martes, 16 de agosto de 2016

Termina el desorden con el método de las “5S” de Marie Kondo

Se refiere a las iniciales de palabras orientales y resume un enfoque integral hacia el orden, la limpieza y el bienestar. Conoce el sistema y ponlo en práctica.

El orden es cada vez más valorado como un elemento para lograr el bienestar y una buena calidad de vida. De eso no hay dudas. Porque la sensación al estar en un espacio cuidado puede ser antagónica a la de permanecer en un cuarto cargado de elementos y muy desprolijo.
La buena noticia para aquellos acostumbrados al desborde y a la acumulación es la difusión reciente de métodos que ayudan a cambiar hábitos y a hacer más efectiva la tarea de limpieza general.

Uno de ellos es el sistema de las "5 S", que se refiere a palabras japonesas y resume un enfoque integral hacia el orden y la limpieza. El método es utilizado en las escuelas y familias de Japón como una de las primeras herramientas de educación.

A partir de estas palabras, se busca orientar la energía para tener un esquema que permita entender el orden como parte del equilibrio personal y como una forma de mejorar la calidad de vida de las personas.

Además, nos anima a hacerlo, de tal manera, que podamos disfrutarlo ya que implica ciertas prácticas lúdicas que harán que la tarea sea más liviana.

Ser desordenado es un hábito, y el orden en la casa o el trabajo, mejora la productividad. Pero, lo más interesante, es que ayuda a relajarse y a disfrutar de la casa o de las tareas laborales.

A continuación, las palabras claves del método y el significado de cada una:

Seiri: significa que debemos diferenciar entre los elementos necesarios y los innecesarios, y descartar estos últimos. Una mirada minuciosa revelará que solo necesitamos un pequeño número de objetos, ya que muchos de ellos no los utilizaremos nunca o solo serán necesarios en un futuro lejano. Eliminar lo innecesario nos enfrenta a dos grandes obstáculos: el apego a las cosas y el temor que muchas personas sienten cuando corren el riesgo de perderlas. Podemos vivir con menos de lo que acumulamos, de hecho, usamos mucha menos ropa de la que guardamos.

Seiton: quiere decir poner las cosas en orden y disponer en forma ordenada de todos los elementos que quedan después del Seiri (el descarte de las cosas que no sirven). En Occidente, esta S corresponde al vocablo inglés straighten, que significa poner en orden los elementos esenciales para tener fácil acceso a los mismos. Hemos dejado el número mínimo necesario de elementos, que ahora debemos clasificar según su uso y disponerlos como corresponde para minimizar el tiempo de búsqueda y optimizar el esfuerzo. En pocas palabras, debemos organizar lo necesario, lo que es sinónimo de estandarizar el almacenamiento de los objetos. Si mantenemos este concepto desde la voluntad, es decir, encontramos lugar para guardar cada elemento, y los colocamos juntos, ordenados, y repetimos ese acto por 21 días, habremos cambiado el hábito. Podemos probar con la llaves de la casa. Guardarlas siempre en el mismo lugar, juntas, evita pérdidas de tiempo a la hora de salir de casa. Parece un detalle mínimo, pero tiene un gran efecto en nuestras emociones evitando el estrés, los autoreproches y muchas veces, pelas entre los integrantes de la casa.
Seiso: es sinónimo de limpieza permanente del entorno de trabajo, incluidas las máquinas y las herramientas, los pisos y paredes, erradicando las fuentes de suciedad. En Occidente, está asociado al término scrub(limpiar). Después del orden, la limpieza es mucho más sencilla. No solo se trata de quitar polvo y pulir, sino de reparar lo que esté roto. Este momento es especial, incluso, para hacer limpieza mental: ¿qué ideas no nos permiten progresar o desarrollar todo el potencial? ¿Qué obstáculos nos ponemos para no superar etapas? Con lo cual, mientras hacemos este trabajo, nuestra mente también se mueve.

Seiketsu: implica extender hacia nosotros mismos el concepto de pulcritud, y practicar continuamente los tres pasos anteriores. En Occidente, la cuarta S proviene del vocablo systematize (sistematizar). Es decir, llevar a cabo una rutina de limpieza y verificación. En lo personal, será el día para establecer rutinas saludables, solicitar turnos médicos, proponerse abandonar hábitos nocivos. En lo laboral, proponerse dejar el escritorio ordenado al irse, los papeles en orden para comenzar la jornada siguiente y revisar la agenda para optimizar el rendimiento del tiempo. Hacer foco en uno mismo y dar prioridad al cuidado personal: surge después de alivianar las tareas y el trabajo extra que implica encontrar dentro del desorden lo que necesitamos.

Shitsuke: el último eslabón del programa se refiere a la construcción de estándares, para contribuir a la autodisciplina y formar el hábito del compromiso. Para Occidente, proviene de standarize (estandarizar). La autodisciplina consiste en respetar las reglas de juego, nuestros acuerdos y compromisos, a partir del natural autoconvencimiento. Implica también medir los avances y reconocer los propios logros y los de todos los integrantes que trabajaron con las cinco ”S”.

Una buena opción es realizar el programa en familia y que todos se comprometan con las tareas. Sin obligar a los hijos o a la pareja, simplemente invitando a la experiencia, ya que luego se coloca un broche de oro, festejando con una cena o un almuerzo que celebre el trabajo realizado en equipo.

Será necesario revisar las propuestas en las que cada uno se sintió más debilitado y aquellas en las que se vio más fuerte. Incluso se pueden colocar carteles en la casa que anuncien la actividad que se está desarrollando. Hacerlo de forma lúdica hará más eficiente el programa.

A medida que se practique, el compromiso hará más fácil aprender primero a clasificar, luego a ordenar, limpiar, tomar conciencia y comprometerse.



Autor: Dra. Gabriela Paz
Médico Psicoterapeuta, especialista en medicina ayurveda y homeopatía
Fuente: Entremujeres.clarin.com

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