplo, al colocar una vela blanca en el centro de tu hogar, produces equilibrio y armonía para todo el Chi que se mueve en esa casa. Por otra parte, al situar dos velas rojas en el suroeste o en la habitación principal, consagras el amor y la pasión entre la pareja. Si te estás haciendo una exfoliación con sal marina o limpieza energética de cualquier otro tipo, puedes usar velas de color azul cielo en tu baño para permitirte entrar en un estado de relajación.

Dependiendo de tu ánimo o lo que deseas, puedes usarlas de diferentes colores a la hora de hacer yoga o meditación zen. Dentro de tu hogar, en las labores cotidianas, también puedes encender algún cirio para agilizar y purificar la energía.

¿Qué activa cada color en una vela?

Las velas existen en muchísimos colores y con cada uno de ellos puedes activar diferentes deseos. Cuando quieras realizar un ritual, revisa la siguiente lista y escoge la que necesites:

  • Amarilla: dinero, devoción, abundancia, buena suerte.

  • Anaranjada: concentración, claridad mental.

  • Azul: paz, armonía, bondad.

  • Azul oscuro: depresión espiritual.

  • Blanco: descanso, comunión, pureza y espiritualidad. Sirve para un altar.

  • Celeste: paz, entendimiento, paciencia.

  • Dorada: negocio, poder espiritual.

  • Moradas: concreción y soluciones.

  • Marrón: estabilidad, confianza, disciplina.

  • Roja: amor, pasión, dominio, fuerza, deseo sexual.

  • Rosada: armonía, dulzura, amor sublime.

  • Verde: dinero, negocio, prosperidad.

  • Violeta: espiritualidad, meditación, calma, transformaciones, transmutación.

  • Plata o gris: dinero (petición). Purificación de todos nuestros defectos.

Antes de utilizar la vela debes limpiarla con lo siguiente:
  • Aceite de sándalo o aceite de oliva
  • Copos de algodón
  • Bolsa de papel


Humedece el algodón con el aceite de oliva o de sándalo y limpia la vela repitiendo el mantra OM HA HUM, luego la guardas en una bolsa de papel y la metes en tu congelador y estará limpia para usarla.

Cuando una vela está apagada, es menos poderosa que encendida, pero sigue conteniendo la fuerza del color que lo domina. Así que toma muy en cuenta este dato cuando vayas a decorar con velas, es importante que respetes el ciclo constructivo de los elementos. Decora y activa tus espacios en equilibrio.

Autor: Alfonso León- Arquitecto de ensueños.

Fuente: Alfonsoleon.com/

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