miércoles, 14 de septiembre de 2016

Un día llegará a tu vida quien te hará agradecer a quienes salieron de ella

Cuántas veces lamentamos haber perdido a personas que eran importantes en nuestras vidas, aquellas con las que pudimos imaginar un futuro juntos y que por una u otra razón, se apartaron de nuestras vidas o nos vimos forzados a alejarnos… Pudimos inclusive llegar a pensar que nuestra vida tomaba un rumbo indeseado, apartándonos de aquello que sentíamos tan nuestro.
Sin embargo, muchas veces la vida lo que nos hace son favores cuando nos aligera de algunas personas, junto a las cuales no hubiésemos podido llegar a la persona adecuada.

A ciencia cierta todas las personas que se cruzan en nuestro camino generan en nosotros cambios, crecimiento, nos enseñan otras visiones de la vida, nos hacen ser lo que hoy somos e independientemente de lo que ocurra en nuestras vidas, si ubicamos o no a esa persona especial, no nos queda más que agradecerles a aquellos que contribuyeron con lo que en la actualidad somos, por lo cual todas en su momento corresponden a las personas adecuadas para nosotros.

Ciertamente ese agradecimiento toma más valor cuando nos topamos con quien consideramos se acopla mejor a nuestra vida, con quien encaja perfectamente a lo que esperándolo o no, siempre hemos deseado…. E inclusive puede que esta vez sí sea para siempre, aunque esto no es relevante, porque los momentos compartidos, porque el camino recorrido sencillamente lo vale…

No aferrarnos a aquello que nos ocurrió, sino abrirnos paso a las nuevas oportunidades es lo que nos hace aprovechar mejor el tiempo, no entristecernos por que terminó, sino sonreír porque ocurrió es una forma de ver la vida que nos llena de fe y no de miedo, es una forma de decirnos a nosotros mismos que confiamos en el proceso de la vida, en que las cosas ocurren de manera natural  y que sabemos que cada una de las personas que transita con nosotros nuestros pasos, nos prepara para cosas mejores.

Ver la vida desde el agradecimiento, desde el optimismo, nos hace andar más cómodos, nos hace interferir menos con lo que busca nuestro corazón, con aquellas cosas que solo busca nuestro ego. A medida que pasa el tiempo somos capaces de darnos cuenta de por qué y para qué queremos estar con alguien y nos hacemos conscientes de qué es lo que realmente queremos y de qué estamos dispuestos a ofrecer.
Muchas veces esperamos cosas que no estamos preparados para manejar, para sostener y esta preparación viene ligada a la experiencia, ésa que a veces pensamos que llega tarde, pero llega justamente cuando estamos preparados, ni antes ni después, como la mayoría de las cosas de nuestra vida. Así que sin esperar mucho, confía en la vida y prepárate para agradecer inclusive las lágrimas que derramaste por amores del pasado, porque indudablemente todo ocurre por algo.



Fuente: Rincóndeltibet.com

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