miércoles, 3 de agosto de 2016

{ORÁCULO} Transformación Zen [03/Agosto]

La transformación de Osho es una lectura de tarot que nos invita a despojarnos de todo lo que creemos, se trata de abandonar toda fe, olvidar todos los sentimientos que nos lastran, creencias, dudas, razón, ideas… y adentrarnos en la pura existencia sin ningún lastre del pasado.
Este acto por sí mismo ya es una gran transformación, es un contacto con el zen, olvidando todas las filosofías que nos han condicionado para generar una metamorfosis interior. El lenguaje de este cambio no es el de la razón ni las ideas, sino de sentimientos, el cambio nace desde el corazón.

Una vez que el cambio del corazón sucede, se nos abren mil puertas que siempre habían estado cerradas para nosotros.

Navega hasta el final de la página, activa el reproductor de música, relájate y respira profundamente, conéctate con tu esencia o ser superior. Elige la imagen que más te atraiga. Ella traerá un mensaje interesante  para ti. Luego, medita sobre el mensaje, portará un crecimiento interior.



1.-  RABIA: El monje de la ira ingobernable

La próxima vez que te sientas iracundo, ve y da siete vueltas a la casa, y después siéntate debajo de un árbol y observa dónde se ha ido tu ira. No la has reprimido, no la has controlado, no se la has echado encima a nadie... La ira sólo es un vómito mental; no hace falta echarla encima de nadie. Corre un poco, o toma una almohada y golpéala hasta que se te relajen las manos y los dientes. En la transformación nunca controlas, simplemente te haces más consciente. Estás iracundo, es un fenómeno muy hermoso, es como electricidad en las nubes...

Reflexión Zen:
Un estudiante zen vino donde Bankei y le dijo: —Maestro, tengo un genio ingobernable. ¿Cómo puedo curarlo?

—Muéstrame tu genio —dijo Bankei—, esto suena fascinante.

—Ahora mismo no lo tengo —dijo el estudiante— por eso no puedo enseñártelo.

—Bueno, entonces —dijo Bankei— tráemelo cuando lo tengas.

—Pero no puedo traértelo justo en el momento en que lo tengo —protestó el estudiante—, surge inesperadamente y seguro que se me pasará antes de llegar hasta tí.

—En ese caso —dijo Bankei— no puede ser parte de tu verdadera naturaleza. Si lo fuera, podrías mostrármelo en todo momento. Cuando naciste no lo tenías, entonces debe venirte del exterior. Te sugiero que cuando quiera que entre en ti, te pegues con una vara hasta que ese humor no pueda soportarlo y se tenga que ir.



Consejo: 

Incluso en medio de la ira, si tomas conciencia de ella, se cae. ¡Pruébalo! Justo en medio, cuando estás muy excitado y te gustaría matar a alguien... de repente toma conciencia y te darás cuenta de que algo ha cambiado: una marcha interna, puedes sentir el clic, tu ser interno se ha relajado.

Puede que a tus capas externas les cueste relajarse, pero el ser interno ya está relajado. La cooperación está rota... ahora ya no estás identificado. El cuerpo necesitará algo de tiempo para calmarse, pero en lo más profundo todo está en calma.

Lo que hace falta es la conciencia, no la condena; y a través de la conciencia la transformación ocurre espontáneamente. Si tomas conciencia de tu ira, la comprensión penetra. Simplemente observando, sin juicio, sin decir que es bueno, sin decir que es malo, simplemente observando tu cielo interior. Hay relámpagos, ira, tienes calor, todo tu sistema nervioso tiembla y se mueve, sientes un temblor por todo tu cuerpo; un momento precioso, porque cuando la energía está en funcionamiento resulta fácil observarla; cuando no está en funcionamiento no puedes observar.

Cierra los ojos y medita sobre ella. No luches, simplemente mira a lo que está ocurriendo: todo el cielo lleno de electricidad, tantos relámpagos, tanta belleza; simplemente túmbate en el suelo y observa el cielo. A continuación haz lo mismo internamente. Alguien te ha insultado, alguien se ha reído de ti, alguien te ha dicho esto o lo otro... muchas nubes, nubes negras en el cielo interno y muchos relámpagos y rayos. ¡Observa!

Es una escena preciosa, aunque también es terrible porque no la entiendes. Es misteriosa, y cuando no se entiende el misterio, se vuelve terrible, da miedo. Pero cuando se entiende un misterio, se convierte en una gracia, en un don, porque ahora tienes las llaves, y con las llaves eres el amo.

2.- BENDICIONES DISFRAZADAS: Las fortunas y desgracias de un aldeano

El único problema que produce la tristeza, la desesperación, la ira, la desesperanza, la ansiedad, la angustia, la desgracia, es que te quieres librar de ellas. Ésa es la única barrera. Tendrás que vivir con ellas. No puedes escapar. Ellas crean las situaciones en que las que podemos integrarnos y crecer. Son los desafíos de la vida. Acéptalos. Son bendiciones disfrazadas.

Reflexión Zen:

Un hombre tenía un caballo muy hermoso, tan especial que hasta los emperadores querían comprárselo al precio que fuera, pero él se negaba. Entonces, una mañana, descubrió que le habían robado el caballo.

Todo el pueblo se reunió a su alrededor para mostrar sus condolencias y le dijeron: —¡Qué desgracia! Podrías haber conseguido una fortuna, te estaban ofreciendo tanto dinero. Pero has sido obstinado y estúpido, y ahora te han robado el caballo.

Pero el anciano se rió y dijo: —No digáis bobadas; lo único cierto es que el caballo ya no está en el establo. Dejemos que venga el futuro y ya veremos qué nos depara.

Y en quince días el caballo volvió, y no volvió solo, trajo consigo una docena de caballos salvajes del bosque. Todo el pueblo se reunió y dijeron: —¡El anciano tenía razón! Su caballo ha vuelto trayendo consigo doce magníficos caballos. Ahora puede ganar todo el dinero que quiera. Fueron ante el hombre y le dijeron: —Lo sentimos. No podíamos entender el futuro y los caminos del Señor, ¡pero tú eres genial! Sabías lo que iba a pasar; puedes vislumbrar el futuro.

—¡Tonterías! —dijo el anciano—, lo único que sé es que el caballo ha vuelto con otros doce; pero nadie sabe lo que ocurrirá mañana.

Y al día siguiente ocurrió que mientras el hijo del anciano estaba tratando de domar a uno de los caballos, se cayó y se rompió las piernas. Todo el pueblo volvió a reunirse y dijeron: —Tenías razón, nunca se sabe lo que va a ocurrir; la vuelta del caballo ha resultado ser una maldición. Más valdría que no hubiera vuelto. Ahora tu hijo se quedará paralítico para el resto de su vida.

—No adelantéis conclusiones —dijo el anciano—. Esperad a ver qué pasa. Lo único que sabemos seguro es que mi hijo se ha roto las piernas, eso es todo.

Y ocurrió que quince días después los jóvenes de la localidad fueron llamadas a filas por el gobierno porque su país iba a entrar en guerra. Sólo quedó el hijo del anciano porque no sería útil en la batalla. Todos se reunieron y dijeron: —¡Nuestros hijos se han ido! Al menos tú tienes a tu hijo contigo. Puede que esté paralítico, ¡pero al menos está aquí! Nuestros hijos han sido reclutados y el enemigo es muy superior; caerán en el campo de batalla. No tendremos a nadie que cuide de nosotros cuando nos hagamos mayores, y tú por lo menos tienes un hijo que aún puede curarse.

—Sólo podéis decir que vuestros hijos han sido llamados a filas —respondió el anciano—. Mi hijo se ha quedado, pero no podemos concluir nada.

Consejo:

¡Simplemente declara lo ocurrido! No piensas que las cosas son una bendición o una maldición. No las intérpretes y pronto te darás cuenta de que todo es muy hermoso.


3.- VALÍA. Sobre las virtudes de la inutilidad

No te preocupes demasiado por los fines utilitarios. Más bien, recuerda constantemente que no estás aquí, en la vida, para ser un objeto. No estás aquí para tener utilidad; eso está por debajo de tu dignidad. No estás aquí para ser cada vez más eficiente, sino para estar cada vez más vivo; estás aquí para ser cada vez más inteligente; estás aquí para ser cada vez más feliz, extáticamente feliz.

Reflexión Zen:

Lao Tse iba viajando con sus discípulos y llegaron a un bosque donde había cientos de leñadores contando troncos porque se estaba construyendo un gran palacio.

Habían cortado casi todo el bosque, pero queda un árbol, un gran árbol con miles de ramas, tan grandes que su sombra podía cobijar a diez mil personas. Lao Tse pidió a sus discípulos que averiguaran por qué aquel árbol no se había cortado todavía cuando el resto del bosque había sido talado y no quedaba nada.



Los discípulos fueron y preguntaron a los leñadores: —¿Por qué no habéis cortado este árbol?

—Este árbol es totalmente inútil —dijeron los leñadores—. No se puede hacer nada con él porque las ramas tienen muchos nudos. No hay ni un tramo recto. No se pueden construir pilares con él ni se pueden fabricar muebles. Tampoco se puede quemar su madera porque el humo es muy malo para los ojos, casi te puede dejar ciego. Este árbol es absolutamente inútil. Por eso no lo hemos cortado.

Los discípulos volvieron. Lao Tse se rió y dijo: —Sed como este árbol. Si queréis sobrevivir en el mundo sed como este árbol, absolutamente inútiles. Entonces nadie os hará daño. Si sois rectos os cortarán, alguien os convertirá en muebles. Si sois preciosos alguien os venderá en el mercado, os convertiréis en un bien de consumo. Sed como este árbol, absolutamente inútiles. Entonces nadie os podrá hacer daño. Y creceréis grandes y fuertes, y podréis dar sombra a miles de personas.


Consejo:
La lógica de Lao Tse es muy distinta de la lógica de tu mente. Él dice: sé el último. Muévete en el mundo como si no fueras. Sé un desconocido. No trates de ser el primero, no compitas, no trates de probar tu valía. No hace falta. Sé inútil y disfruta.

Por supuesto que es muy poco práctico. Pero si llegas a entenderle, te darás cuenta de que es muy práctico a otro nivel, en la profundidad: porque la vida es para disfrutar y celebrar, la vida no es un bien de consumo en el mercado; debería ser como la poesía, como una canción, como una danza.

Lao Tse dice: si tratas de ser muy listo, si tratas de ser muy útil, serás utilizado. Si tratas de ser muy práctico, de un modo u otro te pondrás las riendas, porque el mundo no puede dejar en paz al hombre práctico. Lao Tse dice: abandona todas esas ideas. Si quieres ser un poema, un éxtasis, olvídate de la utilidad. Sé sincero contigo mismo.

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